La Prensa/30 de agosto de 2023
Tres años después del inicio del alza generalizada del precio de los fertilizantes y otros insumos agropecuarios, los precios comenzaron a ceder. Este abaratamiento está dando un respiro a los agricultores nicaragüenses. Sin embargo, no todos los productos registran rebaja y los que sí la reportan aún están en niveles superiores a los de antes del inicio de las alzas provocadas por la paralización de las cadenas logísticas durante la pandemia y luego agudizadas por la invasión rusa a Ucrania.
De acuerdo con los reportes de comercio exterior del Banco Central de Nicaragua (BCN) en el primer semestre de 2023 Nicaragua pagó 888.84 dólares por cada tonelada de fertilizante que importó. Esto representa una merma de 34 por ciento en el precio de importación en 2022, cuando el país pagó 1,182.44 dólares por cada tonelada. Pero a pesar de este abaratamiento, el precio actual casi duplica los 499.26 dólares que promedió el precio de importación de los fertilizantes durante el 2020.
Los mismo ocurre con la urea, producto que suministra nitrógeno al suelo, componente clave para garantizar buenos rendimientos de los cultivos. En el primer semestre de 2023 el país pagó 465.46 dólares por cada tonelada de urea que importó. Dicho precio es 57 por ciento más barato con respecto a los 731.94 dólares que en promedio pagó por cada tonelada de este producto en 2022. Sin embargo, duplica los 240.42 dólares por tonelada que costaba en 2020.
Medicinas veterinarias no bajan de precio
En medio del abaratamiento de algunos insumos, especialmente los fertilizantes, especialistas del Banco Mundial (BM) aseguran que después de alcanzar valores máximos a principio de 2022 los precios de los fertilizantes comenzaron a bajar. Sin embargo, aclaran que la reducción no se da porque se resolvieron los problemas que provocaron el alza, sino porque la demanda cayó porque los agricultores redujeron su uso.
“La disminución de los precios refleja en parte la débil demanda, producto de la reducción del uso de fertilizantes por parte de los agricultores debido a problemas de asequibilidad y disponibilidad. El sector también se ve afectado por problemas por el lado de la oferta, como una contracción de la producción en Europa, interrupciones a raíz de las sanciones a Rusia y Belarús, y restricciones comerciales en China”, explica John Baffes, economista superior especializado en agricultura del Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial (BM).
Otros insumos agropecuarios que según el reporte de importación del BCN también reflejan reducción en el precio son los insecticidas y repelentes, las semillas para siembra, el sulfato de potasio y de calcio, y otros. Sin embargo, el precio de los huevos fértiles para reproducción y los pollitos recién nacidos se encarecieron en el primer semestre de este año. En cambio los medicamentos de uso veterinario y las preparaciones para alimentar animales mantuvieron precios similares al año pasado.
Alza de precio redujo importaciones
“Es de anticipar que la caída en los volúmenes de importación y el alza de los precios tendrán efectos significativos sobre los rendimientos, los costos de producción y la rentabilidad agropecuaria de la región. Además, a esto se suman los efectos de mayores costos de la energía que encarecen el transporte y la operación de maquinaria y plantas”, señala una publicación del IICA.
Nicaragua no escapó de la caída en los volúmenes de importación que según el IICA se registra en todos los países de la región. Por ejemplo, los reportes de importación del BCN detallan que en 2022 Nicaragua solo importó 48,814 toneladas de fertilizantes. Ese volumen representa casi la mitad de las 87,978 de fertilizantes importadas en 2017, es decir, antes del estallido de la crisis sociopolítica y las posteriores alzas de precio.
Algo similar ocurrió con la urea, el año pasado se importaron 117,987 toneladas, volumen inferior a las 178,865 toneladas importadas en 2017. La merma en las importaciones también afectó la importación de insecticidas y repelentes, semillas para siembra y sulfatos de potasio y calcio.
Sin embargo, el volumen de medicinas veterinarias importado este año es superior al de 2017. Lo mismo ocurre con las preparaciones de alimentos para animales, cuyo volumen de importación casi se ha duplicado, en 2017 se trajeron del exterior 28,277 toneladas y el año pasado 42,688 toneladas.