La Prensa 01/02/2021
Con un régimen que pretende perpetuarse en el poder a base de la fuerza y de no garantizar reformas electorales que permitan elecciones libres y transparentes; una crisis económica, que se refleja en el desempleo y mayor pobreza de la población; y la incertidumbre que existe sobre la vacunación contra el Covid-19, a Nicaragua le espera un «año nefasto», no muy distinto a lo que fue el 2020.
De acuerdo con dos médicos, entrevistados por LA PRENSA, los nicaragüenses van a tener que convivir con el temor de adquirir el Covid-19, posiblemente durante los primeros seis meses de 2021, o quizás todo el año, al no haber nada claro sobre la vacunación.
Por el otro lado, el sociólogo y economista Óscar René Vargas aseveró que la población continúa siendo afectada por el desempleo y la pobreza, al tiempo que no hay garantías de unas elecciones transparentes, que garanticen el final de la crisis sociopolítica.
Aunque desde el 2020 se viene vaticinado un difícil 2021 para Nicaragua, tanto en lo político, como en lo económico y lo social, los entrevistados señalan que el descontento de la sociedad se podría reflejar en la medida que se vayan agudizando esos tres problemas.
Vacunación contra el Covid-19, poco probable para el 2021
En diciembre pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció que los 10 países más pobres de Latinoamérica y el Caribe, entre ellos Nicaragua, recibirían gratuitamente un 20 por ciento de la vacuna contra el Covid-19, una vez que el antídoto estuviera disponible a través del mecanismo Covax. Sin embargo, para los médicos no es suficiente la cantidad de vacunas disponibles para Nicaragua.
A criterio del médico infectólogo Carlos Quant, el panorama para la población en el 2021 no es nada alentador, en cuanto al proceso de vacunación contra el Covid-19, puesto que la dictadura de Daniel Ortega no ha mostrado interés de firmar algún convenio con las industrias farmacéuticas. Por ahora solo se conoce que Nicaragua está a la espera de recibir gratuitamente el antídoto para marzo próximo.
«Cuando mucho este año, si accedemos a este 20%, que es un avance significativo, se garantizaría por lo menos a los trabajadores de salud y a la población más susceptibles. Pero, por lo pronto, no miro alentador para la población este año. Por un lado la desinformación y por otro lado, porque la mayoría de las vacunas disponibles hasta ahora han sido adquiridas por los países desarrollados y Nicaragua hasta ahora no ha firmado, aparentemente, un convenio con la industria farmacéutica», dijo el doctor Quant.
El galeno enfatizó en que mientras no haya una certeza de la distribución del antídoto, la población debe resignarse y saber que para los próximos seis meses o el año completo todavía persistirá el riesgo de contagio, y llama a que ante este escenario lo mejor es continuar protegiéndose.
«Vamos a tener que convivir con la pandemia, posiblemente durante los primeros seis meses o quizás todo el año, y eso significa la nueva normalidad. Sabemos que es cansado, pero nosotros estamos viendo un incremento ligero de casos en los hospitales desde diciembre y al final esta enfermedad se está comportando como un virus endémico y no es raro que en este mes de enero tengamos un brote mucho mayor por toda esta aglomeración que hubo en las fiestas de diciembre», alertó Quant.
Con ese 20 por ciento, que donará la OPS, se estima que se inmunizará a al menos a 1.3 millones de personas, de los 6.5 millones de habitantes que hasta el 2020 tenía Nicaragua.
En tanto el régimen, a través del Ministerio de Salud (Minsa) ha referido que está interesado en comprar las vacunas Sputnik V, Moderna y Oxford-AstraZeneca, y que esta adquisición tendrá un monto de 115.7 millones de dólares. Estas vacunas serían aplicadas a 3.7 millones de nicaragüenses, según dijo la vicepresidenta designada y primera dama Rosario Murillo.
Al respecto, el epidemiólogo Leonel Argüello remarcó que aunque por ahora está la esperanza de que con la llegada de la vacuna la población finalmente quede inmunizada, también existe el riesgo de que el fármaco en un momento determinado no proteja «y tengamos que hacer una variedad de la vacuna».
«Hasta la fecha la vacuna actual nos protege, pero ya sabemos que esta enfermedad evoluciona rápidamente y veremos qué nos dicen los estudios posteriores. Lo que sí queda claro, es que, si sigue haciendo cambio en ese lugar específico, no sería raro que la vacuna actual en un momento determinado no proteja y tengamos que hacer una variedad de la vacuna, que con la tecnología actual sería un asunto de pocos meses y habrá una vacuna con las dos variedades del virus», señaló Argüello.
Más desempleo y pobreza
El impacto del Covid-19 fue lo que terminó de hundir la economía de Nicaragua, que desde el 2018 registra una profunda contracción, reflejada en la engorrosa lista de personas en el desempleo.
El economista Óscar René Vargas dijo que pese a que la dictadura de Daniel Ortega y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyectan para este 2021 una leve recuperación en la economía del país, -un crecimiento de 0.5 y 1.5 por ciento del PIB- este solo es un indicador macroeconómico.
«Eso quiere decir que el 80% de la población nicaragüense no va a mejorar su condición económica. Ejemplo claro es el empleo, donde cada año se incorpora, de acuerdo a las estadísticas oficiales, cien mil personas. La proyección de este año es que puedan incorporarse al mercado de trabajo 50 mil personas», explicó Vargas.
Según el Banco Central de Nicaragua, desde que comenzó la crisis sociopolítica, en abril de 2018, hasta septiembre de 2020, más de 200 mil nicaragüenses perdieron su empleo formal. Esto porque, mientras en marzo de 2018 había 896,869 trabajadores afiliados al INSS, en el noveno mes de 2020 esa cifra había bajado a 696,825.
Las cifras de la entidad refieren que a noviembre del año pasado se recuperaron más de 17 mil empleos.
Pero esa cantidad soló representa un 10 por ciento de la cantidad de empleos que se perdieron desde abril de 2018 a diciembre de 2019; y 8.8 por ciento de los que se perdieron, desde que comenzó la crisis, hasta septiembre de 2020.
«Esos (empleos) no los van a recuperar y por ende la pobreza va a continuar», sostuvo el economista.
La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) proyectó para este año una posible reducción en la tasa del desempleo, la que podría pasar de un 6.2 por ciento en 2020 a 5.2 en 2021. Sin embargo, alertó que esto no reducirá los niveles de pobreza en el país.
Para el centro del pensamiento, un tercio de la población seguirá viviendo en condiciones deplorables, o de pobreza. El retroceso económico de siete años no se borrará en 2021, advirtió Funides.
Posible fraude electoral y descontento social
Las elecciones generales en Nicaragua se realizarán el próximo 7 noviembre, como lo establece la legislación nacional. En su momento se exigió al régimen adelantar las votaciones, como consecuencia de las protestas de 2018, cuando la oposición y la comunidad internacional exigían al dictador convocar de inmediato a las urnas, al señalarlo de no estar capacitado para gobernar, por las más de 300 muertes atribuidas a su administración.
A casi tres años de crisis, la oposición se muestra dividida, y por otro lado la dictadura se ha recetado un combo de leyes represivas que permiten preparar el camino para un posible fraude electoral. A criterio de Óscar René Vargas, quien también es sociólogo, el régimen no muestra una voluntad de permitir reformas que garanticen elecciones justas y transparentes.
«¿Qué significa esto? Que efectivamente (el régimen) va a mantener la represión, porque sabe que su mayor debilidad es cualquier movilización social que se pudiera dar en las diferentes ciudades del país. Esas movilizaciones sociales son las que pueden derrotar al régimen Ortega-Murillo, y al mantener la represión te está diciendo que no habrá una elección transparente», manifestó el sociólogo.
Reformas hasta mayo
El asesor económico del régimen orteguista, Bayardo Arce, apareció el 21 de diciembre en una entrevista con el Canal 14, en la que afirmó que la negociación de las reformas electorales entre el régimen y la oposición iniciarán hasta en mayo de 2021, tiempo que a criterio del sociólogo es muy corto.
«Esto quiere decir que no quiere hacer ninguna reforma previa, que sería lo más prudencial para que se dé una elección transparente, sino no lo hace es porque está apuntando a un fraude desde el punto de vista de los cánones internacionales», expresó Vargas.