La Prensa 26/07/2021

Pese a que en los primeros meses del año se observó una recuperación en el sector de bienes raíces, la incertidumbre de cara a las próximas elecciones presidenciales estaría ocasionando una caída en el sector, asentándose aún más en el sector turístico, que antes del 2018 era uno de los motores de este mercado.

Precisamente antes del 2018 el sector venía creciendo de la mano de la inversión extranjera y el auge del turismo, pero tras la crisis sociopolítica hubo un revés que comenzó con la toma de tierra, lo que generó mucha incertidumbre, aumentando la venta de propiedades, sobre todo aquellas que estaban en manos de extranjeros.

La situación empeoró el año pasado, ya que con la pandemia llegó la suspensión de los vuelos comerciales, sumándose a la inconclusa inestabilidad política, lo que le pasó la factura al mercado de bienes raíces en Nicaragua, el cual experimentó una caída en la demanda de hasta un 70 por ciento con respecto a lo que se registraba en el 2017.

Leonardo Torres, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa Turística (Cantur), manifestó que en el sector turístico la venta de propiedad ha caído casi un 50 por ciento y no hay expectativa que mejore este año.

 “Creo que la venta de bienes raíces en el sector ha caído un 50 por ciento, a pesar que nosotros hemos aconsejado que este es un momento para comprar y no un momento de vender. La gente está vendiendo su propiedad para reinventarse y buscar otros negocios, pero no hay compradores”, dijo Torres.

El líder empresarial señaló que es poco el movimiento en el sector, porque la gente para invertir está esperando ver qué sucederá después de las elecciones presidenciales de noviembre.

“He estado hablando con algunos inversionistas turísticos extranjeros que tenían negocios y ahora quieren vender, pero no se ve movimiento; se ven casos atípicos de alguien que tiene el dinero y quiere aprovechar. Además, el precio no ha bajado lo suficiente, nosotros creemos que el valor ha caído en el orden del 25 por ciento, pero debe bajar aún más; yo creo que la gente está apostando por esperar qué sucede en las elecciones, porque momentáneamente en la industria no se ha visto movimiento”, enfatizó Torres.

Al respecto, el economista Maykell Marenco coincidió con Torres al manifestar que no se observa un movimiento en el sector de bienes raíces. “Creo que este tema está más relacionado con desincentivos de seguir manteniendo una propiedad y la gente quiere vender aunque sea a precio bajo, sin embargo no hay un ambiente que propicie la inversión”, dijo Marenco.

Los efectos de la advertencia de Estados Unidos

Por otra parte, Torres considera que la advertencia de Estados Unidos hacia los inversionistas va a influir negativamente en el sector, afectándolo aún más.

“Algo que nos puede afectar más es la alerta de Estados Unidos sobre las inversiones, pero para mí la gente está apostando a ver qué pasa en las elecciones, si el país se endereza, creo que el crecimiento económico nos puede ayudar un poquito a darle una expectativa positiva a la gente, pero el que tiene los reales ahorita no quiere quedarse sin efectivo, esa es la verdad, por eso es que vemos casi un incremento de 200 millones en los depósitos”, dijo Torres.

El Gobierno de Estados Unidos advirtió la semana pasada que invertir en Nicaragua es sumamente riesgoso, tomando en cuenta la aprobación de leyes represivas, la falta de transparencia en la publicación de datos, el aumento de la corrupción, la ausencia de vuelos comerciales, los antecedentes de expropiación, las reformas fiscales que dañan los márgenes de ganancia de los inversores, entre otras cosas.

Recuperación en los primeros meses

En paralelo, el informe de The Economist Intelligence Unit de junio señaló que en los primeros meses del año se observó una recuperación en el sector de bienes raíces.

“Según la Cámara Nicaragüense de Corredores de Bienes Raíces (Canibir), ha habido signos tempranos de recuperación en el sector inmobiliario del país en los últimos meses, debido a la flexibilización de algunas restricciones de movilidad por Covid-19, precios más bajos y un renovado disposición de los bancos a prestar”, detalló el informe.

El documento reconoció que el sector antes de la crisis venía creciendo de la mano del turismo, el cual ha sido uno de los más afectados desde el 2018.

“El sector inmobiliario ya se encontraba en un estado débil al inicio de la pandemia de coronavirus, ya que la economía en general había estado en recesión desde que comenzó el actual conflicto político del país en 2018. La crisis política ya había asestado un duro golpe al turismo receptor extranjero; la pandemia, que trajo movilidad reducida y un colapso en el turismo extranjero, exacerbó aún más esa tendencia negativa. Los turistas han sido tradicionalmente un importante impulsor de las propiedades inmobiliarias locales, comprando segundas residencias en Nicaragua e impulsando la demanda de casas de huéspedes y alquileres por lugareños”, explicó.

El organismo, que sirve de referencia para inversores, indicó que en marzo se observó movimiento en el sector, incentivado por la baja en los precios.

“Parece que están surgiendo brotes verdes en el sector, un desarrollo confirmado por datos e informes del Banco Central y Canibir. Datos de actividad económica del Banco Central de Nicaragua mostraron que el sector inmobiliario casi había vuelto a niveles de marzo de 2019 para marzo de este año. Mientras tanto, Canibir ha dicho que los consumidores se han visto motivados por los precios más bajos de las viviendas y los alquileres; estos últimos han caído un 15-25 por ciento en los distritos más caros de Managua. Sin embargo, lo que es más importante ha sido una voluntad renovada de los bancos para prestar”, detalló.

Proyecciones negativas

The Economist es optimista y considera que el sector seguirá recuperándose a medida que la demanda reprimida impulse el consumo.

“A pesar de esto, el sector inmobiliario no volverá a los niveles de 2017 dentro de nuestro período de pronóstico 2021-25, porque hacerlo dependería del regreso de los turistas extranjeros que fueron expulsados por la crisis política. Dada la actual represión de la administración, es probable que la inestabilidad política mantenga alejados a los turistas durante muchos años, y no esperamos que el turismo receptor se recuperará a los niveles de 2017 antes de 2025”, proyectó.