Trinchera de la Noticia, 17 de diciembre 2020

*Rumores sobre salidas y fusiones en el seno de las plataformas opositoras

La “sacudida” de los Senadores republicanos y demócratas al régimen de Daniel Ortega y a la oposición misma han hecho resurgir el tema de las candidaturas presidenciales. Algunas, ya conocidas, otras “moviéndose” tras bastidores y extraños cambios es lo que ayer se filtró en las redes opositoras.

La Iglesia Católica ha sido dura en los últimos meses pidiendo a la oposición que no se ahogue con los pleitos internos que han debilitado a las plataformas y creado una reacción de rechazo en cadena de los sectores democráticos. Monseñor Rolando Alvarez Lagos, obispo de Matagalpa, criticó en su última homilía dominical el “mesianismo” y a quienes se creen los designados por Dios para tomar o permanecer en el poder.

Monseñor Alvarez apuntó a todos por igual, al gobierno, a los partidos y a los opositores, y por enésima no obtuvo respuesta de la Alianza Cívica, la UNAB o de la Coalición Nacional. Los opositores que en 2018 y 2019 se aferraron a las sotanas para enfrentar al régimen ahora ignoran los mensajes de la Iglesia.

Los movimientos internos

Sin embargo, en la acera opositora hay una relativa calma entre los que hasta hace menos de un año, dentro y fuera del país, agitaban sus currículos y acciones para reclamar un número a la hora de escoger a los candidatos.

En 2020 cayeron muchas ilusiones, comenzando con la unidad, pero no la de quienes se consideran candidaturables. En la Unidad Nacional Azul y Blanco ya hablan de una fórmula que estaría lista para ir a elecciones en el caso de que no haya unidad.

Félix Maradiaga, ex director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) se ha consolidado internamente como el “candidato” debido a que muchos que aspiraban serlo fueron apartados o simplemente sacados de la competencia.

Como su compañera de fórmula sigue mencionándose a Violeta Granera, apoyada por el MRS, en su segundo intento de aparecer en una papeleta de votaciones.

En la Alianza Cívica se menciona ahora las posibles candidaturas de Cristiana Chamorro, presidenta de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro y el académico Arturo Cruz Sequeira.

Esto ocurre mientras se rumora la renuncia de Juan Sebastián Chamorro a la coordinación ejecutiva de la Alianza Cívica. Ahora se le plantean dos caminos: Volver a sus negocios afectados por el régimen sandinista, o incorporarse a la Coalición Nacional para disputarle la candidatura a Félix Maradiaga.

Reformas tienen en vilo a los opositores 

Diputados consultados sobre el propósito de la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, convocada para el próximo 21 de diciembre, indicaron que podría atribuirse a la aprobación con urgencia de nuevos financiamientos en el marco de la asistencia de programas contra el Covid-19.

El sandinista Gustavo Porras, presidente del Parlamento, convocó a ese encuentro en el hemiciclo luego de haberse clausurado el trabajo legislativo el pasado 15 de diciembre. La invitación la hizo ayer a través de la Gaceta Diario Oficial.

Al conocerse la iniciativa, en los grupos de opositores al régimen surgió un mensaje de “urgente, las reformas pueden darse”. Se referían al imaginario de las reformas constitucionales, que requieren dos legislaturas para realizarse, es decir, presentarlas este año y terminar de aprobarlas en 2021.

También se pensó en los cambios a la ley electoral, aunque esto último se puede hacer en una sola legislatura, en el primer trimestre del próximo año, antes de mayo, ya que las elecciones presidenciales son en noviembre.

 No obstante, en la misma edición de la Gaceta aparece el acuerdo presidencial número 181-2020, en la que Daniel Ortega autoriza al viceministro general del Ministerio de Hacienda y Crédito Público a suscribir con la International Development Association (IDA) del Banco Mundial un convenio de financiamiento por la suma US$ 20 millones dólares destinado a la ejecución del Proyecto de Respuesta ante el Covid-19.

Legisladores explicaron que dicho préstamo debe ser aprobado por la Asamblea para un rápido curso en la gestión de desembolsos, aunque indicarán que se debe estar “atentos, por cualquier cosa” respecto a las reformas demandadas por los nicaragüenses.    

LAS REFORMAS ELECTORALES BASTARÍAN

Entre las reformas constitucionales, los opositores piden subir el techo para ganar la presidencia al 50% más uno de los votos válido, eliminar la reelección presidencial y derogar la diputación para el presidente saliente del Poder Ejecutivo. 

Sin embargo, esos cambios, a juicio de Carlos Tünnermann, no son los primordiales para lograr unas elecciones transparentes.

“Ya vemos que no van hacer posibles las reformas constitucionales, a como tenía previsto la propuesta del Grupo Promotor de Reformas Electorales, pero bastaría con los cambios a la Ley Electoral para lograr elecciones creíbles y con esas modificaciones se pueden  tener elecciones que puedan ser legitimadas nacional e internacionalmente”, indicó Tünnermann. 

Cabe mencionar que, en cuanto al marco electoral, entre los puntos esenciales están: cambiar a los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), derogar el control bipartidista en las mesas electorales estableciendo un procedimiento que coloque ahí a personas neutrales y permitir alianzas electorales sin que estén amarradas a los colores, símbolos y logos de un específico partido político.   

“Reformas matizadas, cosméticas, realmente lo que harían es facilitarle a Ortega un nuevo fraude electoral, si no hay garantías de unos comicios transparentes, igual que en el 2016, tendríamos que abstenernos de participar, no estamos obligados a participar, la abstención sería abrumadora y no sería legítimo el proceso”, valoró.

Destacó que la importancia de liberal a los presos políticos y restituir las garantías de libertades ciudadanas para desarrollar una campaña electoral.

El Gobierno debe “cumplir el acuerdo del 27 de marzo 2019, que firmó con la Alianza Cívica y liberal a los prisioneros, ese convenio tiene dos garantes que son la OEA y El Vaticano, pero todavía tenemos 110 presos políticos que no han salido”, añadió Tünnermann.