La Prensa 24/08/2021
El Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolsó a favor del Banco Central de Nicaragua (BCN) el equivalente a 353.5 millones de dólares, en el marco de un programa mundial que el organismo viene impulsando desde el año pasado para ayudar a los países en vías de desarrollo a afrontar el impacto de la crisis sanitaria, a través del fortalecimiento de sus reservas y por ende sus indicadores macroeconómicos.
El fondo entregado al BCN equivale al 95.8 por ciento del total de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que Nicaragua tiene asignados como cuota en el FMI como estado miembro. Los DEG son un activo de reserva creado por el Fondo en 1969 y los mismos adoptan un valor monetario según el tipo de cambio establecido en las divisas: dólares, yenes, euros, yuanes chinos o libras esterlinas.
Pero ¿para qué se usará esa liquidez? El Banco Central de Nicaragua informó que los mismos pasarán a engrosar las Reservas Internacionales Brutas (RIB), que hasta el 31 de julio ascendían a 3,638.7 millones de dólares. Es decir que estos recursos, las reservas rebasarán la barrera de los 4,000 millones de dólares, un nivel no registrado hasta ahora.
El economista Néstor Avendaño explicó que esto permitirá que se consolide la estabilidad macroeconómica del país y por tanto servirá de “colchón” a medida que se vayan ejecutando los fondos que se consiguieron el año pasado para desarrollar obras de reconstrucción por los huracanes Iota y Eta, y que actualmente están dentro de las cuentas de reservas internacionales. También hay recursos externos para reactivación económica en el contexto de la pandemia y que deberán salir a la economía.
Es decir, aclara Avendaño, los fondos recibidos del FMI no se pueden tocar, pero sí permite que haya menos estrés en la salida de otros fondos que están dentro de las reservas y que tienen como finalidad ejecutar obras de inversión ya acordados por el Gobierno el año pasado con varios organismos financieros internacionales.
El especialista indica que aunque los fondos de proyectos aún sigan en las reservas del BCN y su ejecución vaya lenta, eso no significa que los mismos no van a salir paulatinamente. “¿Por qué no se han gastado? Porque la aprobación en los desembolsos está en manos de agencias de Naciones Unidas, el Gobierno de Nicaragua no los puede asignar autónomamente, tiene que aprobar esos desembolsos las agencias de las Naciones Unidas involucradas en esa asistencia humanitaria”, explicó.
“Los proyectos van marchando y la velocidad de estos estará en función de dos cosas: de la formulación de proyectos que haga el Estado y de la aceptación de las agencias para corregir posibles destinos de esos recursos, entonces marcha lento. El hecho es que cuando tu gastás eso, ponés córdobas a circular, que son los dólares que tenés ahí guardados en reserva, que es la ayuda humanitaria de casi 400 millones de dólares que dieron en diciembre, pero cuando se gasten estos, ¿cómo van a quedar las reservas? Entonces esto que está entrando (del FMI) es para fortalecer reservas, no es para gastarlos”, enfatizó.
“El Gobierno sabe que estos recursos que le está dando el FMI es para apoyo de la balanza de pago o apoyo de las reservas internacionales, es como si fuera un préstamo vinculado a un acuerdo con el Fondo, que no se puede usar, es para garantizar la condicionalidad de estabilidad macroeconómica pensando en las reservas internacionales brutas”, añadió.
Y es que Avendaño sostiene que pese a que las reservas internacionales están a un nivel histórico y el país goza de buena salud macroeconómica, lo cierto es que la recuperación aún no es sólida y no alcanza los niveles observados antes del 2018.
El economista explica que detrás de las tasas fuertes de recuperación de la economía que ha estado divulgado el Banco Central hay un efecto base, es decir los resultados se obtienen de una economía que estuvo deprimida durante tres años consecutivos y por tanto crea una especie de ilusión óptica de que hay robustos resultados y que se vive una especie de bonanza.
“¿Cómo estaba la economía el año pasado? Estaba en subterráneo, ahora sube y entonces todo mundo se alegra: oh, cómo se disparó el crecimiento de la inversión, cómo se disparó el crecimiento del Producto Interno Bruto, cómo se disparó la inflación y los trabajadores andan preocupados, hay que saber leer esos números, hay un efecto base”, indica.
Eso sí, Avendaño reconoce que durante estos tres últimos años ha habido un manejo adecuado de la macroeconomía, pero insiste en que creerá que ya el PIB superó los estragos de tres años de recesión cuando se recuperen por completo los casi 200 mil puestos de trabajo que se perdieron y se empiecen a generar plazas.
Esta es la segunda vez que el Fondo Monetario anuncia un programa de apoyo a Nicaragua en el contexto de la pandemia, luego de haber inyectado masiva liquidez a los países centroamericanos. El año pasado en diciembre anunció la aprobación de un préstamo por 185.32 millones de dólares, una parte se usó para apoyar las finanzas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, otra pasó a manos de agencias independientes. En esta ocasión esos recursos que anunció este 23 de agosto el Banco Central de Nicaragua no podrán ser utilizados.