La Prensa 13/06/2022

Estados Unidos está alistando sanciones “más duras” contra el régimen de Daniel Ortega, que en los últimos tres años han golpeado específicamente a funcionarios, familiares directos de la Presidencia y a instituciones que se han visto involucradas en las violaciones de derechos humanos. Esto sin embargo no se ha traducido en una transición democrática, lo que a criterio de especialistas esto se debe a que las sanciones en realidad por sí sola no van a producir ese cambio sino que crean las condiciones para que el proceso de transición se desarrolle.

Además los analistas dudan de que Estados Unidos se atreva a tocar el DR-Cafta, en momentos en que la administración de Joe Biden está presionada por la creciente migración irregular en sus fronteras. Eso sí, reconocen que hasta ahora el régimen de Daniel Ortega no ha sentido el peso de las verdades sanciones que Estados Unidos tiene para actuar y que ya las ha aplicado a Rusia, las cuales Nicaragua no resistiría.

En el marco de la IX Cumbre de las Américas que se desarrolló en Los Ángeles, California, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de EE.UU., Brian A. Nichols, anunció que la Administración de Joe Biden, está preparando sanciones “más duras” contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, por negarse a cambiar su conducta represiva.

En concreto, EE.UU. analiza “de forma contundente” excluir a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio, conocido como CAFTA, en respuesta a un decreto de Ortega que autoriza el ingreso al país de tropas extranjeras, incluidas las rusas que actualmente invaden Ucrania, así lo anunció el principal asesor del presidente Bien para Asuntos de Seguridad Hemisférica, Juan González, el viernes, durante una entrevista brindada a la Voz de América.

Cabe mencionar que, la Ley de Reforzamiento de la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para la Reforma Electoral, conocida como Ley Renacer, firmada por el presidente estadounidense, en noviembre pasado, establece la entrega de informes sobre las actividades de Rusia en Nicaragua y la revisión de la participación de Nicaragua en el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos (Cafta).

A estas advertencias, se le suma la solicitud de los senadores republicanos Marco Rubio y Bill Cassidy, quienes enviaron una carta al secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, en la que piden a Biden “aumentar” las sanciones al régimen, a nivel diplomático y económico por las constantes violaciones a los derechos humanos, en particular contra los presos políticos.

¿Sanciones más duras?

En los últimos años, EE. UU., ha sancionado a treintena de personas y ocho entidades nicaragüenses, incluidos Rosario Murillo, algunos de sus hijos, asesores y funcionarios cercanos a Ortega, líderes de la Policía Nacional, la Asamblea Nacional y del Poder Judicial. Sin embargo, estas sanciones no han logrado generar una transición democrática en el país y el régimen ortegusita parece fuerte aún.

Luego del anuncio sobre la nueva ronda de sanciones “más duras”, LA PRENSA consultó a analistas políticos y expertos en relaciones internacionales, quienes contestan a las interrogantes y brindan sus previsiones sobre ¿qué esperar de las nuevas sanciones? y ¿qué más puede hacer Estados Unidos para presionar a Ortega?

Carlos Cascante Segura, analista político y profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), opinó que “por ahora las sanciones de los Estados Unidos han estado más dirigidas a altas personalidades del régimen, como Rosario Murillo, el jefe del Ejército, el jefe de la Policía, pero no han tocado la relación comercial a fondo”, un campo que puede generar afectaciones severas al país.

Un experto en derecho internacional, en condición de anonimato explicó que “las sanciones son herramientas dentro de un amplio abanico, es decir, no son la única forma de presión”. Sin embargo, aclaró que “tampoco son garantes externos de transiciones o cambios que en realidad deben siempre partir a lo interno”.

El especialista señaló que “hay que esperar que se anuncien esas sanciones para poder valorarlas, pero va quedando claro que la comunidad internacional, incluyendo los Estados Unidos, seguirán presionando”.

Por su parte, un analista político, quien también demandó el anonimato, coincidió en que “las sanciones son medidas de presión diplomáticas que ejercen unos países sobre otros, para buscar objetivos políticos. No pretenden cambiar un sistema político ni restar poder militar a un gobierno, sino buscan impactar para que un gobierno mueva posiciones, de dictatoriales a democráticas“, dijo el analista.

Salida del Cafta generaría flujo migratorio que afectaría a EE.UU.

Cascante señaló que aunque se ha planteado la posibilidad de suspender la membresía de Nicaragua del Cafta, no se ha hecho, porque esa medida tiene un elemento de contención de una situación insostenible con la migración en Nicaragua.

En el primer trimestre de 2022, un total de 41,074 nicaragüenses fueron reportados por las patrullas fronterizas en el sur de EE. UU., según la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés).

“Estados Unidos sabe que si suspende a Managua la membresía del Cafta, si ataca con mucha fuerzas las relaciones comerciales, eso lo que va a provocar es un daño a la estabilidad social de Nicaragua, pero no va quizás a provocar un ataque al régimen, sino una enorme migración, y Estados Unidos tiene un problema migratorio que ellos lo ven como un componente esencial de su política interna”, dijo Cascante.

Desde 2020 hasta marzo de 2022, al menos 250 mil nicaragüenses han emigrado, de acuerdo con la organización Diálogo Interamericano.

¿Política de sanciones de EE.UU. ha fracaso?

Estados Unidos y sus aliados democráticos, como Canadá y la Unión Europea (UE) han impuesto sanciones al régimen orteguista, quien en respuesta ha incrementado su represión contra opositores, presos políticos e incluso contra la Iglesia católica en Nicaragua.

Tomando en cuenta también que la sanciones a Rusia, no han hecho retroceder a ese país sobre su invasión a Ucrania, ni a Cuba ni a Venezuela, crea dudas sobre cuán efectivas son realmente las políticas de sanciones de Estados Unidos y sus aliados.

Cascante aseveró que “Nicaragua todavía no ha recibido el peso gigantesco de las sanciones de los Estados Unidos”. “Se han aplicado sanciones, sí, se han atacado a ciertos sectores del régimen y la gran pregunta, ahí es, los efectos que provocarán las sanciones económicas fuertes, y yo creo que eso pesa mucho en la toma de decisiones de los Estados Unidos, de que si aplican sanciones muy fuertes, los efectos pueden ser contraproducentes para la política migratoria de los Estados Unidos y no tanto para el régimen. Yo creo que eso lo tienen bien claro”, manifestó.

Por su lado, el experto en derecho internacional resaltó que a “como hemos visto recientemente con Irán y Rusia, se pueden aplicar sanciones económicas bastante drásticas, que Nicaragua probablemente no podría resistir”.

“Cada coyuntura es distinta, y las herramientas diplomáticas tienen que calibrarse según las circunstancias. No son procesos lineales ni estándares”, añadió el experto, quien a la vez aclaró que “no es que la política de sanciones fracase, sino, quizás, las expectativas colectivas de que son la vía del cambio, ayudan a generar condiciones para ello, pero no son causantes”.

Cascante explicó que “en la literatura académica sobre sanciones se ha establecido que para que las sanciones sean efectivas, primero tiene que estar muy claro el objetivo y después tienen que aplicarse a raja tabla”.

Asimismo agregó que entre más solidaridad de la comunidad internacional exista para aplicar las sanciones, mucho mejor. “En este caso el principal problema que tienen los Estados Unidos es que no saben exactamente qué hacer con Nicaragua. Es decir, no se sabe si quieren un cambio de régimen o no se sabe si quieren que el régimen afloje su presión sobre la oposición”, consideró Cascante.

Cascante advierte que “para que se tambalee el régimen hay que tener claro que el enorme problema que existe es que los cuerpos aliados a Ortega y Murillo sienten que van a estar mejor con ellos que en un futuro, y mientras ese sea el balance, pues va a seguir manteniéndose el apoyo del Ejército, la Policía, incluso algunos miembros de la sociedad civil al régimen Ortega Murillo”.

Precisa que las sanciones tienen que estar bien enfocadas a tocar a los cuerpos militares y los cuerpos policiales. “Eso requiere un nivel de precisiones en las sanciones muy alto —repito— si los EE.UU. tiran a matar en las sanciones a la economía nicaragüense los efectos para los problemas migratorios de los Estados Unidos y los efectos en centroamericana de esa migración nicaragüense pueden ser más perjudiciales que las mismas sanciones”, finalizó.