Trinchera de la Noticia, 27/07/2021
Tomando en cuenta los datos preliminares del producto interno bruto (PIB) real de Nicaragua estimados por el Banco Central de Nicaragua (BCN), durante el trienio 2018-2020, tras tres años continuos de recesión económica la producción de bienes y servicios del país se redujo 8.75% hasta el nivel registrado en 2015. A manera de ejemplo, si se deseara que en este año se alcanzara de nuevo el máximo histórico de la producción del país que se observó en 2017, el PIB Real tendría que crecer 9.6% en 2021. Imposible de lograrlo.
En 2020 el PIB nominal por persona promedio anual valorado en dólares estadounidenses, también estimado y publicado por el BCN, fue igual a US$1,914, muy cercano a su valor de US$1,917 registrado en 2014. El nivel de este indicador macroeconómico ayuda a concluir de que la economía de Nicaragua ha retrocedido 6 años a finales de 2020.
La economía nicaragüense, como la de los otros países, continúa distorsionada por la pandemia del COVID-19. No obstante la baja cobertura de la vacunación contra el COVID-19 en la población del país y el sesgo contractivo de la política monetaria y la política fiscal, la economía de Nicaragua está funcionando en una mejor forma que la observada el año pasado, debido a:
- la inversión pública financiada principalmente con préstamos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), debido a las sanciones de la NICA Act en vigor desde el 20 de diciembre de 2018, que impiden nuevas contrataciones de deuda pública externa con el Banco Mundial (BM/IDA, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI);
- El aumento del consumo de los hogares por el mayor flujo de remesas, también inesperado en un momento en que la economía estadounidenses caía en picada por el COVID-19 en 2020; y
- La asistencia humanitaria proveniente de los tres organismos multilaterales tradicionales arriba mencionados, a través de préstamos muy concesionales que superaron los US$400 millones en diciembre de 2020 y que tienden a aumentar el gasto público.
No impulsan el crecimiento económico del país en este año la inversión privada, tanto doméstica como extranjera, que se estanca y disminuye por el alto riesgo político y la incertidumbre empresarial, ni las exportaciones domésticas de bienes a pesar de su mayor valor por los altos precios internacionales de materias primas.
No olvidemos que la economía del país está saliendo de un hoyo, el tercero más profundo desde el gran desplome de 32.2% del PIB real registrado en el bienio 1978-1979 con la caída del régimen de Anastasio Somoza Debayle, y de la gran reducción de 12.8% del PIB real observada entre 1980 y 1990 debido a la política macroeconómica ineficiente y demasiado expansiva y a la guerra de agresión. El riesgo más grande para salir del hoyo actual es otra severa ola de contagio de las variantes Delta y Delta Plus del coronavirus.
La lucha contra el coronavirus es un riesgo mayor y está lejos de terminar, porque las dos terceras partes de la población mundial que no vive en países de economía avanzada o en China se encuentran en una situación muy complicada por la escasez de vacunas. Los virólogos y médicos expertos en esta materia han afirmado que la variante Delta tiene una carga viral más alta que la de COVID-19, contagia a más personas en 2.3 días mientras que la primera variante de Wuhan contagiaba entre 5.5 y 7.5 días, se reproduce en nuestro interior mucho más rápido y tarda menos en mostrar síntomas.
El BCN publicó el comportamiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) correspondiente a mayo de este año en la semana pasada. La serie procesada de este indicador mensual de la producción del país que nos interesa conocer es la del IMAE promedio anual (de la serie original), cuya variación relativa interanual en diciembre de cada año es idénticamente igual a la tasa de variación relativa del PIB Real anual de ese mismo año.
Según el BCN, el índice de la serie original del IMAE de mayo de 2021 (Base: 2006 = 100), es decir, el índice de producción de mayo de 2021, reflejó el nivel de 154.5%, muy aproximado al 153.8 registrado en marzo de 2017, último mes normal de la historia económica contemporánea del país. Son dos fotografías, las más parecidas, de la producción en el mismo mes de dos años distintos, con una diferencia de cuatro años.
Por su parte, en mayo de este año el IMAE promedio anual de 147.45% aceleró su tasa de crecimiento interanual de 0.40% en abril a 2.11% en mayo, pero el IMAE promedio anual a mayo de 2020 de 144.39% fue 304.85 puntos básicos menor que el IMAE promedio anual de mayo de 2021, y ya acusaba el impacto de la pandemia del COVID-19 sobre la economía nicaragüense.
Por esa razón, reitero que debemos tener cuidado con las cifras “engañosas” o “ruidosas” o “increíbles” de las tasas de crecimiento económico y de inflación de una economía que todavía está distorsionada por la pandemia. No hay que olvidar que los índices mensuales de la producción de bienes y servicios observados desde abril de 2020 en el país ya estaban afectados por el COVID-19, y ya se encontraban en una fase de caída prolongada desde septiembre de 2018 por problemas políticos.
Por esas razones antes mencionadas, con la lectura de la serie original del IMAE utilizada por el BCN en su informe, es decir, con la lectura de las fotografías de los volúmenes de la producción de cada mayo de 2020 y 2021, fueron estimados los siguientes aumentos de la producción por actividad económica:
Explotación de Minas y Cantera, 118.0%; Hoteles y Restaurantes, 64.2%; Pesca y Acuicultura, 34.9%; Industria Manufacturera, 34.6%; Comercio, 27.6%; Construcción, 14.6%; Energía y Agua, 14.3%; Transporte y Comunicaciones, 12.6%; Pecuario, 5.6%; Administración Pública y Defensa, 1.6%; Enseñanza, 1.6%; Salud, 0.9%; Silvicultura y Extracción de Madera, 0.9%; y Propiedad de Vivienda, 0.6%.
Por otro lado, sólo tres actividades disminuyeron la producción: Intermediación Financiera, 5.9%; Otros Servicios, 3.2%; y Agricultura, 0.9%.
El BCN debió haber enfatizado en su informe que la tasa de crecimiento de la serie del IMAE original fue 15.4% interanual en mayo de este año, porque utilizó las series originales de cada actividad económica para afirmar sus notables crecimientos. Pero no lo hizo y sólo agregó, en una forma relevante, las variaciones interanuales positivas de las series desestacionalizadas, 14.6%, y tendencia-ciclo del IMAE, 2.3%.
En conclusión, la tasa de crecimiento interanual de la serie del IMAE promedio anual de Nicaragua fue del orden de 2.1% en mayo de 2021, y cuya variación interanual en cada diciembre es idénticamente igual a la tasa de crecimiento anual del PIB Real. Creo que el BCN debería analizar los problemas económicos con el mayor rigor científico posible.