La Prensa 16/12/2020
Los ataques verbales y descalificaciones de Daniel Ortega contra la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) son un paso más a una confirmación que las elecciones presidenciales de 2021 se harán sin reformas electorales previas y sin observación creíble, según valoraciones de críticos y opositores.
La oposición nicaragüense ha tenido la esperanza política de que estas dos instancias internacionales convencerían a Ortega de negociar una verdadera reforma electoral antes de las votaciones presidenciales del 7 de noviembre de 2021, pero las reiteradas descalificaciones del mandatario nicaragüenses, que las llamó «fascistas e injerencistas» este lunes, indican que no cederá a las presiones diplomáticas.
Róger Arteaga, opositor y expresidente del organismo civil Hagamos Democracia, manifestó que Ortega está conspirando en contra de un arreglo político que haga posible unas verdaderas reformas al sistema electoral, para realizar comicios libres y justos en 2021.
«Él sabe que por la vía democrática nunca, nunca va a ganar, porque si a la gente se le da la oportunidad de votar en unas elecciones libres, votará en contra de Ortega, porque ya no lo aguantan. Entonces, él lo que busca es torpedear, boicotear y abortar toda posibilidad de que estos países y estas organizaciones puedan servir como facilitadores y mediadores», dijo Arteaga.
El politólogo José Antonio Peraza también valoró que Ortega intenta sacar del juego a esos organismos internacionales, que históricamente han participado como observadores electorales en las elecciones de Nicaragua.
Peraza aseguró que particularmente la OEA es el organismo regional por excelencia para que garantice una negociación justa entre la oposición y el régimen de Ortega, sobre las reformas al sistema electoral, que actualmente está al servicio total de Ortega.
Sin embargo, según Peraza, el ideal de Ortega es no hacer reformas electorales y seguir controlando el Consejo Supremo Electoral (CSE) con sus partidarios. O, en todo caso, hacer una reforma electoral a su medida, que se «cocine» en la Asamblea Nacional, donde también tiene el control. Por eso se resiste a las demandas de la OEA y ataca a su secretario general, Luis Almagro, que es quien impulsa las presiones diplomáticas en el organismo regional.
«Ortega, o está tirando una cortina de humo, para retrasar o mediatizar la participación de estos organismos o definitivamente está dispuesto a no tener elecciones libres y no tener elecciones libres significa desde ya eliminar la observación electoral, significa desde ya que la OEA y la Unión Europea no puedan participar, como ocurrió en Venezuela, y desde ya implica que las reformas electorales van a ser hechas, no solo dentro de la Asamblea Nacional, sino además con los partidos zancudos, y sin tocar el tema de las reformas electorales», dijo el politólogo.
La opositora Alexa Zamora, miembro de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), señaló que el doble discurso de Ortega por una parte descalifica a esos organismos internacionales, pero, por otro, les demanda ayuda humanitaria. Según ella, el discurso deja ver su falta de seriedad y, en consecuencia, no se puede esperar algo positivo que venga de él.
Zamora recordó que el Estado de Nicaragua tiene obligaciones y compromisos con la UE y la OEA, los cuales el régimen de Ortega ha incumplido, entre estos: realizar elecciones libres y justas, el respeto a los derechos humanos, compromisos políticos en el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.
La opositora señaló que los organismos internacionales tienen el derecho de reclamar y presionar por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Estado de Nicaragua, si no Ortega debe esperar las consecuencias políticas de esto.
Daniel Ortega participó este lunes en la Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), que se realizó de manera virtual. En su intervención, dijo que Europa está dominada «cada día más por las corrientes fascistas» y el Parlamento Europeo es «de corte fascista».
«Europa camina hacia la ruta de Hitler», manifestó Ortega en alusión al dictador alemán Adolfo Hitler, quien dirigió proceso de exterminio contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Sobre el secretario general de la OEA, Luis Almagro, Ortega dijo que es «una ficha de la política intervencionista de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe».
También atacó a Estados Unidos, pero las rabietas de Ortega contra ese país son más habituales,debido a que el gobierno norteamericano encabeza las presiones de la comunidad internacional, para que el régimen orteguista pare las violaciones a los derechos humanos (DD. HH.) y resuelva la crisis que vive Nicaragua por la vía democrática.
Acciones de la UE y la OEA
Particularmente, el Parlamento de la Unión Europea aprobó el pasado 8 de octubre una resolución que pide sanciones para la dictadura de Daniel Ortega si continúan las violaciones a los DD. HH. y si no se hacen reformas electorales para unas verdaderas elecciones libres y justas.
Además, recientemente la Unión Europea aprobó un nuevo marco legal de sanciones para funcionarios corruptos o violadores de derechos humanos en otros países. Esta legislación es comparada con la Ley Magnitsky de Estados Unidos, con la que fue sancionado en Nicaragua Roberto Rivas, Fidel Moreno y otros colaboradores del régimen de Daniel Ortega.
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Algunos diputados europeos desde ya advirtieron que el régimen de Daniel Ortega es candidato para estrenar la Magnitsky europea, debido a la corrupción y las violaciones de derechos humanos que se están cometiendo en Nicaragua.
Por su parte, la Secretaría General de la OEA abrió en diciembre de 2018 el proceso de aplicación de la Carta Democrática contra el Estado de Nicaragua, que implica presiones diplomáticas cuando se ha constatado la ruptura del orden democrático.
La última acción de la OEA fue la aprobación de una resolución que establece un plazo hasta mayo 2021, para que el gobierno de Nicaragua haga reformas al sistema electoral, actualmente controlado por los partidarios del régimen de Ortega, y en consecuencia, sin credibilidad ni confianza de la ciudadanía.