La Prensa 21/05/2021
Uno de los pocos sectores que se ha recuperado a paso acelerado después de la crisis política y sanitaria ha sido el mercado bursátil nicaragüense, que ya logró alcanzar los niveles precrisis, es decir de 2017. Esa mejoría ha sido impulsada porque gran parte de la liquidez de la banca ha sido colocada en la compra de papeles del Estado y las operaciones del Banco Central de Nicaragua que se transan en la Bolsa. Eso sí, los tenedores de papeles siguen apostando por papeles de muy corto plazo, lo que aún es reflejo de nerviosismo.
En el primer cuatrimestre de este año se transaron 24,892 millones de córdobas en papeles bursátiles, por encima de los 3,065 millones del 2020 en similar periodo. Es decir que en términos porcentuales, el mercado bursátil creció 712 entre enero y abril de este año, con respecto a igual periodo del año pasado, un nivel de expansión que ninguna actividad económica y financiera ha experimentado hasta ahora desde el inicio de la recesión en el 2018.
En los primeros cuatro meses del año, específicamente en abril, fue cuando más volumen se transó, con 7,953 millones de córdobas, frente a los 343 millones de igual mes del año pasado, lo que significa 7,610 millones más (un aumento de 2,218 por ciento). En el cuarto mes del año pasado, cabe recordar que la pandemia estaba entrando de lleno, lo que inyectó incertidumbre al mercado bursátil, un contexto muy distinto al de este año cuando la economía parece haberse acomodado a los efectos de la crisis sanitaria.
Para el economista Mario Arana, expresidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), es evidente que la banca nacional ha sido el motor que ha impulsado este crecimiento en el mercado bursátil.
“La banca está invirtiendo su liquidez aparentemente ahí, claro porque ellos tienen depósitos en abundancia no pueden prestarlo porque no hay demanda por la circunstancia que vive el país, si me preguntás a mí: es una situación anómala, contraria a la racionalidad económica desde la perspectiva de una economía de mercados sustentada en el sector privado, es otra expresión de la crisis”, dijo Arana.
De hecho, el economista Néstor Avendaño expresó en días recientes que la compra de papeles bursátiles resultó ser un negocio más atractivo y menos riesgoso para los bancos que colocar dicho dinero entre las actividades productivas, puesto que desde la crisis sociopolítica los indicadores de riesgo y mora aumentaron fuertemente. Esto golpea la reactivación económica.
Esto es una apuesta de la banca que data desde el año pasado. Y muestra de ello es que en el 2020 la cartera de inversiones global de los bancos creció sustancialmente. En el 2019, esta destinó en inversiones totales 485 millones de dólares, pero en el 2020 el saldo ascendió a 893 millones de dólares, 408 millones más que fueron colocados en títulos, bonos y letras, eso implica un aumento del 84 por ciento.
El informe mensual de la Bolsa detalla que entre enero y abril de este año, el 97.76 por ciento del total de las transacciones fue realizado por el sector público, representado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Banco Central de Nicaragua, mientras que el privado negoció el 2.24 por ciento del volumen global en el primer cuatrimestre.
Asimismo se observa que el 92.65 por ciento del total de las transacciones se realizaron en el mercado primario, es decir que fueron nuevas colocaciones y apenas un 5.49 por ciento optó por reportos opcionales, que es donde los inversionistas deciden deshacerse de sus papeles.
Pero además se observa que las transacciones fueron de muy corto plazo. Por ejemplo un 20.85 por ciento de los inversionistas optó por títulos con plazos de una semana; un 31.20 por ciento optó por papeles de un mes; un 13.33 por ciento por tres meses; un 16.51 por ciento por dos semanas y un 0.42 por ciento invirtió para un año.
Los rendimientos andan en 3.32 por ciento en promedio en córdobas, a un plazo mínimo de 15 días y 10.51 por ciento promedio para un plazo máximo de más de 1,080 días. En dólares anda en promedio en 1.28 por ciento a siete días y en 10.71 por ciento a 1,080 días, según cifras al primer cuatrimestre de este año.
Pérdida de emisores
Y aunque se ve una mejoría en el sector, recientemente Gerardo Argüello, gerente general de Bolsa de Valores de Nicaragua, dijo que no se podía hablar de plena recuperación, debido a que solo tienen al 50 por ciento del total de emisores que operaban la bolsa hasta inicios del 2018.
Y es que la Bolsa de Valores de Nicaragua, al igual que el resto de sectores, no escapó de los tres años de recesión, especialmente de los efectos de incertidumbre en la economía. Eso provocó no solo una caída en los volúmenes transados, sino también la pérdida de la mitad de emisores que se tenía previo a la crisis que estalló en el 2018.
“Emisores ahorita tenemos siete y antes de la crisis teníamos 14, muchos se retiraron por los problemas propios de país, porque no tenían suficiente demanda para sus títulos, hubo un par de empresas con problemas de liquidez y muchas estaban esperando mejorar sus resultados para poder entrar al mercado, porque se requiere tener utilidades consistentes para atraer a los inversionistas. Cuando volvamos a tener las 14 empresas que habían antes, ya vamos a estar recuperados, ese es el mejor indicador. Actualmente tenemos en la tubería varios emisores que vienen en camino”, explicó Argüello el 9 de abril a LA PRENSA.
Nicaragua cerró el 2020 con 35,833 millones de córdobas en transacciones en la Bolsa de Valores, un número positivo con respecto al 2019, pero aún por debajo de lo alcanzado en el 2017. El empuje del mercado el año pasado se dio principalmente por mayores transacciones del Gobierno central.