La Prensa 14/05/2020
Mientras la economía nicaragüense no logra levantar cabeza, el régimen de Daniel Ortega sigue acumulando dinero en las bóvedas del Banco Central de Nicaragua. En los primeros cuatro meses del 2021 han ingresado a su cuenta 6,299.3 millones córdobas, elevando el saldo a 28,772.1 millones de córdobas, un nivel récord en sus finanzas públicas.
Esto a criterio del economista Róger Arteaga, exgerente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), puede ser una estrategia del régimen para comenzar a ejecutar proyectos acercándose las elecciones y así ganar clientelismo político.
“Hasta el momento no se ha tocado ese dinero, por dos posibles razones: ineficiencia o es una estrategia esperando que se14 acerquen las elecciones para salir ejecutando proyectos para ganar votos. Recuerde que eso préstamos son de trámite inmediato, porque son de emergencia puede ser algo de eso, acercándose julio en adelante, que son meses críticos por las elecciones en noviembre, van a comenzar a ejecutar los proyectos, porque no podemos decir que es porque están haciendo planes porque esos los presentan cuando hacen la solicitud de préstamo”, dijo Arteaga.
En diciembre del año pasado el Gobierno tenía depositado en el Banco Central 22,472.8 millones de córdobas y ahora tiene 28,772.1 millones de córdobas acumulados hasta el primer cuatrimestre del año. Eso equivale a un incremento en el periodo del 28 por ciento, un crecimiento no visto en la última década.
Solo en abril el Gobierno hizo un depósito de 2,817.2 millones de córdobas, luego que en marzo los depósitos llegaron a 25,954.9 millones, después de disminuir un 4.4 por ciento con respecto a febrero del corriente.
No obstante, desde diciembre 2020 hasta abril del corriente año que se comenzó a acumular dinero se puede observar un crecimiento del ciento por ciento, puesto que en ese lapso se logró captar 14,444 millones de córdobas, lo cual todavía es superior al saldo que se tenía en noviembre, que era de 14,327 millones de córdobas.
Los números muestran que luego de una mala racha en la evolución de sus depósitos hasta noviembre del año pasado, la tendencia comenzó a cambiar a partir de diciembre pasado y los primeros meses de este año, cuando el régimen ha enviado significativos remanentes de dinero al BCN, debido a que ha recibido oxígeno de la cooperación externa en el marco de la pandemia y la reconstrucción de los daños ocasionados por los huracanes Eta y Iota.
El economista Enrique Sáenz sostuvo que el comportamiento de los depósitos del Gobierno en el Banco Central provenientes de los desembolsos contratados con fuentes externas reflejan altibajos mes a mes, por varias razones.
“La primera es que los desembolsos de los cooperantes internacionales no se producen de manera uniforme, mes a mes, sino que ocurren por tramos, de acuerdo al cumplimiento de las condiciones fijadas en cada contrato de crédito. A veces, los primeros desembolsos se producen aún sin comenzar las obras de manera visible, cuando se cumple lo que usualmente llaman condiciones previas que por regla general son de carácter burocrático o administrativo”, expresó.
Impacto será temporal
Pero al igual que Arteaga, Sáenz considera que Ortega intentará usar estos fondos en el segundo semestre, ya cerca de las elecciones.
“Lo que está claro es que el régimen intentará utilizar estos recursos con fines electoreros y buscará cómo concentrar su uso de manera más visible, en el segundo semestre del año. Lo otro que debe estar claro es que el impacto económico será ‘impacto burbuja’, pues en buena parte de los casos se acaba el proyecto y se acaban los impactos en materia de generación de empleo o actividad económica. Es decir, se acaba el aire, se desinfla la chimbomba. Por ejemplo, el crédito del FMI por 186 millones de dólares una buena parte lo gastaron en compensar el déficit del INSS, es decir sin ningún impacto productivo. Otros son para mitigar el impacto de los huracanes, es decir alimentos, atención médica, etcétera”, añadió.
Asimismo el economista y precandidato presidencial Juan Sebastián Chamorro sostuvo que es una hipótesis fuerte que acercándose las elecciones traten de usar esos fondos.
“Podría ser que esta acumulación de recursos sea para generar un fuerte gasto público en este año de elecciones, eso podría estar explicando el aumento, lo que indica acá es que se está recibiendo recursos de fuera y posiblemente van a ser soltados acercándose las elecciones, es una hipótesis no es un hecho, pero es algo que podemos imaginar”, dijo Chamorro.
Núñez difiere y plantea otra explicación
Mientras que el analista político Eliseo Núñez difiere de esta posición al asegurar que estos recursos tienen que pasar por un proceso para ser ejecutados.
“Todos estos fondos tienen su proceso de licitación, lo que se está viendo ahí es lo que se acordó en el convenio que se depositara como adelanto o como salvaguarda, esto es el veinte por ciento del total, la mayoría de esos fondos son amarrados, a excepción de los del BCIE y están siendo ejecutados por terceros. Además esos fondos vinieron a final del año pasado no tiene mucho tiempo y ahorita viene el invierno y es casi imposible ejecutarlos por lo menos lo que es obra, por eso yo no creo que se trate de ineficiencia, ni que quieran usarlo para ganar clientelismo”, dijo Núñez.
La pandemia y los huracanes le volvieron a dar vida a Ortega
El régimen llevaba casi dos años de no conseguir recursos frescos de organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Solo el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) mantenía a flote el ingreso de recursos frescos, entidad que no está afectada por la Nica Act, la legislación de Estados Unidos que bloquea el acceso a Ortega a nuevos créditos, siempre y cuando estos no tengan fines humanitarios.
Las cifras del BCN muestran que estos depósitos se recuperaron un poco en el 2020, pero tras la pandemia estos volvieron a bajar y fue hasta en noviembre que Ortega logra oxigenarse.
Cabe destacar que en el 2018 producto de la crisis sociopolítica los depósitos del Gobierno cayeron a 12,303 millones de córdobas, es decir 5,283.5 millones menos en comparación con lo alcanzado en 2017, lo que muestra el impacto de la crisis en las finanzas públicas que el Gobierno logró mantener ajustadas a punta de fuertes reducciones en el gasto de inversión y gasto corriente ajustado.
Sin embargo, el golpe de la pandemia en la recaudación fiscal y el déficit del INSS que se expandió de nuevo a niveles récord, volvieron a poner en descenso los depósitos del Gobierno en el BCN, pero cuando el régimen ya estaba agotado financieramente por la sequía de recursos externos, el huracán Eta y Iota más la pandemia, fueron los salvavidas.
Comportamiento de las reservas internacionales
La fuerte oxigenación de recursos que están llegando a manos del régimen de Daniel Ortega están impulsando las Reservas Internacionales Brutas de Nicaragua (RIB) que en abril crecieron.
Hasta abril de este año, según datos del Banco Central, las RIB sumaron 3,474.3 millones de dólares, superior en 120.1 millones de dólares con respecto a lo que se había acumulado hasta marzo.
El BCN señala que en el fuerte aumento en abril, el Gobierno contribuyó con 50.7 millones de dólares a través del ingreso de donaciones y préstamos atados a proyectos del Sector Público No Financiero. Además el Banco Central colocó en letras 55.2 millones de dólares y los depósitos monetarios del público aportaron 21.5 millones de dólares.
La cobertura de las RIB a base monetaria se situó en 3.1 veces, aumentando respecto al mes anterior. Por su parte, el saldo de Reservas consolidadas con el SFN se situó en 4,038.4 millones de dólares, incrementándose en 3.1 por ciento (121.2 millones de dólares) con respecto al mes anterior.
Pese al crecimiento en las reservas internacionales diversos especialistas han advertido que las mismas no son sostenibles debido a que el Gobierno puede verse obligado a retirar recursos que tiene depositados en el BCN para hacer frente al déficit presupuestario, especialmente por los problemas financieros que afrontan las empresas estatales y el mismo INSS.