La Prensa 21/10/2022
Nicaragua sufrió un duro golpe cuando Estados Unidos sancionó las exportaciones de oro, un lucrativo negocio que dejaría al final de 2022 casi 1,000 millones de dólares en exportaciones. Pero hay otros países como China y Rusia que podrían comprar ese oro, según Douglas Farah, un sagaz experto en seguridad nacional que fue el primero en comenzar a advertir que detrás del incremento en la producción del metal precioso se escondía un lucrativo negocio para la dictadura que tiene de rodillas al país centroamericano.
Fogueado como reportero de investigación en Centroamérica y Suramérica, Farah luego se convirtió en jefe de la oficina del The Washington Post en África Occidental, desde donde escribió sobre el tráfico de diamantes por armas. Dos meses después del atentado terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York destapó que Al Qaeda, comandada por Bin Laden, se había beneficiado de ese comercio de diamantes por armas. Ahora, retirado del periodismo, Farah es un influyente investigador en temas de seguridad nacional, miembro visitante sénior en el Centro de Operaciones Complejas de la Universidad de Defensa Nacional de Estados Unidos.
En esta entrevista con LA PRENSA, Farah advierte que a través de Nicaragua “se cuela” para su exportación el oro venezolano. También analiza cuáles pueden ser los escenarios luego de las sanciones de Estados Unidos.
“Estas sanciones no es que corten el flujo de oro hacia el exterior, es que aumentan el costo para mover el oro, que implica menos ganancia para los que están involucrados”, sostiene Farah.
—Señor Farah, usted fue uno de los primeros en comenzar a señalar que había que ponerle el ojo a las exportaciones de oro de Nicaragua, ¿por qué cree que Estados Unidos decide hasta ahora sancionar a ese sector?
Creo que hay cierta clase de desesperación, de angustia, sobre lo que está pasando en Nicaragua, y el hecho de que las sanciones se suponía que iban a tener un impacto muy fuerte en reorientar el régimen de Ortega Murillo, no han dado el resultado esperado, ni las sanciones de las visas, etcétera. La Administración Biden ha tratado de tener mucho cuidado sobre no impactar al pueblo en general con sus sanciones. Entonces han estado un poco resistente a la idea de imponer sanciones a sectores económicos fuertes que podían dañar al pueblo nicaragüense directamente, pero yo creo que ya se dieron cuenta en este caso que el oro es la manera más fácil de mover dinero al exterior sin dejar ningún rastro, y que están trayendo encima de lo que exporta Nicaragua, el oro que llega de Venezuela a Nicaragua que es reexportado como oro nicaragüense. El oro no solo es financiamiento al régimen de Daniel, sino al régimen de Maduro y los otros grupos disidentes de las FARC, entonces yo creo que por eso al fin tomaron la decisión, basados en la evidencian que tienen.
—¿Hay evidencias de que Nicaragua estaba sirviendo de puente para el oro venezolano?
Es un hueco muy grande, o sea, si uno tiene vuelos del Gobierno de Venezuela llegando a Nicaragua bajo la protección del régimen, entre ambos países no hay ningún control. Para ambos países es un negocio, según ellos lícito, digamos están de acuerdo de hacer eso, nadie registrada nada. Era un hueco muy grande. Entonces yo creo que Estados Unidos se dio cuenta de que no solo era oxígeno para el régimen Ortega Murillo, sino era oxígeno para otros… ya estaba sancionado de una manera no muy coherente, pero ya estaba sancionado, el oro de Venezuela. Y hay otros huecos ahí, usan a Guyana, usan muchas oportunidades para sacar el oro, porque una vez que cruza la frontera ya no hay manera de rastrear el origen del oro. O sea, no puedes hacer un análisis químico, este oro es de Venezuela, este es de Nicaragua. Una vez que entra al mercado, si llega a Trinidad y Tobago, a Europa, Estados Unidos, ese oro ya solamente es oro. Por eso la gran ventaja, no tienes que pasar por un sistema bancario, no tienes cuenta, no tienes testaferro, simplemente se lleva el oro.
—¿Para triangular ese oro venezolano tiene que haber complicidad de las empresas?
Ya se ha documentado empresas ligadas al régimen de Maduro refinando el oro en Miami, específicamente. En el caso de Nicaragua, yo creo que es posible que una empresa declare sus exportaciones y exporte el oro, y que sea una cosa normal y, que a la par, van exportando más oro venezolano que llega a nombre de otra empresa totalmente y Nicaragua lo exporte como oro nicaragüense. El problema que tenemos en Nicaragua es que como el Gobierno opera en secreto no hay cómo averiguar la información que ellos esconden. Es muy difícil sacar una conclusión al final exactamente de cómo lo hacen. El Gobierno se esfuerza mucho para bloquear todo acceso a toda información, los periodistas nicaragüenses lo saben mejor que nadie, entonces estamos hablando con fuentes humanas en una situación de presión extrema, entonces cuesta mucho sacar información verificable.
—¿Ante el bloqueo de Estados Unidos a las exportaciones de oro qué opciones puede buscar el gobierno de Ortega?
Yo creo que el lado más fácil para operar para el régimen como Ortega es el Medio Oriente, Emiratos Árabes Unidos. Ortega tiene ahí a un sobrino de Gadafi (Mohamed Lashtar) como embajador ante varios países árabes y eso puede ser clave en el futuro porque ahí el oro entra y sale. En esas culturas usan mucho el oro… Entonces yo me imagino que en vez de buscar mercados en Estados Unidos y empresas que pueden ser sancionadas, van a buscar el lado más permisible de lado de Emiratos Unidos y de la Península con la gran ventaja que trae Mohamed como ser embajador ahí, conoce la zona, el mercado, es un hombre muy idóneo para estar en esa posición en estos momentos.
—¿Cuál será la reacción de las empresas extranjeras que exportan el oro?
Las empresas en EE. UU. se asustan con las sanciones porque no solo saben que pueden tener impacto en ese negocio con Nicaragua, si una empresa en EE. UU. es sancionada, puede complicar muchas otras relaciones en muchos otros países porque nadie va a querer hacer negocios con ellos porque están sancionados, etc.
—Estados Unidos es el principal comprador de oro de Nicaragua, seguido por Suiza y Emiratos Árabes Unidos.
A Emiratos Unidos nunca le ha importado lo que pase con las sanciones, no van a implementar eso, no son empresas registradas en EE. UU. Entonces es mucho más fácil ir ahí y tener un montón de intermediarios, de testaferros, que mueven el dinero por otras maneras. Entonces, yo creo que las ventajas de estas sanciones no es que corten el flujo de oro hacia el exterior, es que aumenten el costo para mover el oro, que implica menos ganancia para los que están involucrados. Y mi punto de vista en estos casos es eliminar, aunque también es bueno elevar el costo a tal nivel que no sea ya tan rentable, que no sea un pilar de apoyo a esas dictaduras.
—¿Qué otro tipo de acciones puede tomar Estados Unidos contra Ortega?
Esa parte no la he analizado a fondo lo que podría venir, yo creo que sí es una advertencia en todo lo que pasó con Chávez y Maduro en Venezuela. La diferencia en Nicaragua es que Venezuela tenía una economía relativamente grande con su petróleo, Nicaragua no tiene mucho, y yo creo que en ese caso vamos a ver la entrada muy fuerte de los chinos para comprar cualquier cosa que estuvieren exportando.
—¿Y Rusia?
Y ese es el otro gran hueco, cuando me preguntaste sobre adónde iba a ir el oro, Rusia tiene un mercado enorme de oro, donde están comprando y vendiendo en el mundo con sus propios métodos para evadir sanciones. Obviamente China y Rusia van a ser los nuevos dueños de la venta de oro, tanto de Nicaragua como de Venezuela, y hemos visto, por ejemplo, en Venezuela, Turquía ha entrado a agarrar todo el oro y revenderlo a través de empresas fachadas en África. Entonces hay muchas maneras de mover el oro… y dejar el mercado de Estados Unidos sin mayores problemas.
—¿Han tenido efectos las sanciones en otros contextos?
Hay una idea de que hay que repensar la fórmula de sancionar, yo he estado en muchas discusiones en las administraciones estadounidenses y discrepo de las sanciones a las personas. Veo que sancionaron de nuevo a Lenín Cerna, y eso no tiene ningún impacto real porque Lenín Cerna no tiene bienes en Estados Unidos, pero yo creo que la idea es sancionar no a individuos o una sola empresa, yo creo por eso la advertencia a otros sectores. Y sancionar precisamente a las estructuras que mueven oro y tratar de hacer una cosa más integrada para sancionar porque la idea de sancionar sin límites o sin límite de tiempo está causando mucho cansancio Yo creo que oro en términos relativos es fácil pero que no trae muchos recursos que el pueblo nicaragüense va a aprovechar, o sea, ese dinero es lo que va directamente al bolsillo de Ortega Murillo, Lenín Cerna y su gente. Imponer sanciones en cuestiones agrícolas o de importación de cuestiones médicas, nadie quiere hacer eso porque estás hablando de un impacto más fuerte en la población.