La Prensa 11/08/2021
Mientras el sector privado ha sufrido las consecuencias severas de tres años de recesión, lo que forzó la destrucción de casi 200 mil plazas de empleo, el régimen de Daniel Ortega ha continuado aumentando la ya abultada planilla del Estado. Tanto así que hasta junio de este año esta había alcanzado los 113,917 empleados, 3,660 más que en marzo del 2018, un mes antes de que estallara la crisis sociopolítica, según muestran cifras del Banco Central de Nicaragua.
Solo en el último año, el Estado ha contratado a 1,164 trabajadores, tomando en cuenta que en junio del año pasado esta ascendía a 112,753 trabajadores, de acuerdo con las estadísticas del máximo emisor bancario.
Este aumento de la planilla contrasta con la pérdida de empleos que exhibe el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social. Entre marzo de 2018 y mayo de 2021, el INSS acumula una pérdida de 136,370 empleados formales, lo que ha significado un golpe para las deterioradas finanzas de la entidad.
Asimismo, las estadísticas revelan que ni la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 detuvo las contrataciones del Estado, puesto que pasaron de 111,800 trabajadores en junio de 2019 a 112,753 en el mismo lapso de 2020, es decir, 953 empleados más.
Sector público crece más que el privado
Cabe destacar que desde antes que se originara la crisis sociopolítica, el empleo en el sector público venía creciendo aceleradamente. ¿Cómo se ha comportado la planilla desde que Daniel Ortega llegó al poder? Datos del BCN indican que entre 2008 y junio de 2021 se contabilizaron 33,276 empleados más.
No se realizó la comparación desde 2007, porque a partir de junio de ese año los docentes de los colegios autónomos pasaron a ser pagados en nómina fiscal y del total de los sectores, salud y educación eran los de mayor personal, con 12,717 y 26,431 empleados, respectivamente.
El economista Maykell Marenco aseguró que el tamaño que ocupa el sector público dentro de la economía de un país, es muy relevante para efectos de distinguir qué tan sana es la misma. Asimismo, explicó que la proporción se obtiene al calcular el gasto público con relación al Producto Interno Bruto (PIB).
“Tenemos más de un tercio de la economía siendo ocupada por el sector público, eso es bastante preocupante. Estábamos en aproximadamente 31 por ciento en 2005 y ahorita andamos alrededor del 36 por ciento”, mencionó al respecto.
Además, compartió que “en algún momento leí unas recomendaciones, no estoy seguro si eran del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o del Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo que decían es que la sugerencia para países en vía de desarrollo era que el tamaño (del sector público) no supere el 40 por ciento (con relación a su economía)”.
El economista agregó que en el caso de Nicaragua, la situación no estaría mal si se tuviese una economía funcionando correctamente “y un aparato de administración pública que por ende también funcionara bien, no habría problema. El tema es que de igual forma esté funcionando tu sector privado, qué tanto empleo se está generando y qué tan rápido está creciendo”, enfatizó.
“Porque si está creciendo más el sector público de lo que crece el sector privado, entonces es preocupante, tal es el caso de Nicaragua, que más bien hay destrucción de empleos en el sector privado”, sostuvo.
¿Cuánto cuesta mantener la planilla estatal?
A criterio de especialistas, la decisión del Gobierno de priorizar la planilla y no reducir gasto por esta vía, sin afectar a sectores sensibles como salud y educación, perjudica la inversión y el desarrollo de Nicaragua.
Según el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el presupuesto de gastos de este año se fijó en 81,528.80 millones de córdobas, de los cuales 28,533.57 millones se destinaron para pago de planilla del Estado, es decir, el 35 por ciento del total. Este monto aún no incorpora las ampliaciones que el Gobierno está haciendo con recursos externos y de sobrerrecaudación.
Mientras, en 2018, cuando el presupuesto de gasto ascendió a 87,125 millones de córdobas, para el pago de planilla se destinaron 27,152 millones, lo que equivale a un 31 por ciento del total.
El economista y sociólogo Óscar René Vargas sostiene que el “mantenimiento del gasto corriente o bien incrementarlo, implica reducir la posibilidad de la inversión productiva. Entonces al reducirla, estamos disminuyendo la posibilidad del crecimiento del país y, a su vez, de empleos productivos que se puedan generar».
En la reciente conmemoración del 19 de julio, Ortega anunció que en agosto se aplicaría un ajuste del cinco por ciento en el salario de los trabajadores del Estado, después de tres años y siete meses de estar congelado.
Menos personal en el sector educación y producción
Los sectores que engloban la planilla del Estado son dirección, servicios administrativos, técnico-científico, docencia, servicios generales, producción y salud.
Los datos del máximo emisor bancario señalan que entre marzo de 2018 y junio de 2021, en todos los sectores ha habido crecimiento, a excepción de docencia y producción.
Por ejemplo, en marzo de 2018 había 52,967 docentes y en junio del corriente año esta cifra disminuyó a 52,780.
Esto, para Vargas, representa un gran problema porque se habla de la educación, un factor fundamental para el desarrollo humano y productivo del país. “Significa que el número de personas que están en el sistema educativo va a disminuir”, mencionó al respecto.
“Al disminuir el sistema educativo pueden pasar dos cosas: se reduce la posibilidad de que mayor número de jóvenes o de niños ingrese a este sistema y si se reduce ese número, se eleva la posibilidad del analfabetismo. La reducción del personal educativo tiene un efecto negativo para la educación en Nicaragua y para la formación de capital humano”, puntualizó.
En el caso de producción, en el periodo antes mencionado se contaron 865 puestos activos, frente a los 843 que se reflejan en este año.
Mientras, los datos del BCN afirman que el sector salud ha incrementado un 3.4 por ciento, puesto que en marzo de 2018 existían 20,210 plazas y en junio de este año esta cifra ascendió a 20,917 plazas. Aunque no especifica si se refiere a personal administrativo, médico/as o enfermero/as.
Al respecto, Marenco señaló que en estos casos algo importante a tomar en consideración son los “criterios de contratación”.
“De nada sirve que haya un ejército de docentes o de médicos si los criterios de contratación no remiten a calidad y más bien lo hacen a afiliación política y esos aspectos. En segundo lugar, es importante el tema de la malla curricular. ¿De qué sirve que tengás un ejército si no has cambiado y mejorado la malla curricular, si no hay estándares de calidad en ellos, en su aprobación?”, sostuvo.
Más servicios administrativos
En tanto, las estadísticas indican que han aumentado las contrataciones en servicios administrativos, pasando de 9,738 en marzo de 2018 a 10,507 en junio de este año, es decir, 769 empleos más. La diferencia equivale al 7.8 por ciento.
También los servicios generales han aumentado un 7.47 por ciento. En el sexto mes de este año se registraban 13,118 puestos activos y en marzo de 2018 se contabilizaban 12,206 trabajadores.
En el caso de técnico-científico, este ha experimentado un incremento del 10.5 por ciento, debido a que hasta el periodo antes mencionado de 2018 había 9,968 empleados y ahora esta cifra se ubica en 11,015.
Por último, dirección también ha reflejado un crecimiento del 10 por ciento, puesto que en junio de este año se encontraban trabajando 4,737 personas, frente a las 4,303 de 2018.
Por otro lado, cabe recalcar que aunque el sector policial no aparece en la lista que publica el Banco Nacional, estos van incluidos y gozan del salario estatal.