La Prensa 07/08/2020

Mientras a nivel mundial continúa la carrera contra el tiempo para conseguir una vacuna contra el Covid-19, que ya ha matado a más de 700 mil personas alrededor del planeta y de las cuales más de 200 mil son latinoamericanos, los gobiernos deben ir trabajando para crear las condiciones para inmunizar a la población,  consideró Cuauhtémoc Ruiz Matus, jefe de la Unidad de Inmunización Integral de la Familia de la OPS-OMS en Washington D.C.

Durante la conferencia “Camino hacia una vacuna contra la Covid 19”,  coordinada por Club Rotario Managua Tiscapa, Ruiz explicó también que los gobiernos deben cuidar cómo accederán a los mercados internacionales de las vacunas. Al respecto, indicó que actualmente existen tres mecanismos: el acceso nacional, que es cuando un país por su cuenta a contratar la compra de esta; un acceso en grupo y en tercer lugar un acceso global con todos los países.

Ruiz explica que si en este momento un país hace un convenio con un fabricante de vacuna, se expone a múltiples riesgos. “En estos momentos  no hay ninguna vacuna que ya esté aprobada, ninguna vacuna que esté ya finalizada ni ninguna vacuna que nos pueda garantizar el éxito, por lo tanto yo país hago un convenio con un productor, el que sea, que esté en la fase de desarrollo, es muy probable que me estoy arriesgando a que me quede sin una vacuna de buena calidad o la cantidad que necesito o la vacuna adecuada a la característica de la población”, explicó el funcionario de la OPS.

Es por ello que Ruiz dice que lo  mejor  es que los gobiernos intenten  comprar las vacunas en grupo o regional, porque es más probable que tenga acceso a varios productores de vacunas, incluso si pueden optar por el de compra global es mucho mejor, porque  esa posibilidad de acceso se amplía  y “entonces podríamos llegar a tener un riesgo conjunto, porque entonces todos los países vamos  juntos a correr el mismo riesgo, quizás hay 20 productores, tres de ellos pueden ser exitosos y eso garantiza que  todos los que entramos en este mecanismo tendríamos acceso a esas vacunas  que pudieron ser exitosas”.

Para ello, los países están invitados a formar parte del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19, conocido como Covax, un mecanismo propuesto por la alianza GAVI y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo del fondo es ayudar a los países a comprar vacunas seguras una vez que las mismas estén en el mercado y a la vez apoyar a aquellos que requieran asistencia financiera. La meta es que en 2021 se distribuya entre los países socios del fondo 2,000 millones de dosis y a finales de ese año al menos el 20 por ciento de la población de cada nación miembro esté inmunizado.

Ruiz dijo que en el caso de América Latina, la región está participando en el fondo como bloque. Hasta ahora hay 166 países adheridos a la organización, de los cuales 38 son del hemisferio.

En un seminario realizado esta semana denominado “Acelerando el acceso a las vacunas contra el COVID-19 en América Latina y el Caribe”, se conoció que Nicaragua ya ha realizado gestiones para incorporarse a la iniciativa Covax, lo que le permitiría tener acceso al bolsón de vacunas que se cree cuando se consiga la misma y que el 20 por ciento de la población pueda ser inmunizada.

Durante la exposición, Ruiz explicó que al vacunar al 20 por ciento de la población de cada país miembro del fondo Covax, la idea es disminuir en esas naciones la mortalidad y reducir la presión en los sistemas de salud.

Hasta ahora cerca de 80 grupos de investigadores en el mundo trabajan en la búsqueda de una vacuna y al menos seis se encuentran en una fase avanzada. Sin haber presentado un estudio clínico, Rusia, por ejemplo, el 29 de mayo aprobó el avifavir “como el primer fármaco para el tratamiento del Covid-19” y el 11 de junio empezó a aplicarlo a pacientes de ese países en fase inicial o intermedia del avance del virus en la persona.

En América Latina, Rusia  ya amarró contrato con siete naciones: Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay y Uruguay. En el caso de Nicaragua, el 3 de agosto el régimen de Daniel Ortega reveló que está en conversaciones con ese país para no solo comprar dosis sino también para fabricar el fármaco en la planta de vacunas Mechnikov, un proyecto fallido del orteguismo.

El largo camino

Una vez que se consigan las vacunas, Ruiz explicó que los países deben preparar todos los mecanismos para que estas lleguen a la población, lo que implica diseñar un programa nacional de vacunación, preparar el recurso humano, definir rutas para que esta cubra a las poblaciones más alejadas de las zonas urbanas, cómo usar la vacuna, cómo conservarla, cómo manejar la logística en las instituciones médicas, cómo garantizar la cobertura de la demanda del fármaco.

“Todos oímos decir, ojalá ya haya una vacuna pronto porque con eso vamos a parar la pandemia”, pero no es así, porque incluso se deberá trabajar en la concientización de la población para que esta acuda a la vacunación.

Pero además los países deben preparar sus marcos regulatorios, de tal manera que se agilice el proceso de autorización para que la misma ingrese al mercado nacional.

El especialista indicó que en medio de esta pandemia no se pueden descuidar los procesos de inmunización de otras enfermedades  ya existentes para evitar que ocurra como en países africanos donde priorizaron combatir el ébola y descuidaron los programas de vacunación de otras enfermedades, ocasionando que estas últimas aumentaran drásticamente.

La expectativa, según Ruiz, es que sea hasta mediados del próximo año cuando se empiece la producción y distribución de vacunas, pero esto dependerá de cómo avancen las investigaciones médicas en este campo. Incluso mencionó que los planes del fondo Covax es vacunar a más de 4,200 millones de personas en el mundo, pero las estimaciones preliminares indican que en un año los fabricantes  apenas tienen la capacidad de producir 2,300 millones de dosis.

El especialista aclaró que por ahora creen que no será necesario vacunar a toda la población mundial, pero dependerá de cómo se comporte la pandemia antes de que se encuentre el fármaco para frenar el avance del virus y por ahora no están claros qué porcentaje de la ciudadanía de cada país se requerirá inmunizar.

Otro desafío que afrontan los países es que debido a que hay múltiples tecnologías médicas investigando una vacuna, probablemente una no se podrá combinar con otra.

Enrique Zamora Llanes, presidente del Club Rotario Managua Tiscapa, dijo que “la raza humana se encuentra de rodillas ante otra enfermedad viral. Una que no solo tiene la capacidad de traer luto y discapacidad a nuestras familias, sino que también afecta nuestro diario vivir y la economía de nuestros países”.

“Afortunadamente, la ciencia y la tecnología han avanzado mucho, así también como la comprensión que la salud tiene que ser el centro del desarrollo. Es por esto por lo que la comunidad científica se ha volcado en la búsqueda de vacunas contra la Covid-19 que sean adecuadas, seguras y eficaces”, agregó.