La Prensa 20/10/2020

Aunque el régimen orteguista asegura que la economía se está recuperando, sus mismas estadísticas dicen lo contrario. En 2019 el salario promedio real del empleo formal era de 4,618.98 córdobas, monto que se ubica por debajo de lo que un nicaragüense ganaba en 2006, 4,823.9 córdobas. De tal forma, que este ha retrocedido 14 años.

El salario real es la capacidad de compra que tiene un trabajador con la cantidad de dinero que le queda cada mes, tras descontarse del salario nominal el impacto inflacionario, impuestos y cotizaciones. Por ejemplo, un nicaragüense tiene un salario nominal de 10 mil córdobas mensuales, pero los precios de los alimentos y bienes, servicios se elevaron en el año 5 por ciento, y nunca recibió un ajuste, eso implica una pérdida en la capacidad de compra de bienes y servicios que antes del aumento inflacionario.

Efectivamente eso es lo que está pasando. Días atrás el Banco Central de Nicaragua (BCN) aún mantenía bajo llave diversos indicadores económicos, incluidos el salario promedio real, cuyos datos estaban desfasados porque solo se conocían hasta febrero de 2019, pero ahora, hay datos hasta julio del presente año. Lo cierto es que en el Anuario de Estadísticas Macroeconómicas publicado el viernes pasado por el BCN, se revela que los salarios en vez de subir, caen. En 2018 un trabajador del Estado podía contar con un salario promedio real de 5,185 córdobas, pero en 2019, este es de 4,966.27 córdobas.

Lo mismo sucede con el trabajador que cotiza al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), en 2018 contaba, en promedio con 4,827.6 córdobas y en 2019 se registra un salario de 4,804.45 córdobas. De hecho, el salario promedio de 2019 está todavía 204.92 córdobas por debajo del salario de 2006. Al respecto, el economista y catedrático, Luis Murillo, explica que se está castigando más al asalariado porque prácticamente los ingresos los están dejando al mismo nivel de hace 14 años, y la canasta básica aumenta; hay una pérdida de poder adquisitivo, eso explica el aumento de los niveles de pobreza, sostuvo Murillo.

Para el economista Maykell Marenco no ha habido un aumento del salario promedio real, que es el presupuesto que le permite a la persona tener la posibilidad de comprar todo lo que implica la canasta básica. Cuando se hace el aumento al salario mínimo nominal se cree que el salario real tiende a mejorar, y eso sucede, pero en un primer momento, después, con los ajustes de precios, básicamente hace que las personas o queden en las mismas condiciones o peor.

Al estancamiento del salario promedio real se suma que, en más de dos años y medio, en el que el país se ha visto golpeado por la crisis sociopolítica y la emergencia sanitaria por el Covid-19, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social perdió 217,797 afiliados, según datos recientes del BCN.

Pero eso no es todo. En el 2019 los salarios mínimos quedaron congelados y a partir del 1 de marzo de este año hubo un incremento del 2.63 por ciento aprobado por el Ministerio del Trabajo. En números totales en ninguna de las diez actividades económicas beneficiadas con este porcentaje el aumento llegó a 300 córdobas, el más alto fue de 245.81 córdobas. Por su parte, el Estado acumula tres años consecutivos en los que los trabajadores no recibirán el ajuste por mantenimiento de valor y tampoco se abrirán nuevas plazas de trabajo.

¿Qué pasa con la canasta básica?

Nuevamente el BCN se contradice. Según la actualización de su sitio web, que llega hasta julio de 2019, el costo de los 53 productos que integran la canasta básica es de 14, 159.8. Sin embargo, en el Anuario de 2019, el costo promedio anual es de 13, 904.5 córdobas, lo que muestra una diferencia de 255.3 córdobas entre ambas estadísticas de la misma institución.

Si tomamos como referencia el salario promedio real, se necesitaría tres salarios de 4,618.98 córdobas para acercarse al costo total de la cesta básica, que se constituye de alimentos básicos, usos del hogar y vestuario. Para Murillo, que ha dado seguimiento al costo de la cesta de consumo, que ahora le vengan a decir que cuesta menos de 14 mil córdobas no es posible, y más cuando los precios de los productos, sobre todo, los alimentos básicos, han aumentado. “Hay una manipulación de las cifras”, y se debería de revisar la metodología, expresó el economista.

Para los nicaragüenses cada vez es más difícil suplir todas las necesidades básicas. La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo, Económico y Social (Funides), expuso la semana pasada, que mediante una encuesta realizada por CID-Gallup, el principal problema que tiene la familia es el costo de las necesidades básicas. A eso se suma que durante junio, julio y agosto, el 51.9 por ciento de los encuestados respondió que el ingreso familiar había disminuido.

Más pobreza y hambre

El economista Marenco explica que la merma del poder adquisitivo se traduce en restricciones para las familias, menor calidad de vida, una ingesta calórica deficiente, mayor pobreza y deterioro de sus condiciones. Para el economista y sociólogo, Oscar René Vargas, los datos apuntan a que “va a haber hambre en este país”, la gente va a comer “salteado”, “yo tengo una frase que digo que en la mañana van a comer arroz con frijoles, a mediodía gallopinto y en la noche, frijoles con arroz, es decir, lo mismo”, expresó.