La Prensa, 19/08/2021
Pese a la profundización de la incertidumbre política en esta segunda mitad del año, como consecuencia de la represión que el Gobierno ha desatado contra la oposición y que ha despertado entre los nicaragüenses temores de un retorno a los ochenta, cuando el córdoba no valía nada y el dólar escaseaba, los indicadores macroeconómicos actuales muestran que por ahora dicho riesgo, en el corto y mediano plazo, es mínimo. Al menos esto es lo que reflejan los números oficiales que soportan la estabilidad cambiaria, es decir que no hay riesgo por ahora de que los nicaragüenses tengan problemas en la compra y venta de dólares a medida que se acercan las elecciones en noviembre próximo y crezca el aislamiento internacional del régimen de Daniel Ortega, si no da un vuelco en las condiciones de hostilidad actual y permita comicios libres, justos y transparentes. La recuperación de la economía del impacto de la pandemia y el ingreso de recursos del exterior han permitido que los indicadores claves que permiten la libre convertibilidad del córdobas frente al dólar se fortalezcan, luego de ser sacudidos por tres años de recesión. Lo que no está claro es cuánto tiempo está garantizada esta solidez si el país no logra salir del atolladero político en los próximos meses tras las elecciones en noviembre. A continuación LA PRENSA te explica seis indicadores claves que te pueden dar una idea de cómo están los cimientos del régimen cambiario de Nicaragua.
- Estabilidad en la base monetaria Según datos del Banco Central de Nicaragua, hasta julio la base monetaria ascendió a 39,024.3 millones de córdobas, de los cuales 25,737.7 millones de córdobas estaban en manos del público y actividades económicas. Y si bien el numerario (dinero en circulación y en cuenta corriente del Sistema Financiero Nacional) en junio sufrió una reducción de 1,712 millones de córdobas respecto a mayo pasado, en julio este se recuperó y consolidó su posición sólida tras superar los estragos ocasionados por la recesión el año pasado. En julio del año pasado, por ejemplo, el numerario ascendía a 20,868.1 millones de córdobas, es decir que este año hay 23.34 por ciento más de córdobas en circulación que hace más de un año, coincidiendo con la recuperación de la economía que hasta mayo tenía en expansión de 7.8 por ciento, según muestra el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE). «No dudo que la estabilidad macroeconómica, es decir, la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, se va a mantener y es esencial que haya una coordinación estrecha entre el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) y el BCN, dentro de un marco de responsabilidad fiscal y monetaria», explicó el economista Néstor Avendaño, en un reciente análisis llamado No hay riesgos de inestabilidad macroeconómica en el horizonte. La base monetaria hasta julio del año pasado sumaba 33,730.2 millones de córdobas, es decir que desde entonces y hasta la fecha se ha robustecido con 5,294 millones de córdobas más, según cifras del BCN. «No debería preocuparnos la lectura de que la variación interanual del saldo del numerario o del dinero que circula fuera de las entidades financieras, o sea, que circula en las empresas no financieras y los hogares, fue igual a 23.34 por ciento, y tampoco debería preocuparnos la lectura de que el saldo del medio circulante o de dinero, que incluye el numerario y los depósitos en cuenta corriente, también aumentó interanualmente 19.25 por ciento. Estos nuevos números de 2021 reflejan la profundidad de las cicatrices de 2020», sostiene. También hay solidez en el encaje. Del total de la base monetaria, 7,800.4 millones de córdobas estaban en concepto de encaje en moneda nacional, que suelen respaldar los depósitos del público en moneda nacional del Sistema Financiero Nacional, según muestran cifras del máximo emisor bancario. El año pasado para igual periodo estas reservas sumaban 7,664.6 millones de córdobas.
- Reservas internacionales en crecimiento Visto desde el lado de las reservas internacionales, también hay indicios claros de estabilidad, lo que garantiza, por ahora, que no hay riesgo de devaluación descontrolada como la observada en los años ochenta, en medio de la profundización de la incertidumbre económica. Hasta julio de este año, las reservas internacionales brutas sumaron 3,638.7 millones de dólares, por encima de los 2,767.6 millones de dólares que habían acumulados en igual lapso del año pasado. Es decir que con respecto a hace un año, en poder del Banco Central de Nicaragua hoy por hoy hay 871 millones de dólares más respaldando la estabilidad financiera y macroeconómica. Si se comparan las reservas internacionales actuales con respecto a diciembre pasado, hay un aumento de casi 400 millones de dólares. El año pasado este indicador ascendió a 3,211.9 millones de dólares. Según el economista Avendaño, en su artículo publicado en su blog personal, los niveles de reservas acumulados en la primera mitad del año equivalen a «3.28 veces el saldo de la base monetaria, es decir, el saldo de la emisión de dinero más el saldo de los depósitos de encaje en moneda local, un nivel que está por encima del mínimo de la condicionalidad que es 2.5 veces la base monetaria». Pero además —agrega— el saldo de reservas «supera fácilmente los 8 meses de importaciones de bienes CIF del país (el mínimo de esta otra condicionalidad de la estabilidad macroeconómica es entre 5 y 10 meses)». Es decir que en caso de un shock económico, con ese dinero se puede garantizar las importaciones de bienes básicos de ocho meses, que estaría ligeramente por encima del mínimo de cinco meses que establecen los estándares internacionales. En esta fuerte recuperación de las reservas internacionales el ingreso de donaciones y préstamos al sistema público no financiero, especialmente el Gobierno, ha sido fundamental. Los números del Banco Central de Nicaragua indican que solo entre enero y junio de este año han ingresado 261.9 millones de dólares más, mientras que el año pasado en similar lapso eran 198 millones de dólares. Solo las Reservas Internacionales Netas (RINAS) hasta julio ascendían a 2,086.5 millones de dólares, muy por encima de los 1,614 millones de dólares en igual periodo del año pasado. Esto reviste de estabilidad el régimen cambiario, es decir que haya dólares cuando un nicaragüense o una empresa así lo requiera. En el 2018, en pleno golpe de la crisis sociopolítica, las RINAS fueron sacudidas por la demanda de liquidez por parte del sector bancario para poder responder a la demanda de dinero de sus depositantes, crisis que se extendió hasta el 2019, cuando tocó su mínimo de 1,060.6 millones de dólares en febrero. «La acumulación de reservas internacionales en Nicaragua se sustenta, en primer lugar, en el aumento de los depósitos del Gobierno en el Banco Central, o transferencias del Gobierno al Banco Central, resultantes de una recaudación tributaria, y de préstamos y donaciones que exceden a los gastos presupuestarios», explicó en su momento un economista. Y añadió: «En segundo lugar, se sustenta en el encaje y el sobre-encaje sobre los depósitos en moneda local y en el depósito por parte de los bancos comerciales de su exceso de caja, en el Banco Central».
- Crecimiento en los depósitos del Gobierno Un factor determinante en el desempeño de las RINAS y por ende que da certeza en el régimen cambiario en Nicaragua es el comportamiento positivo en los depósitos del Gobierno en el Banco Central de Nicaragua, no solo alimentados por mayores desembolsos de préstamos y donaciones sino también por mayores ingresos en recaudación de impuestos. Los depósitos del Gobierno en el Banco Central de Nicaragua se anotaron en la primera mitad de este año un nuevo récord al situarse en 33,413.1 millones de córdobas, por encima de los 18,662.6 millones de córdobas en la primera mitad del año pasado. Esto significa que desde entonces el Gobierno ha enviado en depósito 14,750 millones de córdobas adicionales en el último año, lo que equivale a un crecimiento de 79 por ciento. Aunque no se sabe con exactitud, lo cierto es que el aumento de estas reservas se debe también al traslado de recursos que el Ejecutivo estaría haciendo en concepto de sobrerrecaudación de impuestos, que en el primer trimestre de este año estaba creciendo fuertemente. Según el informe de ejecución presupuestaria, hasta marzo de este año el Estado reportaba en recaudación 25,647.4 millones de córdobas, es decir 20.1 por ciento más comparado con igual periodo del año pasado, aún sin sentirse el impacto de la pandemia. Y aunque el Ministerio de Hacienda y Crédito Público aún no publica el informe de ejecución presupuestaria correspondiente al segundo trimestre de este año, lo cierto es que hasta mayo, según el IMAE del impuesto, repuntaba 11.9 por ciento y solo en el quinto mes del año creció 29.4 por ciento, lo que indicaría que el mismo estaría generando fuertes remanentes de recursos al erario.
- Estabilidad en el Sistema Financiero Nacional Pero además, la estabilidad cambiaria está respaldada por mayor estabilidad en el Sistema Financiero Nacional así como la brecha cambiaria. En el 2018 la salida masiva de depósitos hizo temer lo peor en el régimen cambiario, dado que el Banco Central de Nicaragua se vio forzado a trasladar recursos a los bancos para hacer frente a la demanda de dinero de los depositantes. Pero en el 2021 y hasta la fecha hay crecimiento en los depósitos bancarios y el crédito, aunque aún continúa cabizbajo, ha mermado su nivel de contracción y este año ya se anotó su primer crecimiento. En concreto, hasta junio los depósitos en poder de los bancos ascendía al equivalente de 157,638.99 millones de córdobas, por encima de los 149,636.21 millones de córdobas a diciembre del año pasado. Si se compara con el acumulado a junio del año pasado, hay un significativo crecimiento. En ese periodo el sector financiero nacional registraba el equivalente a 133,360.81 millones de córdobas, según cifras divulgadas por el Banco Central de Nicaragua. La liquidez también seguía alta, pese a la baja experimentada en el último año, al ubicarse a junio de este año en 43.88 por ciento del total de los depósitos, mientras que el año pasado en la primera mitad era 47.75 por ciento . En el caso del crédito, la cartera bruta sumó el equivalente a 119,659.53 millones de córdobas en la primera mitad de este año, superior a los 116,400.65 millones de córdobas a junio del año pasado. Comparado con el saldo a diciembre, también hay una mejoría, puesto que el sector cerró el 2020 con una cartera de crédito bruta de 118,810.67 millones de córdobas. El economista Avendaño menciona que otro ejemplo de estabilidad son los niveles de las brechas cambiarias, que han permanecido en mínimo. «En las ventanillas de las entidades bancarias, el promedio de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio para la compra del dólar es -1.53 por ciento, mientras que la brecha con respecto al tipo de cambio para la venta del dólar es +0.84 por ciento». «La liquidez en córdobas está muy bien administrada, aunque a veces con excesivas restricciones que obstaculizan las transacciones en el sector real de la economía por el lado de la oferta, o sea, en la producción de bienes y servicios», menciona.
- Ingresos suficientes de dólares a la economía Y pese a la caída estrepitosa en los ingresos por Inversión Extranjera Directa y de gasto por turismo, lo cierto es que ese vacío que ha generado la contracción de ambos variables ha sido compensado por dos canales: aumento significativo vía remesas y exportaciones, tanto de zona franca como vía productos tradicionales. En el caso de las remesas, hasta junio ingresaron 1,030.2 millones de dólares, superior a los 860.6 millones de dólares en similar periodo del 2020. Es decir que en la economía están circulando 169 millones de dólares más, lo que permite que haya más disponibilidad de esa divisa en el mercado. Por su parte, las exportaciones en valor hasta julio sumaron 2,175 millones de dólares, superior a los 1,830 millones de dólares en igual periodo del año pasado. Eso ha permitido un ingreso adicional de 345.02 millones de dólares al mercado nacional.
- Inflación controlada Aunque el aumento de los precios del petróleo y derivados a nivel internacional han impactado en Nicaragua la estructura de costo de las empresas y por ende de la canasta básica —que ya rebasó los 15,000 córdobas—, los economistas consideran que aún la inflación sigue siendo controlable. «Preveo que las expectativas de inflación a mediano plazo permanecen ancladas por la administración de la política monetaria del BCN, a veces demasiado restrictiva que desacelera la expectativa de la tasa de crecimiento», señala Avendaño en su análisis. «El brote inflacionario de este año es transitorio y por lo tanto puede ser tolerable. ¿Cuánto tiempo? Todo este año», afirma al tiempo que recuerda, que por ejemplo «se espera que los precios internacionales de las materias primas, petróleo y alimentos, aumente 27.1 por ciento en 2021 y se prevé que disminuya 3.7 por ciento en 2022». La inflación acumulada a julio de este año fue de 2.60 por ciento, superior al 1.43 por ciento en el 2020 en similar periodo. No obstante, sigue siendo menor al 4.06 por ciento observado en igual lapso del 2019. Avendaño reconoce que en el campo de la inflación es difícil predecir con exactitud la evolución de esta en el tiempo por factores externos e internos, y en este último punto por la crisis política. «Reconozco que pronosticar la tasa de inflación del mercado local en el corto plazo es bastante difícil, con diversas crisis que cruzan el ámbito político interno y los shocks de oferta y demanda de la pandemia mundial, dos problemas que no tienen una causa de índole económica», afirmó.