La Prensa 15/02/2022
Los nicaragüenses comenzaron esta semana pagando precios récord en los combustibles. Por primera vez en la historia económica el sector transporte e industria paga casi 40 córdobas por cada litro de diésel, el carburante de mayor consumo a nivel nacional y las gasolinas se acercan rápidamente a la barrera de los 45 córdobas por litro, una espiral alcista que comenzó el año pasado y que amenaza con extenderse en las próximas semanas a medida que las tensiones mundiales agitan el mercado del petróleo.
Ayer mismo el barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI)- de referencia para Nicaragua- se ubicó en 95.46 dólares en la bolsa de Nueva York, pero antes tocó un máximo de 95.82 dólares, un nivel que no se observaba desde septiembre del 2014.
Por su parte, el Brent- que es de referencia para Europa y que es ideal para la producción de gasolina- se ubicó en 96.48 dólares, lo que muestra el nivel de agitación que golpea al mercado de crudo en el mundo y que está tendiendo un fuerte impacto en países altamente dependientes de este, como Nicaragua.
Pero ¿desde cuándo y por qué está subiendo tanto el petróleo? ¿qué deben esperar los nicaragüenses? ¿qué tan lejos está de acabar esta pesadilla del crudo caro? ¿qué alternativas hay para afrontar esta espiral alcista? En los últimos 12 meses el crudo ha subido más del 50 por ciento.
El barril de petróleo tocó su mínimo en abril del 2020, en pleno apogeo de la pandemia, al situarse en 17.64 dólares, y desde entonces no ha parado de subir a medida que la economía mundial se reactiva y los industrializados compiten por conseguir crudo para mover sus máquinas de producción y satisfacer la demanda mundial de servicios y productos.
Durante casi todo el 2020 el petróleo osciló entre 17 y 65 dólares, lo que contrastó con lo observado en el 2021, cuyo rango se situó entre 54.38 dólares y 82.07 dólares coincidiendo con la recuperación de la economía mundial y el sector de aviación, que durante casi todo el 2020 dejó sus naves en tierra, ese año comenzó a alzar vuelo a medida que se relajan las restricciones y el turismo empieza a despegar.
El crudo no ha dado tregua desde el 2021. Los números de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) muestran que en ese año, los únicos meses donde el promedio del barril de crudo mostró una ligera reducción consecutiva fueron noviembre y diciembre, en cuyo periodo en Nicaragua el régimen de Daniel Ortega ordenó que los precios a los consumidores se mantuvieran congelados luego de más de 30 alzas sufridas entre enero y octubre de ese año.
Es decir los nicaragüenses perdieron en esa ocasión la oportunidad de recibir un ligero «oxígeno», por una repentina medida anunciada por el Ejecutivo, que por años se ha negado a corregir distorsiones en el mercado de los combustibles, situación que ha ocasionado que los nacionales paguen los carburantes más caros de Centroamérica (antes de impuestos), en la economía más pobre de la región.
Desde que el régimen de Ortega ordenó este año que se descongelaran los precios, cuando a nivel internacional el barril de crudo retornó en enero a su senda alcista, los combustibles acumulan cuatro semanas seguidas de alzas.
Más de dos córdobas por litro
En tan solo 30 días, la gasolina súper en Nicaragua ha subido 2.33 córdobas por litro, es decir 8.82 por galón (contiene 3.785 litros). Esto ha ocasionado que en promedio esta se venda en Managua en 43.81 córdobas, es decir a 165.82 córdobas por galón.
En tanto, la gasolina regular ha subido en las últimas cuatro semanas 2.18 córdobas por litro, equivalentes a 8.25 córdobas por galón. Eso implica que esta semana en la capital los conductores paguen en promedio 42.79 córdobas por litro, es decir 161.96 córdobas el galón.
El mayor golpe se ha sentido en el diésel. Este carburante acumula cinco semanas seguidas de alzas y ningún alivio, a diferencia de las gasolinas que solo han bajado una vez en lo que va del 2022. El litro de este producto ha subido 2.92 córdobas, es decir 11.05 córdobas por galón.
Esto afecta especialmente al transporte de carga y de pasajeros, lo que implica un efecto en cadena en toda la matriz productiva del país y de precios al consumidor. Esta semana este segmento del transporte debe pagar en Managua 39.50 córdobas por litro, es decir un histórico 149.51 córdobas por galón. Cabe mencionar que en el interior los precios son más asfixiantes.
Y aunque los mercados del petróleo en el mundo son muy volátiles, es decir cambian de la noche a la mañana y son difíciles de predecir, por ahora existe baja posibilidad de que la racha alcista, que también está ocasionado que los consumidores alrededor del mundo paguen precios históricos en los combustibles, se revierta en el corto y mediano plazo, lo que obliga a los nicaragüenses a prepararse para observar precios más elevados en las estaciones de servicios en las próximas semanas.
1. Aires de guerra en Ucrania
El primer factor de riesgo es la amenaza de guerra en Ucrania. Ayer mismo, cuando Estados Unidos anunció que movió temporalmente su embajada de Kiev a la ciudad de Lviv por seguridad, esto agitó los futuros del crudo, lo que ocasionó que este tocara niveles no vistos desde hace ocho años.
Después de años de tensión y tras casi 30 años de independencia, Ucrania vive momentos complicados ante la amenaza de Vladimir Putin de invadir ese territorio, lo que ha provocado que Estados Unidos y miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) movilicen soldados a esa zona para proteger a Kiev, lo que ha hecho sonar alarmas bélicas en el mundo.
Los aires de guerra en Europa han servido de mayor combustión en el mercado ya alcista del crudo, por los que analistas han advertido que hay posibilidades de que el barril de petróleo alcance los 120 dólares o más en los próximos días o semanas, en caso de que no haya una desescalada bélica.
Estados Unidos cree que en cuestión de días se desatará la guerra. Solo Rusia ha movilizado en la frontera con Ucrania más de 130 mil soldados. «Creo que si hubiera una invasión de Ucrania y se impusieran sanciones que impidieran el acceso de Rusia a los mecanismos de cambio de divisas, sistemas de mensajería, etc., o que les impidieran exportar sus materias primas, ya sea petróleo, gas o carbón, creo que en ese momento veríamos con toda seguridad los precios del petróleo a 120 dólares [el barril]», dijo el veterano estratega David Roche al programa «Squawk Box Europe» de la CNBC, según citó el sitio web Worldenergytrade.com.
Si Rusia invade Ucrania, se espera que Europa y Estados Unidos impongan duras sanciones contra Rusia, lo que generaría pánico en los mercados financieros, lo que a su vez se traduciría en un impacto mayor en el barril de crudo.
2. Oferta insuficiente
Otro elemento que ensombrece el futuro inmediato del crudo es la falta de acciones por parte del cartel de la OPEP, de ir reduciendo gradualmente los recortes que aplicó en el 2020 para evitar un mayor desplome del mercado. Prometió incorporar al bombeo cada mes 400 barriles diarios adicionales, pero dicha incorporación se iba a hacer previa revisión mensual.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) calificó de «crónica» esta semana la «incapacidad» de esa organización de mantener esa promesa, lo que pone presión a las nuevas perspectivas: la demanda de esta materia prima será mayor a lo previsto.
A inicios de este mes y pese a los elevados precios del crudo, la OPEP prometió otra vez aumentar ligeramente el bombeo en marzo, pero la AIE duda de que la organización cumpla su compromiso y cree que el cartel está luchando por mantener el petróleo caro manteniendo los niveles de producción restringidos.
La Agencia Internacional de Energía estima que este año la demanda mundial de crudo aumente en 3.2 millones de barriles diarios, lo que llevará el consumo a 100 millones de barriles por día, superior a los 99.7 millones que se pronosticó inicialmente, esto debido a que hay menos restricciones en el mundo para frenar el covid-19.
«El mercado está tenso», con una oferta insuficiente «y la Opep (Organización de países exportadores de petróleo) no parece querer reaccionar y poner más petróleo en el mercado», comentó el analista John Kilduff de la firma consultora de inversiones Again Capital, según citó AFP.
3. Bajos niveles de inventarios
La situación empeora por los bajos niveles de inventarios de crudo en el mundo, es decir las reservas de esta materia prima que los países crean para afrontar futuras alteraciones. Preocupa especialmente que China, el mayor importador de petróleo en el mundo, comience a elevar sus reservas, lo que presionaría aún más la demanda con una oferta restringida, lo que dañaría aún más los precios mundiales y presionaría la inflación.
Precisamente el 11 de este mes, la Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que los inventarios de petróleo de la industria de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cayeron en diciembre pasado y se encuentran a niveles de hace siete año. El riesgo de que estas economías decidan rellenar sus inventarios se eleva de cara a una inminente guerra en Ucrania, para hacer frente a un posible desabastecimiento global.
«Los inventarios de petróleo de la industria de la OCDE se desplomaron en 60 millones de barriles en diciembre, para situarse 255 millones de barriles por debajo del promedio de cinco años y en su nivel más bajo en siete años», dijo la AIE en su reporte de febrero citado por los medios internacionales.
«Las reservas mundiales de petróleo en mínimos de varios años y la disminución de la capacidad excedencia de la OPEP+ han dejado al mercado con solo un pequeño colchón», añade.
La negativa de la OPEP de aumentar la producción diaria, o por lo menos llevarla a niveles observados antes de la pandemia, ha ocasionado que el mundo consuma sus inventarios, de ahí la caída en las reservas que amenazan las perspectivas de crecimiento económico global, que para este año el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo estima en 3.9 por ciento.
Se teme que un petróleo por encima de los 120 dólares o incluso de los 150 dólares, como lo han pronosticado agencias internacionales especializadas, pueda agravar la crisis inflacionaria que ya azota al mundo y asfixien aún más el bolsillo de los consumidores globales. La crisis de logística pone más combustión a la crisis.
Sin acciones locales
Pese a las fuertes alzas de precios en Nicaragua en las últimas cuatro semanas y a las perspectivas adversas internacionales, hasta ahora el régimen de Daniel Ortega no ha informado si tomará acciones para crear algún tipo de alivio a los consumidores nicaragüenses, adoptando acciones como la observada en octubre en víspera de las fallidas elecciones presidenciales del 7 de noviembre.
En la región, donde los precios son más accesibles, solo se conoce de la decisión de Honduras de ordenar vía ley una reducción de 10 lempiras por cada galón de combustible. La medida fue adoptada por la presidenta de ese país, Xiomara Castro tras ascender al poder el 27 de enero pasado.