La Prensa 14/08/2023
Todo indica que, a pesar del Tratado de Libre Comercio (TLC) que el régimen firmará en los próximos días con China, las relaciones comerciales con el nuevo aliado político seguirán la tendencia del resto, cuyas compras son prácticamente insignificantes. Especialmente, si se les compara con las de Estados Unidos, país considerado por Daniel Ortega como su principal detractor. A pesar de la mala relación este mercado absorbe más de la mitad de los productos tradicionales y de Zona Franca.
Con Cuba, el más cercano aliado político de la dictadura en cuanto a distancia geográfica, Nicaragua mantiene vigente desde abril de 2014 el Acuerdo de Alcance Parcial entre la República de Cuba y la República de Nicaragua. Durante su aprobación en la Asamblea Nacional los diputados sandinistas aseguraron que el convenio fortalecería las relaciones comerciales existentes y ampliaría las preferencias arancelarias para estimular el intercambio bilateral.
Sin embargo, en casi una década de vigencia, no ha logrado dinamizar el intercambio comercial entre ambas naciones. Dejando en evidencia que la afinidad ideológica que comparten no ha tenido incidencia en las relaciones comerciales que mantienen.
Pobre intercambio con Cuba
Dicho acuerdo incluye salvaguardas, preferencias arancelarias, elimina restricciones no arancelarias y otras normativas y protege un centenar de productos considerados sensibles para ambos países. Entre los productos que Nicaragua dejó en exclusión están: azúcar, cerdo, pollo, lácteos, miel, cebollas, zanahorias, frutas, aceites, embutidos y muebles de madera, entre otros.
Según las estadísticas de la Ventanilla Única de Comercio Exterior de Nicaragua (Vucen), en los últimos seis años las exportaciones anuales de Nicaragua a la isla oscilaron entre 1.19 y 7.49 millones de dólares. Durante el periodo analizado, en 2017 se registró la venta más baja con solo 1.19 millones de dólares y en 2021 la más alta con 7.49 millones de dólares. El año pasado la exportación de productos a la isla solo generó 6.85 millones de dólares; y en el primer semestre de 2023 la factura fue de 1.58 millones de dólares.
En el caso de las importaciones de Nicaragua desde Cuba la situación es similar. El año pasado el país adquirió en el mercado externo 7,974 millones de dólares en productos. Sin embargo, a la isla solo se le compró 486 mil dólares en productos; cifra similar a los 485 mil dólares que le facturaron en 2021.
Panorama similar con Rusia
Con la lejana Rusia el panorama es similar. El 14 de agosto de 2013 los diputados de la Asamblea Nacional aprobaron el decreto 7206, Decreto de Aprobación del Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones entre el Gobierno de la República de Nicaragua y el Gobierno de la Federación de Rusia. El acuerdo entró en vigencia tras su publicación en la edición del 16 de agosto de 2913 del diario oficial La Gaceta.
En el documento se dice, entre otras cosas, que “reconociendo que la promoción y protección recíproca de las inversiones, sobre la base del presente Acuerdo, estimulará los flujos de capital y contribuirá al desarrollo del comercio mutuamente ventajoso, de cooperación económica, científica y técnica”.
El enfoque, no obstante, es en las inversiones y la realidad es que en la década que lleva vigente no ha estimulado ni la inversión ni el comercio. Pese al fracaso, el pasado 13 de junio de 2023 los diputados aprobaron otro acuerdo. En esta ocasión se llama Decreto de Aprobación del Acuerdo entre el Gobierno de la República de Nicaragua y el Gobierno de la Federación de Rusia sobre Cooperación y Asistencia Mutua en Materia Aduanera.
Rusia compra menos de lo que vende
En Rusia lo firmaron en diciembre de 2022 y Nicaragua lo publicó en la edición del 16 de junio de 2023 del diario oficial La Gaceta. Este documento tiene como objetivo la cooperación mutua para combatir los delitos aduaneros relacionados con el comercio exterior.
Pero como el caso de Cuba, estos y otros acuerdos firmados entre ambos países no han rendido los frutos esperados. En los últimos seis años, los ingresos generados por la colocación de productos nicaragüenses en el mercado ruso oscilaron entre 1.30 millones de dólares y 12.74 millones. Los envíos menores se enviaron en 2022, mientras que la cifra más alta se registró en 2021. (Ver infografía).
En el caso de las importaciones de Nicaragua desde el mercado ruso, entre 2012 y 2022 no han alcanzado ni los cien millones de dólares anuales. En dicho periodo, según reportes de importación del BCN, la cifra más baja de estas compras se concretó en 2014 cuando el país le compró a Rusia 39.8 millones de dólares en productos. Y la compra más alta se realizó en 2013 cuando la factura de importaciones a ese país fue de 92.3 millones de dólares. En el lapso de referencia, el monto total de las importaciones de Nicaragua osciló entre los 4,680 millones de dólares y los 6,607 millones.
Venezuela siempre vendió más de lo que compraba
La relación comercial con Venezuela tomó auge tras la adhesión de Nicaragua a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), firmada por Daniel Ortega el 11 de enero del 2007, es decir al día siguiente de su retorno al poder. Posteriormente firmó el acuerdo de cooperación petrolera que impulsó el intercambio comercial ya que establecía que parte de la factura petrolera se pagara con alimentos.
Tanto las exportaciones de Nicaragua a ese país como las importaciones se dinamizaron, pero la balanza comercial siempre favoreció a Venezuela. El envío de productos nicaragüenses a ese mercado alcanzó su cúspide en 2013 cuando alcanzó los 405.90 millones de dólares y descendieron hasta los 3.92 millones de dólares en 2020. En los dos años siguientes registraron una leve recuperación hasta ubicarse en 27.09 millones en 2022. (Ver infografía).
En el caso de las importaciones, desde ese país alcanzaron su cúspide en 2012 cuando la factura de compras se situó en 1,176 millones de dólares, pero luego cayeron hasta ubicarse entre 300 mil y 500 mil dólares en los últimos tres años.
Durante los años de auge de este intercambio el sector privado insistió en la necesidad de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con ese país, para evitar que la relación comercial dependiera de las relaciones políticas.
No obstante, nunca lograron ni siquiera que se contemplara esa posibilidad, ya que gran parte de las exportaciones se realizaban a través de Alba Alimentos de Nicaragua (Albanisa), empresa que formaba parte del emporio creado por Daniel Ortega con el dinero de la cooperación venezolana que generó una deuda que según el BCN, al 2019 ascendió a 3,816.7 millones de dólares. Ese fue el último año en que sumó al saldo.
El caso de China
En ese contexto, el fracaso de Ortega con Cuba, Rusia y Venezuela, confirma una vez más el otro fiasco que se avecina con Pekín. Y es que el intercambio con la República Popular de China favorece al gigante asiático, y la colocación de productos locales en ese mercado enfrenta diversos obstáculos, entre ellos la distancia y las diferencias culturales y gastronómicas. En los últimos cinco años Nicaragua ha enviado productos por un valor de un poco más de diez millones de dólares anuales, con excepción de 2018 cuando los envíos totalizaron 74.05 millones.
En el primer semestre de este año las exportaciones a ese país generaron 6.76 millones de dólares, cifra menor a los 7.56 millones del mismo periodo del año pasado. Esta merma se registra a pesar que desde mayo pasado entró en vigencia el Acuerdo de Cosecha Temprana que abrió las puertas del mercado chino sin arancel a 66 productos nicaragüenses y las puertas del mercado nicaragüense con el mismo beneficio a 78 productos chinos.
En el caso de las compras de Nicaragua en ese mercado siempre han sido superiores, el año pasado según el BCN totalizaron 448.6 millones de dólares. Es decir China no es socio favorable para Nicaragua, porque compra menos de lo que vende al país.