La Prensa 16/08/2023

Este martes 16 de agosto la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua recibió a su comunidad universitaria y académica por última vez como universidad jesuita con más de 60 años de fundación. Este día el alma mater anunció, a eso de las 11:00 de la mañana, la suspensión de las actividades por una investigación que la dictadura ordenó en su contra, así como la confiscación de sus cuentas bancarias y bienes inmuebles.

La UCA, que ha sido el espacio de formación de miles de nicaragüenses durante los años que ha funcionado, pidió a eso del mediodía de este martes 16 de agosto a su personal que abandonara el campus. Las puertas de la casa de estudio se cerraron, el personal comenzó a salir con bolsas, cajas, llevando varias de sus pertenencias, bajo la incertidumbre de qué va a pasar con ellos tras la decisión orteguista.

LA PRENSA realizó un recorrido desde tempranas horas dentro de la UCA, antes de que se anunciara oficialmente su cierre y se pidiera al personal abandonar el campus, constatando que las áreas de Registro Académico, Rectoría, e incluso el Banpro –que tiene sucursal dentro de esa alma mater– seguían funcionando y estaban abiertos al público.

Sin embargo, el ambiente entre los trabajadores y alumnos de la UCA era tenso. Los trabajadores con los que se encontró LA PRENSA en los pasillos o con los que tuvo interacción para hacer algunas consultas, estaban serios, preocupados y algunos, en conversaciones en los parqueos, se consolaban entre sí.

El área de Registro Académico, previo al cierre, estaba llena de estudiantes, padres de familia, que apurados, temiendo lo peor tras la cancelación de las cuentas bancarias, urgían que les entregaran títulos y certificados de notas. Otras, quizás más desconectados de lo ocurrido o esperanzados en que no se ordenaría la confiscación de facto de la dictadura, preguntaban sobre las inscripciones de las clases para el próximo período, que la UCA sostuvo que mantenían entre el 14 y 15 de este mes.

Orteguismo se toma el recinto

Aunque la presencia de la Policía -uniformada- hasta las 2:00 de la tarde de este 16 de agosto era nula al menos visible desde las afueras del recinto, mientras las puertas de la UCA ya estaban cerradas al público, en los alrededores había vigilancia de civiles motorizados, vestidos con botas utilizadas por los miembros de esa institución y abordo de motos sin placas.

La institución orteguista incluso no ubicó a su acostumbrada vigilancia, que mantiene de forma permanente desde las protestas de 2018, en el frente de la Universidad Centroamericana, y movió a los agentes que mantiene abordo de un microbús frente al centro comercial Metrocentro, que hasta antes de mediodía se encontraban vigilando esa zona.

Dentro de la UCA, constató LA PRENSA, habían un camión blanco grande, en el que aparentemente la dictadura comenzará a saquear los bienes de la UCA. Además, los pocos vigilantes –que trabajaban para esa alma mater y seguían en sus puestos– no dejaban entrar a nadie y solo abrían los portones para dejar pasar a camionetas que transportaban a funcionarios orteguistas.