La Prensa 15/03/2021

A 10 días de haber iniciado la jornada de vacunación contra el Covid-19 en Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega, a través del Ministerio de Salud (Minsa) informó que a la fecha se cumplió en un ciento por ciento el cronograma de inmunización que está dirigido a pacientes con cuadros de insuficiencia renal crónica y que reciben tratamiento de hemodiálisis. Sin embargo, la institución no detalló lo que significa el cumplimiento de esta meta: número de personas inmunizadas, de dónde provienen, edades, quiénes presentaron reacciones secundarias.

«Hemos cumplido el cronograma en un cien por ciento, hemos cumplido las metas que nos hemos planteado en cada uno de los lugares a nivel nacional donde nos hemos dispuesto a poner la vacuna, se están cumpliendo estrictamente las normas de bioseguridad para conservar la cadena de frío de la vacuna y proteger su efectividad», afirmó la asesora presidencial en temas de Salud, Sonia Castro.

Este anuncio del Minsa genera inquietudes entre el personal de salud, puesto que el pasado 9 de marzo la misma vicepresidenta designada, Rosario Murillo, afirmó que esta primera fase de inmunización total a este primer grupo prioritario culminaría hasta el 24 de marzo, tomando en cuenta que entre la aplicación de la primera y segunda dosis hay un intervalo de 21 días. Pero el anuncio de hoy se adelanta 13 días a esa fecha.

La vocera gubernamental señaló que una vez concluida esta primera fase de inmunización —fecha en que se aplicaría la segunda dosis de la vacuna— se daría paso a la segunda etapa de este proceso, dirigida a enfermos con cáncer, cardiopatías e hipertensión aguda y personas mayores de los 60 años.

«Tenemos como medidas específicas que el 24 de marzo que concluye esta primera etapa (…) pasamos a los pacientes oncológicos, con cardiopatías de alto riesgo, todos ellos, y de 61 años en adelante. Van a ser cubiertos también en este programa los pacientes de hipertensión aguda y pacientes críticos de diabetes», dijo Murillo.

«Medida triunfalista»

Para el especialista en Salud Pública, doctor Alejandro Lagos —con amplia experiencia en la materia tras laborar para el Minsa— este anuncio de la institución sanitaria no es más que una acción «triunfalista» porque —según él— esta información lo que indicaría es que se terminó el primer lote de vacunas Sputnik V que fueron donadas por la Federación de Rusia. Se trataría únicamente de la aplicación de la primera dosis que por sí sola no garantiza la inmunidad.

«Eso del Minsa es una medida de triunfalismo, porque simplemente se agotó esa primera donación, entonces si se agotó, es lógico que ya se completó el 100% de ese lote de vacuna rusa, pero solo ellos saben esa información detallada y no la van a decir, como el listado de cuántos fueron vacunados por hemodiálisis o IRC», manifestó Lagos.

El especialista se basa en la cantidad de vacunas Sputnik recibidas y en el esquema de aplicación de la misma, es decir, Nicaragua solo recibió 6 mil dosis que cubrirían a 3 mil pacientes, quienes para obtener la inmunización total requieren que se les garanticen dos vacunas del mismo tipo.

Desde que inició la pandemia, el hermetismo del régimen de Ortega persiste, pero además a través de sus instituciones y voceros brinda información confusa, pese a que la Organización Panamericana de la Salud  (OPS) ha insistido en que todo proceso de inmunización debe de arrancar con un plan de vacunación completo paralelo a una campaña de información permanente a la población.

Urge acelerar vacunación

A criterio del salubrista Carlos Hernández, miembro del Comité Científico Multidisciplinario (CCM), es imperativo que el Minsa presente —de manera urgente— cuáles serán los parámetros para continuar la inmunización. Recuerda que el país está próximo a recibir 335,000 vacunas por lo que urge emplear mecanismos que permitan acelerar este proceso.

«Nosotros no tenemos información de la cobertura que ha dado el Minsa en una semana y eso lo debemos de tener claro. Aquí el ritmo de vacunación tiene que ser acelerado y con estrategias, como habilitar puestos de vacunación en los barrios, centros de trabajo, puestos móviles para buscar personas de la tercera edad con comorbilidades que les impide su movilización. Es decir, toca combinar para reducir rápidamente la mortalidad», afirmó el especialista.

Hernández también ve oportuno que en esta nueva fase de inmunización el Minsa incluya al personal de salud de primera línea, como también al personal de servicios esenciales del país que tienen mucho contacto con la población, «como la Policía, Migración».

Más allá de los hospitales

El doctor Lagos insiste en que el Minsa debe seguir al pie de la letra la hoja de ruta que estableció la OMS, misma que indica que se debe poner en prioridad a los ancianos que están en centros de albergues. «¿A qué albergues han ido a poner vacunas? A ninguno», enfatizó.

«La hoja de ruta también dice que deben ser prioridad las personas que estén en confinamiento y no pueden mantener distancia segura, como son los sistemas penitenciarios. «¿Han hecho eso en los sistemas penitenciarios?», cuestionó el especialista.

«Ya sabemos que tenemos la próxima semana 335 mil dosis y si eso lo dividimos entre dos, nos da 167 mil personas que se podrán inmunizar con este lote que viene. Es decir, nos da para avanzar rápido en este proceso y el Minsa está obligado a tener un plan debidamente informado», insiste el salubrista.

El pasado 6 de marzo, Nicaragua recibió un nuevo lote de donación de 200 mil vacunas Covishield procedente de la India. Por ahora, en el país estarían aplicándose dos tipos de vacunas contra el Covid-19. Se espera que en la tercera semana de marzo el país reciba una donación de 135,000 dosis a través del mecanismo Covax de la OPS.

Al respecto, Murillo aseveró que ya tienen la planificación del programa de vacunación con las dosis que han llegado a Nicaragua, sin embargo no ha pasado de brindar un escueto esquema que solo indica las fechas de la próxima jornada de vacunación.

La segunda fase de vacunación arrancaría con la vacuna Covishield, procedente de la India, que se estaría aplicando 17 días después de la llega del fármaco a Nicaragua, pese a que el régimen afirmó que las vacunas se aplicarían de inmediato una vez arribaran al país.

«Los programas y cronogramas de vacunación a todo nuestro pueblo se van a dar a conocer en la medida en que van llegando a Nicaragua cumplidamente, Dios mediante, la medicación, la vacuna, contratada o donada, de manera que cada plan que presentemos o cada etapa pueda desarrollarse de inmediato», aseveró  Murillo, conservando la tónica de muchas palabras, pero pocos datos concretos o información clara.