La Prensa/1 de abril de 2022

En un hecho poco inusual en Nicaragua, pese a que desde el año pasado el barril de petróleo ha duplicado su precio, la tarifa eléctrica a los hogares se ha mantenido estable e incluso el año pasado a inicios del 2021 descendió un poco más del 12 por ciento.

Este año el petróleo se ha salido de control. La guerra de Rusia en Ucrania ha llevado el barril de petróleo a alcanzar precios que no se habían visto en los últimos 14 años. El 24 de febrero de este año el West Texas Intermediate (WTI) —de referencia para Nicaragua— rebasó la barrera de los 100 dólares por la ofensiva rusa en Ucrania.

Y aunque ayer el WTI se ubicó en 107.30 dólares para entrega en mayo, es decir 2.94 por ciento más frente al cierre anterior en la Bolsa de Nueva York, lo cierto es que este alcanzó su máximo el 7 de marzo de este mes, tras ubicarse en 130.50 dólares, desde donde ha venido cayendo gradualmente, pero aún sigue caro.

En el 2021 el petróleo WTI subió 51.36 por ciento respecto a 2020, en plena pandemia, y en lo que va del año se ha encarecido 51.36 por ciento con relación al promedio del año pasado, según el sitio preciopetroleo.net.

En el 2020, cuando el petróleo cayó 20.71 por ciento respecto al 2019, lastrado por la semiparalización de la economía, en Nicaragua los consumidores poco o nada se beneficiaron de ese alivio en la tarifa eléctrica, pese a que la misma es una de las más caras de Centroamérica y América Latina.

Sin embargo, este año, pese a los fuertes aumentos en los combustibles, la tarifa se ha mantenido estable en Nicaragua, lo que ha sido un alivio para los hogares, un respiro en medio de los incrementos desbordados en los precios de los combustibles, que solo el año pasado se encarecieron por casi 30 semanas y este año las gasolinas han subido ocho veces y el diésel acumula 11 alzas, según datos del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).

La explicación

Pero ¿qué ha permitido que la tarifa eléctrica no aumente, pese a un petróleo de más de 100 dólares? Salvador Mansell, titular del Ministerio de Energía y Minas, dijo esta semana que esto se debe a que la renegociación de los contratos con los generadores ha permitido que haya margen para que los precios de la electricidad se mantengan estables.

Además, gran parte de la energía que se está produciendo es renovable, cuya generación en este momento resulta más barata que con fuentes fósiles, es decir con fuel oil. «En el 2021 cerramos con el 71 por ciento en fuentes renovables, con el impulso de las fuentes renovables hemos ahorrado 33.4 millones de barriles de combustible, que los tuviéramos en este momento asumiendo como Gobierno, entonces imaginate el impacto que tuviera en la tarifa», detalló Mansell.

Según datos de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), entre el 1 de enero y el 13 de marzo de este año, el 71.77 por ciento de la generación de energía eléctrica del país provino de fuentes renovables y el restante de no renovables.

En el periodo antes descrito, se han generado 954.66 gigavatio-hora, de los cuales 685.19 se ha producido de fuentes limpias: eólico (20.69 por ciento), biomasa (18.45 por ciento), hidroeléctricas (6.04 por ciento), entre otras.

Según Mansell, desde enero del 2021 en Nicaragua no se ha incrementado la tarifa eléctrica. «Una tarifa estable nunca se había logrado», dijo el funcionario, cuya estabilidad actual dice que es resultado del cambio de la matriz eléctrica y la renegociación de contratos con los generadores.

Cabe mencionar que durante años, diversos sectores criticaron al Gobierno por haber acordado con generadores tarifas eléctricas excesivamente altas, especialmente en las plantas que antes administraba Albanisa, así como algunas fuentes renovables.

La fuerte presión y cuestionamiento a los contratos forzó al régimen a reabrir los contratos con los generadores para ajustar las tarifas pactadas, lo que permitió que en el 2021 se aplicara una baja promedio del 12.5 por ciento.

En una gráfica presentada por Mansell, el Gobierno reveló que solo en el 2021 se consiguió un ahorro eléctrico de 291,970 dólares por la facturación de energía renovable y entre el 2007 hasta el año pasado el ahorro asciende a 1.17 millones de dólares.

«Creo que difícilmente encontramos, un país, en esta crisis, en esta situación de los últimos meses, que hayan mantenido la tarifa eléctrica» como Nicaragua, dijo el funcionario. «Aquí no has escuchado para nada incrementos en las tarifas de energía».

Cabe mencionar, no obstante, que a nivel de Centroamérica no se han reportado aumentos en la tarifa eléctrica en lo que va del 2022, sino más bien los gobiernos están desarrollando políticas de subsidios para ayudar a sus ciudadanos a sobrellevar los fuertes incrementos en los combustibles.

Mansell dijo que hasta el año pasado Nicaragua tenía 1,619.73 megavatios en capacidad instalada y una demanda máxima de 743 megavatios hora.

«Nunca habíamos logrado tener una tarifa eléctrica estable, ya teníamos años de revisar cada mes, como los combustibles», admitió. No obstante, Mansell no dijo si esto se mantendrá así si la crisis de precios del petróleo se sale de control. Rusia ha advertido que el barril de petróleo puede llegar a 300 dólares.