La Prensa 16/05/2023
En cuatro meses de este año, la canasta, que incluye alimentos, productos para el hogar, calzado y vestimenta, subió 253.15 córdobas respecto a diciembre pasado
Mientras a nivel mundial los precios han empezado a descender y las perspectivas no son tan alentadoras, pese a que se espera que las bajas continúen este año, en Nicaragua la canasta básica rompió récord en su costo y volvió a sobrepasar los 19,000 córdobas en abril, según cifras del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
Hasta abril de este año, el costo de los 53 productos de la cesta familiar alcanzó los 19,234.15 córdobas, el nivel más alto mensual de los últimos 10 años, impulsado principalmente por incrementos en los precios de los alimentos.
En cuatro meses de este año, la canasta, que incluye alimentos, productos para el hogar, calzado y vestimenta, subió 253.15 córdobas respecto a diciembre pasado, mientras que en el último año el alza acumulada es de 2,015 córdobas.
Al cierre del primer cuatrimestre, los hogares requerían en Nicaragua 13,718.57 córdobas para la compra solo de alimentos y bebidas, como lácteos, granos básicos, carnes y verduras. Este costo es 1,742 córdobas más alto que hace un año, lo que refleja el impacto que está teniendo en la mesa de los nicaragüenses los constantes aumentos de precios, pese a que el régimen de Daniel Ortega asegura que su política de precios de los combustibles congelados —que ya cumple un año— está teniendo un impacto positivo en la economía familiar.
Entre los alimentos que se han ido por las nubes figura la carne, especialmente la posta de res, cuya libra hasta abril se cotizó en 143.86 córdobas, por encima de los 122.19 córdobas registrado en igual mes del año pasado.
El aumento de 22 córdobas en este cárnico ha ocasionado que para comprar las 8 libras mensuales estipuladas en la cesta, una familia necesita desembolsar 1,150.88 córdobas, 174 más que en el periodo comparado.
También se ha vuelto inaccesible llevar a la mesa los frijoles, pues la libra este año se vende en 34.91 córdobas, más que los 22.17 córdobas del año pasado. El aumento de casi 13 córdobas significan 1,186.94 córdobas para comprar las 34 libras establecidas en la cesta.
Uno de los alimentos más golpeados por la canasta es el queso seco, cuya libra se vende en 134.82 córdobas, mientras que el año pasado su valor era de 99.02 córdobas. Eso ha ocasionado que un hogar desembolse 1,213.38 córdobas, por encima de los 891.18 córdobas en abril del año pasado.
Uno de los pocos comestibles que ha bajado de precio es el aceite, cuyo litro pasó de 81.73 córdobas a 62.33 córdobas este año, por lo que para comprar los siete litros se requieren 436.31 córdobas, mientras que el año pasado se necesitaban 572.11 córdobas.
Y si bien a nivel mundial los precios han empezado a descender, las perspectivas apuntan a que estos seguirán altos, lo que impactará a países pobres, que es la categoría que incorpora a Nicaragua. “El alza de los precios de los alimentos y de la energía, luego de la invasión de Rusia a Ucrania, pudo superarse, en gran medida, gracias a la desaceleración del crecimiento económico, a un invierno moderado y a las reasignaciones en el comercio de productos básicos”, afirmó Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Banco Mundial.
“Sin embargo, esto es poco consuelo para los consumidores de muchos países. En términos reales, los precios de los alimentos seguirán manteniéndose en uno de los niveles más altos de las últimas cinco décadas. Los gobiernos deben evitar aplicar restricciones comerciales y proteger a sus ciudadanos más pobres mediante programas de apoyo a los ingresos, en lugar de establecer controles de precios”.
Política de Ortega frena alivio
El Banco Mundial prevé que los precios de los alimentos básicos bajen 21 por ciento este año respecto al año pasado; los precios de la energía caerán un 26 por ciento y el precio del petróleo crudo alcanzará un promedio de 84 dólares el barril, un 16 por ciento menos que el promedio de 2022.
En Nicaragua este alivio en el precio de los combustibles podría no llegar a sentirse, debido a que el régimen de Daniel Ortega se niega a trasladar la rebaja que el precio del petróleo ya ha generado a las economías mundiales, incluido los carburantes de uso automotriz, lo que daña toda la matriz productiva y la cadena de precios de los productos de la cesta familiar.
Según las proyecciones, los precios de los fertilizantes caerán un 37 por ciento, lo que representa la mayor baja anual desde 1974. Sin embargo, todavía se mantienen cercanos a su último máximo observado durante la crisis de los alimentos de 2008-09, dijo el Banco Mundial (BM).
“La caída de los precios de los productos básicos del año pasado ha ayudado a reducir la inflación general en todo el mundo. Sin embargo, las autoridades de los bancos centrales deben mantenerse atentas, ya que una amplia variedad de factores, como una oferta de petróleo inferior a la prevista, una recuperación de China más centrada en los productos básicos, una intensificación de las tensiones geopolíticas o condiciones climáticas desfavorables, podrían impulsar los precios al alza y reavivar las presiones inflacionarias”, dijo Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial.
De hecho, en Nicaragua la inflación continuó en abril en ascenso, aunque de una forma más desacelerada. En el cuarto mes del año, la tasa inflacionaria se ubicó en 2.13 por ciento y la interanual en 9.53 por ciento, la cual es considerada por el economista Néstor Avendaño aún elevada.
Inflación, principal problema de Nicaragua
En su sitio web, Avendaño insistió en “que a esta fecha el principal problema económico de Nicaragua continúa siendo la alta presión inflacionaria, no obstante su desaceleración desde enero del año en curso es una implicancia del ‘efecto base’ alto y creciente observado mensualmente a lo largo del año de 2022”.
A criterio del economista en Nicaragua, el impacto inflacionario se siente con mayor fuerza “porque el mercado laboral permanece debilitado por su elevada tasa de inactividad económica y por el deterioro del poder adquisitivo del salario medio del sector formal de la economía, mientras que la producción del país muestra un desempeño importante y estable, lo cual resulta contradictorio con los resultados que se esperarían de una política monetaria enfrascada en combatir la alta inflación”.
Tal es la debilidad del poder adquisitivo, que el actual costo de la canasta básica supera el salario promedio de los asegurados que hasta marzo se situaba en 13,668.2 y el de los trabajadores del Estado en 13,481.5 córdobas, según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).
Sobre los riesgos, el economista indica que basado en el contexto mundial y local, por ahora “no podría afirmarse que el peligro inflacionario ya pasó, porque la inflación subyacente (en Nicaragua) aún se desplaza con un ritmo sólido y permanecen latentes los riesgos del conflicto geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania, y del incumplimiento del pago de la deuda pública de Estados Unidos”.
De hecho, el Banco Mundial advirtió que aunque se espera que los precios sigan en descenso este año en el mundo, esta rebaja “no brindará demasiado alivio a los casi 350 millones de personas de todo el mundo que sufren inseguridad alimentaria. Si bien se prevé que los precios de los alimentos caerán un 8 por ciento en 2023, serán los segundos más altos desde 1975”.
Además, “desde febrero de este año, la inflación anual de los precios de los alimentos se ubica en un 20 por ciento en todo el mundo, el porcentaje más alto de las últimas dos décadas”, advirtió.
Otros productos de la canasta
Por otra parte, en Nicaragua las familias en abril necesitaban 3,534.43 córdobas para comprar los productos del hogar y cubrir gastos como el alquiler de vivienda y servicios básicos. Este costo es ligeramente mayor que los 3,397.96 córdobas el año pasado en similar lapso.
En tanto, la compra de vestimenta y calzado en abril se ubicó en 1,981.14 córdobas; mientras que el año pasado se situó en 1,845.12 córdobas, según datos del Inide.