La Prensa 04/12/2020
La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó la guía de recomendaciones para el uso de mascarilla que protegen de la transmisión del Covid-19, y desaconsejó utilizar las que tienen válvulas, llamadas también «mascarilla egoísta», por el riesgo de expulsar aerosol contagioso.
El organismo enfatizó que las mascarillas no médicas siempre deben ser usadas por el público en lugares cerrados (tiendas o lugares de trabajo) y si el espacio no tiene una ventilación adecuada o no permite mantener la distancia social.
En cuanto a las mascarillas médicas, la OMS recomendó que su uso sea para pacientes, personas que estén al cuidado de enfermos sospechosos y el personal médico. Los trabajadores de salud deben utilizar las de mayor protección (N95, FFP2, FFP3) si están en contacto directo con pacientes Covid-19, señaló el organismo.
La organización mantiene que la persona debe usar mascarillas de telas de tres capas: una interior que permita el paso de la humedad, una intermedia que sirva como filtro y una exterior impermeable.
Mascarilla con válvula y caretas
En esta actualización, la OMS desaconsejó los cubrebocas que tienen válvulas. «El peligro es que si llevas una mascarilla con válvula y estás infectado puedes estar expulsando aerosoles infectados. En otras palabras, anula el propósito de llevar una mascarilla. No es peligroso para ti, pero simplemente anula el propósito», explicó el director de emergencias de la OMS, Michael Ryan.
Un equipo de investigadores estadounidenses demostraron en meses anteriores que ni las pantallas faciales ni las mascarillas N95 con válvula sirven para evitar la propagación del nuevo coronavirus, esta última porque un gran número de gotitas sin filtrar atravesaban la mascarilla, reduciendo considerablemente su eficacia como medio de control del virus.
Sobre las caretas, los expertos de la OMS destacaron que estos proporcionan un nivel de protección únicamente ocular únicamente y «no debe considerarse como un equivalente a máscaras con respecto a la gota respiratoria o control de fuente».
La OMS puntualizó que pueden utilizar protectores faciales las personas que no pueden usar mascarillas por problemas cognitivos, respiratorios o problemas de audición. «Los protectores faciales pueden considerarse como una alternativa, señalando que son inferiores a máscaras con respecto a la transmisión y prevención de gotas», expuso el organismo.
«Si va a utilizar protectores faciales, asegúrese de que el diseño abarque ambos lados de la cara y debajo del mentón», señaló la OMS.
Durante el ejercicio
La OMS advirtió que las personas no deben usar cubrebocas durante una actividad física de intensidad vigorosa porque reducen la capacidad de respirar cómodamente. Pero enfatizó que entre las medidas preventivas al momento de hacer ejercicios es mantener el distanciamiento físico de al menos un metro y asegurar una buena ventilación. Si la actividad se lleva a cabo en interiores, se debe tener una ventilación adecuada.
Además, se debe prestar especial atención a la limpieza y desinfección del lugar, especialmente de alto contacto con las superficies. «Si no se pueden garantizar todas las medidas anteriores, considerar el cierre temporal de las instalaciones públicas de ejercicio en interiores, por ejemplo, gimnasios», aconsejó la OMS.
Los expertos manifestaron que varios estudios han demostrado que hacer actividad física con mascarillas podría producir daños cardiopulmonares durante el ejercicio leve a moderado en sujetos sanos y en aquellos con enfermedades respiratorias subyacentes.
En los niños
La OMS mantuvo su recomendación de que niños menores de cinco años no deben utilizar mascarillas, y para aquellos entre 6 y 11 años debe estar basada en un enfoque de riesgo.
Entre los factores a considerar para el enfoque de riesgo, la OMS señaló la intensidad de la transmisión del SARS-CoV-2, la capacidad del niño para cumplir con el uso apropiado de las mascarillas y disponibilidad de la supervisión de adultos, entorno social y cultura, como hogares con personas mayores o escuelas.
Los niños mayores de 12 años deben seguir los mismos principios dirigidos a adultos. Además, recalcó que se requieren consideraciones especiales para niños inmunodeprimidos o para pacientes pediátricos con fibrosis quística u otras enfermedades determinadas (por ejemplo, cáncer), así como para niños de cualquier edad con problemas de desarrollo.