La Prensa 09/06/2022
Las remesas, el financiamiento externo y las exportaciones. Estas han sido las tres variables claves que han permitido a la economía de Nicaragua mantenerse “bastante resistente a las sanciones internacionales”, según se desprende de un análisis divulgado ayer por la agencia calificadora de riesgo Fitch Ratings, que señaló, sin embargo, que un endurecimiento de la política de sanciones internacionales empeoraría más el clima de inversión y el acceso al financiamiento externo.
Y aunque la economía creció el año pasado 10.3 por ciento y el país presenta un nivel de reservas internacionales sólido, Fitch decidió mantener la calificación basura a Nicaragua de B- en moneda extranjera a largo plazo, aunque en perspectiva estable. La calificadora destaca que la economía se ha recuperado más “rápido de lo esperado de una larga recesión. Sin embargo, estas tensiones y su potencial escalada podrían restringir el acceso a fuentes de financiación ya limitadas y perjudicar el clima de inversión”.
En la recuperación de la economía, según Fitch, las remesas han sido fundamentales para sostener el consumo privado. “El consumo privado ha sido un factor clave de la recuperación, respaldado por fuertes remesas (un aumento del 16 por ciento interanual en 2021 a un récord del 15 por ciento del PIB)”.
El año pasado ingresaron a la economía un récord de 2,146.9 millones de dólares, de los cuales 1,370.4 millones llegaron de Estados Unidos, el país que más sanciones ha impuesto a Nicaragua y que amenaza con endurecer su política si el régimen de Daniel Ortega no hace los cambios profundos requeridos para devolver al país a la democracia.
Fitch recuerda que en las prisiones hay más de 50 opositores encarcelados. “El puntaje mundial de gobernabilidad de Nicaragua en el percentil 19 se encuentra entre los peores de la región y la categoría ‘B’”, indica.
Otros factores positivos
Otro elemento que está incidiendo en la recuperación de la economía es la inversión, que también está mejorando su posición tras una drástica caída entre 2018-2019. Eso sí, aclara que todavía la misma está “muy por debajo de los niveles de 2017”.
En paralelo, la agencia observa que “el crédito ha comenzado a recuperarse, aunque lentamente a pesar de la rápida recuperación económica y la importante liquidez en el sistema bancario, ya que los bancos y los prestatarios siguen siendo cautelosos luego de repetidos shocks”.
A tenor de lo observado el año pasado y lo que se ha visto en los primeros meses de este año, Fitch pronostica un crecimiento del 3.9 por ciento en 2022, “respaldado por las continuas remesas sólidas del extranjero y la fuerte demanda internacional y los altos precios de las materias primas, incluido el oro y las exportaciones agrícolas”.
La tasa proyectada por Fitch es un punto más que el 2.9 por ciento que reafirmó ayer el Banco Mundial para Nicaragua, en una actualización de sus perspectivas económicas. Pero ambas tasas están por debajo del entre 4 y 5 por ciento que pronostica el Banco Central de Nicaragua, que ha admitido que las remesas y los ingresos por exportaciones serán fundamentales en su escenario de crecimiento.
Sanciones no han impedido acceso a recursos externos
Fitch reconoce que las sanciones de Estados Unidos y el contexto de deterioro de la gobernanza en Nicaragua, no han impedido al Gobierno obtener apoyo récord de los organismos multilaterales entre 2020 y 2021, pero aclara que los grandes desembolsos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial “se debieron a circunstancias extraordinarias, incluida la pandemia y los huracanes”.
En ese contexto, Nicaragua se ha vuelto cada vez más dependiente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que en la década anterior representó el 28 por ciento del financiamiento externo neto del país, pero el año pasado representó el 55 por ciento.
“El financiamiento sigue dependiendo predominantemente de préstamos externos, mientras que la emisión de bonos nacionales ha sido una fuente de financiamiento pequeña pero algo más relevante desde 2019. Las tasas de los bonos soberanos nacionales bajaron el año pasado al 7.3 por ciento en el el primer trimestre de este año desde el 10.8 por ciento en igual periodo del año pasado.
Al igual que el resto del mundo, la inflación representa un desafío para la actual administración. Hasta abril la tasa inflacionaria ascendió a 9.95 por ciento en términos interanuales en Nicaragua, “impulsada en gran medida por los precios más altos de los alimentos y los combustibles”.
“En marzo, el gobierno anunció un congelamiento de los precios de los combustibles, que se ha prolongado de forma ad hoc, lo que podría limitar una mayor presión alcista sobre la inflación”, menciona Fitch, que señala que la política de aumentos de tasas que el Banco Central de Nicaragua ha adoptado puede tener un efecto limitado en el objetivo de desacelerar la inflación, debido a la elevada dolarización financiera: alrededor del 90 por del crédito y el 70 por ciento de los depósitos están en moneda extranjera.
De hecho la agencia calificadora espera que el déficit de cuenta corriente se eleve a 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) desde 2.3 por ciento el año pasado, debido a la presión que significa para el indicador el costo de la factura petrolera.
Sobre este punto recuerda que el año pasado, el déficit de cuenta corriente se vio favorecido por el incremento con creces de las exportaciones y el aumento de las remesas a niveles récord. “El moderado déficit por cuenta corriente sigue ampliamente cubierto por una elevada IED (inversión extranjera directa), que alcanzó niveles récord en 2021 (principalmente en energía y minería) a pesar de las sanciones y el aumento de las tensiones diplomáticas”, señala.
Además Fitch resalta que la recuperación económica ha favorecido también al déficit fiscal del gobierno central, el cual este año aumentará a 1.7 por ciento debido a “que los beneficios de una recuperación económica y la eliminación gradual del gasto pandémico se compensan con el costo de los subsidios para financiar la congelación del precio del combustible”.
La agencia menciona que el balance fiscal ha regresado a niveles de 2017, en parte también por el aumento en la recaudación de impuestos derivada de la reforma tributaria del 2019. El déficit fiscal el año pasado ascendió a 1.2 por ciento del PIB.
El déficit del gobierno se vería siempre presionado por los problemas financieros del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que seguirá sosteniéndose por los ajustes paramétricos en 2019 y una mejora en el mercado laboral a través de la captación de más afiliados.
Diversión de fuentes de financiamiento o reversión de sanciones
La agencia calificadora mejoraría la nota a Nicaragua si el Gobierno impulsa una consolidación fiscal como resultado de una reducción de las necesidades financieras generales o bien una relajación en las restricciones financieras internacionales ya sea por la diversificación de la fuente de financiamiento o reversión de las sanciones internacionales.
También ayudaría si la economía exhibe “una recuperación económica fuerte y sostenida y una disminución de los riesgos a la baja, por ejemplo, debido a la reducción de las tensiones internacionales y la incertidumbre política”.
Si las condiciones actuales empeoran, Fitch dice que la nota del país puede desmejorar. Por ejemplo si más adelante el gobierno muestra “incapacidad para acceder a fuentes de financiamiento externas o locales o evidencia de mayores riesgos para cumplir con los pagos del servicio de la deuda causados, por ejemplo, por el endurecimiento de las sanciones internacionales”.