La Prensa 23/03/2022

Cuatro semanas después de que comenzara la ofensiva en Ucrania, los primeros efectos concretos de las sanciones occidentales y de la represión se empiezan a notar en el día a día de los rusos. Estos son algunos ejemplos.

Las imágenes de gente peleándose por el azúcar en los supermercados fueron muy compartidas en las redes sociales, con muchos rusos precipitándose en los últimos días para conseguir algunos alimentos por miedo a que escaseen.

En las tiendas, el azúcar —cuyo precio se ha disparado— se ha empezado a racionar.

Otro producto básico del que se ha disparado el precio y ha llegado a desaparecer de algunos estantes son los folios. Su precio ha llegado a duplicarse, triplicarse o incluso más en las reventas por internet.

Desde hace años, había emergido una clase media acostumbrada a viajar por Europa y por otras partes del mundo. Pero eso terminó a causa de las sanciones, con los países occidentales cerrando su espacio aéreo a las aerolíneas, que tampoco pueden conseguir piezas de recambio del extranjero o seguros fuera del país.

Desde Rusia, los vuelos internacionales se cuentan ya con los dedos de una mano. Los vuelos domésticos podrían terminar efectuándose en gran parte con aviones rusos, como el Superjet, cuyos comienzos se vieron empañados por accidentes. La seguridad aérea, en conjunto, podría verse afectada por las sanciones.

Con la suspensión de las operaciones de Visa y Mastercard para las cuentas rusas, los rusos que están en el extranjero se han quedado sin poder acceder a su dinero. ApplePay también ha dejado de funcionar en Rusia.

Por ello, los rusos ya no pueden comprar aplicaciones de pago, juegos u otros bienes digitales.

Rusia bloqueó Facebook en su territorio, en represalia por la decisión del grupo estadounidense de prohibir medios próximos al poder (como la cadena RT o el portal Sputnik) en Europa. El acceso a Twitter también fue fuertemente restringido por razones similares.