La Prensa 09/08/2022
Aunque oficialmente la temporada de huracanes inició el 1 de junio, es a partir de agosto donde se espera la formación de los ciclones más importantes del año. Las condiciones atmosféricas y oceánicas favorecen para que se desarrolle en el Atlántico una temporada superior a lo normal, informó recientemente la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés).
Si de confirmarse que este año habrá una mayor presencia de huracanes, las probabilidades de que Nicaragua se vea nuevamente afectada por un huracán son altas porque, además de que está en el centro de la ruta cercana al caribe de Centroamérica, se prevé que el fenómeno de “La Niña” permanezcan durante el resto de 2022; los vientos alisios tropicales sean más débiles en el Atlántico, y las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico estén probablemente por encima de lo normal, lo que “preparan el escenario para una temporada de huracanes activa”, señala la NOAA.
Los antecedentes que tiene Nicaragua sobre huracanes confirman que, en efecto, después de agosto, entre septiembre y noviembre, es cuando más se ha visto afectada por los ciclones.
“Insto a todos a permanecer atentos a medida que ingresamos en los meses pico de la temporada de huracanes”, dijo la secretaria de Comercio de la NOAA, Gina Raimondo.
Condiciones de las huracanes
De acuerdo al Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena), el “periodo mayor” de la temporada es de septiembre a noviembre, y según sus registros, son en estos meses que los huracanes tienen mayor presencia en Nicaragua. Además, los ciclones que han impactado fuertemente en el país también han estado condicionado por la presencia del fenómeno de La Niña.
“Cuando tenemos mayor presencia de huracanes fuertes, con características como el Mitch, Félix, Juana, Eta y Iota, son condiciones de la presencia de La Niña”, explicó Agustín Moreira, agrometeorólogo y director de Ofena, quien advirtió que actualmente predomina este fenómeno natural en la región.
El especialista aclaró que los ciclones se pueden formar tanto en el Océano Atlántico (que circulan hacia el Caribe) como en el Pacífico, aunque si las condiciones se dan en esta última zona, el fenómeno comúnmente se dirige hacia la costa oeste de México e impacta en la zona de Baja California.
Según Moreira, en la zona del Pacífico se proyecta la formación de entre ocho a diez tormentas tropicales, de cuatro a cinco huracanes categoría 1 y 2, y de dos a cuatro ciclones categoría entre 3 y 5. Mientras que en el Atlántico, se prevé entre 10 a 11 tormentas tropicales, de cuatro a seis huracanes categoría 1 y 2, y de dos a cuatro huracanes de categoría entre 3 y 5.
Moreira advirtió que el cambio climático está siendo que se formen huracanes más fuertes, por lo que los riesgos para Nicaragua aumentarán cada año.
“Conforme los años van pasando, vamos a tener estos cambios bruscos por el calentamiento global y cambio climático, es decir, los eventos climáticos van a ser más extremos, severos debido a la transformación del comportamiento del planeta”, declaró el especialista.

Antecedentes en cinco décadas
Septiembre 1974. El huracán Fifi afectó Centroamérica, incluido el occidente de Nicaragua. La mayor devastación ocurrió en el norte de Honduras. Las muertes a causa del ciclón se calculan en más de 8,000 personas con vientos de 200 kilómetros por hora.
Octubre 1988. El huracán Juana, de categoría 4, tocó tierra en Bluefields. Causó destrozos a lo largo de 320 kilómetros y dejó al menos 140 muertos, 100 desaparecidos y más de 200 mil damnificados en Nicaragua.
Octubre 1998. El huracán Mitch golpeó más que cualquier otro ciclón. En Nicaragua las grandes precipitaciones provocaron el deslave del volcán Casita, que a las 11:00 de la mañana del 30 de octubre de 1998 sepultó dos comunidades enteras y mató a 2,500 personas.
Octubre 2005. Huracán Beta tocó el Caribe nicaragüense con una potencia de categoría 2. Esa vez, solo dejó daños materiales, según reportes periodísticos.
Septiembre de 2007. Nicaragua fue azotada por el paso del huracán Félix. La vulnerable zona del Caribe nicaragüense fue testigo de los estragos y el dolor que deja a su paso un ciclón de categoría cuatro. En total, dejó 102 personas muertas, 130 desaparecidas y unas 220,000 damnificadas.
Noviembre 2016. Otto entró al país como huracán categoría dos y con vientos sostenidos de 175 kilómetros por hora. Dejó solo daños materiales, sobre todo en San Juan de Nicaragua.
Noviembre 2020. Eta tocó tierra nicaragüense el martes 3 de noviembre al sur de Bilwi, en la Costa Caribe Norte de Nicaragua, como huracán de categoría 4. Se registraron al menos dos muertos, una comunidad indígena devastada, miles de damnificados, y cuantiosos daños materiales.
Noviembre 2020. Huracán Iota, de categoría 4 y con vientos sostenidos de aproximadamente 250 kilómetros por hora, tocó tierra a lo largo de la costa noreste de Nicaragua el 16 de noviembre. Al menos 18 muertos, 5,800 viviendas afectadas totalmente y más de 38,000 sufrieron daños parciales.