La Prensa 04/08/2021
A medida que la economía transita en la segunda mitad del año, los riesgos sobre la ambiciosa meta de crecimiento que el Gobierno mantiene se han incrementado en el exterior, situación que empeora por el clima de hostilidad electoral que el régimen de Daniel Ortega ha propiciado, lo que profundiza la incertidumbre, según coincidieron economistas consultados por LA PRENSA.
Oficialmente el Banco Central de Nicaragua (BCN) mantiene su meta de crecimiento entre 2.5 y 3.5 por ciento para este año, aunque en entrevistas recientes no descartó que la misma pueda superar inclusive la tasa de expansión de seis por ciento, una expectativa que también comparte el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
A nivel externo, la nueva variante delta, que es altamente contagiosa, se propaga con mayor velocidad en las economías industrializadas, lo que puede desembocar en nuevos confinamientos y podría afectar la demanda de productos de países como Nicaragua, especialmente los que producen zona franca.
Nivel regional como global”.
A eso se suma que el Gobierno de Estados Unidos advirtió a finales de julio que invertir en Nicaragua es sumamente riesgoso, tomando en cuenta la aprobación de leyes represivas, la falta de transparencia en la publicación de datos, el aumento de la corrupción, la ausencia de vuelos comerciales, los antecedentes de expropiación, las reformas fiscales que dañan los márgenes de ganancia de los inversores, entre otras cosas.
El sociólogo y economista Óscar René Vargas afirma: “Algo que no están viendo es la inversión extranjera, la perspectiva es que no va a superar el monto del 2020; los inversionistas locales por la incertidumbre política tampoco quieren invertir. Ese factor es importante porque tiene reflejo en el empleo y si no hay empleo, no hay consumo. La gente ni siquiera pude comprar la canasta básica. Lo otro es la inversión de los propios nicaragüenses, que prefieren invertir fuera”.
La contracción del crédito
El deterioro del clima político en Nicaragua mantiene frenado a uno de factores determinantes para la recuperación económica y que sin su mejoría, difícilmente la recuperación será mayor: el financiamiento hacia las actividades productivas y servicios.
“Lo otro es el crédito bancario que se ha limitado, lo cual es sumamente importante para que haya una reactivación en los sectores económicos”, sostuvo Vargas.
Hasta mayo el crédito ha tenido un comportamiento mixto, un mes crece y el otro cae. En el quinto mes del año creció apenas el equivalente a dos millones de dólares, con respecto al acumulado hasta abril. Solo en ese mes antes citado la cartera se contrajo 36 millones de dólares.
Hasta mayo de este año la cartera bruta de crédito ascendía a 3,355 millones de dólares, aún lejos de los 5,076 millones de dólares acumulados antes de la crisis sociopolítica. Es decir, que la economía aún necesita recuperar 1,721 millones de dólares en inyección de liquidez para que las actividades puedan alcanzar sus niveles previos a los tres años de recesión.
Otros problemas
Otros problemas que podrían incidir son el alza de la materia prima a nivel mundial y la escasez de transporte para las exportaciones e importaciones.
Por el lado de las exportaciones, Aráuz considera que los precios internacionales están ayudando “y la tendencia se va a mantener. Eso puede ayudar al país a generar ingresos importantes, pero lo que sí está afectando es el encarecimiento de la materia prima”.
El economista Avendaño en su blog recuerda que «la economía del país está saliendo de un hoyo, el tercero más profundo desde el gran desplome de 32.2 por ciento del PIB real registrado en el bienio 1978-1979 con la caída del régimen de Anastasio Somoza Debayle, y de la gran reducción de 12.8 por ciento del PIB real observada entre 1980 y 1990 debido a la política macroeconómica ineficiente y demasiado expansiva y a la guerra de agresión. El riesgo más grande para salir del hoyo actual es otra severa ola de contagio de las variantes delta y delta plus del coronavirus».