La Prensa 19/01/2024
En su afán por mantener su discurso triunfalista, Daniel Ortega distorsiona sus propios “logros”. En 2017, al buscar su segunda reelección para el tercer periodo consecutivo, culpó a los liberales de heredarle un déficit de 957 mil viviendas y así justificó su incapacidad de reducirlo. Y celebró que en sus dos primeros periodos, entre el sector privado y el público construyeron y mejoraron 99,646 casas.
Además, prometió que en los siguientes cinco años construiría 119,500 más. Como no logró esta meta, ahora habla de un déficit menor, lo que nunca dice es que por el crecimiento poblacional el déficit sube todos los años.
Ahora, al completar 17 años consecutivos en el poder, obviando el aporte del sector privado, anuncia como un logro histórico que entre 2007 y 2023 construyó y mejoró 135,583 viviendas. Esta cifra implica que a las 99,646 casas que reportaron que el sector privado y el público construyeron y mejoraron entre 2007 y 2016, en los siguientes siete años (2017 al 2023) solo se sumaron 35,937.
Esto refleja que a Ortega la faltó construir o mejorar 83,563 de las 119,500 viviendas que prometió para su tercer periodo (2017-2021) y que aún sumando lo que ha hecho en dos años del cuarto mandato (2022-2026), las metas oficiales quedaron lejos de lo anunciado en octubre de 2016, durante el Congreso Internacional de Viviendas de Interés Social. Esto, a pesar de que en los últimos años convirtió a la Alcaldía de Managua en el principal actor del negocio de construcción y venta de viviendas, con al menos seis proyectos activos en los últimos dos años,
Metas ambiciosas que no se lograron
En dicho congreso, el Instituto Nicaragüense de Vivienda Urbana y Rural (Invur) presentó un informe en el que detalló que en el primer periodo presidencial de Ortega, del 2007 al 2011 entre el sector privado y el público construyeron 38,708 viviendas; y en el segundo periodo comprendido entre el 2012 al 2016, cuando se dio el auge de las urbanizaciones privadas, otras 60,938 para completar en lo diez años un total de 99,644 soluciones habitacionales. Esa cantidad redujo en alrededor del diez por ciento el déficit de 957 mil casas, que en 2007 necesitaban construirse o mejorarse.
El documento también establecía que entre 2017 y 2021 el sector privado construiría 50 mil casas y el público 69,500 para juntos completar 119,599; es decir unas 23,919 viviendas por año. La meta era muy ambiciosa pues pretendía superar en cinco años las 99,646 que construyeron y mejoraron en los diez años anteriores.
Incluso, el extinto Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) advirtió que para cumplir esa meta de construir 10 mil viviendas por año, era necesario establecer las condiciones óptimas para atraer inversionistas y que la proyección de la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua (Cadur) no superaba la construcción de 6 mil viviendas por año.
Invur borra informe
Pese a la inviabilidad del plan el Invur publicó el informe en sus sitio web, pero ahora, ante el evidente incumplimiento de estas promesas, las cifras cambiaron. Para intentar demostrar un impacto mayor en la reducción del déficit habitacional, el informe se eliminó del sitio web del Invur y ahora solo se mencionan los 347,691 ranchos, chozas, viviendas improvisadas o locales usados para habitar, que en 2007 ameritaban sustituirse por casas nuevas. Sin embargo, LA PRENSA conservaba el archivo.
El informe Nicaragua Triunfa número 92 divulgado en febrero de 2013 dice: “De acuerdo al censo de población y vivienda del 2005, se estima que el déficit de vivienda total en Nicaragua es de 957,000 y constituye el 90 por ciento del total de viviendas del país”. Además, detalla que ese déficit se distribuye en 609,609 que representan el 63.7 por ciento, están en mal estado o carecen de algún servicio básico; y el restante 36.3 por ciento, que equivale a 347,691 son ranchos, chozas, viviendas improvisadas o locales usados para habitar, que requieren sustituirse por casas nuevas”.
Durante su primera década de mandato, Daniel Ortega admitió que dado el tamaño del déficit, el Plan Techo revestía vital importancia para mejorar las condiciones de vida de las familias, mientras se lograba ampliar la oferta de viviendas. Pero ahora, con la eliminación del informe presentado en el Congreso Internacional de Vivienda de Interés Social en octubre de 2016, coincide con un cambio en la narrativa.
Nuevo discurso en relación al déficit
Ahora el discurso cambió. El balance del Instituto Nicaragüense de Vivienda Urbana y Rural (Invur) de los 17 años consecutivos del mandato de Ortega dice que “en los 16 años de Gobiernos neoliberales se ejecutaron 32,595 viviendas con un promedio anual de 2,037”, y le heredaron al país, “un déficit habitacional de 350,000 viviendas nuevas y falta de inversión para la construcción de viviendas de interés social”.
Añade que durante la gestión de Ortega se han construido 135,583 viviendas nuevas y mejoradas, con un promedio de 7,975 por año, cifra que representa un incremento de cuatro veces en relación con lo que construyeron los gobiernos neoliberales.
Al mencionar solo las que en 2007 necesitaban ser sustituidas por casas nuevas, lo poco que se ha hecho en los 17 años de la gestión de Ortega eleva hasta cerca del 40 por ciento la reducción del déficit. Sin embargo, el informe del Invur es claro, ya que menciona que el trabajo se ha realizado en dos vías y que entre las 135,583 viviendas, hay nuevas y mejoradas. Es decir que admiten que además de las cerca de 350 mil viviendas que requerían construirse, están las 609,609 que necesitan mejoras.
Invur ahora no menciona aporte privado
El nuevo informe no detalla cuánto fue el aporte del sector privado en el bolsón de las 135,583 soluciones habitacionales que se acumularon en los 17 años. Tampoco dice por qué no se cumplió la meta de construir o mejorar 119,500 casas entre 2017 y 2021, tampoco plantea nuevas metas para el cuarto periodo presidencial de Ortega comprendido entre 2022 y 2026.
La ausencia de nuevas metas podría estar relacionada, entre otras cosas, con los efectos de la crisis sociopolítica que estalló en 2018 y que aún persiste y ha provocado una migración sin precedentes. También a la ruptura de la alianza entre el sector privado y Ortega que además implicó el cierre de todas las organizaciones empresariales, incluida la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua (Cadur).
Mientras existió Cadur, sus dirigentes siempre admitieron que el país enfrentaba un déficit habitacional cercano a un millón de viviendas y que el sector privado junto al público no tenían capacidad de aportar más de diez mil soluciones por año, cuando la necesidad era de alrededor de cien mil por año.
No dicen cuánto ha crecido el déficit
Las autoridades tampoco dicen que a esas 821,417 familias que después de 17 años de gobierno del “Pueblo Presidente” siguen esperando una vivienda nueva o mejorar la que tienen, hay que sumarles al menos 85 mil, que producto del crecimiento poblacional se habrían sumado entre 2007 y 2023, ya que según cálculos de especialistas, en Nicaragua el déficit habitacional crece a un ritmo promedio de 5 mil viviendas por año.
Eso elevaría el déficit actual a 906,417 viviendas, mientras la Alcaldía de Managua sigue fortaleciéndose como la gran constructora de viviendas, no solo de interés social sino también para otros estratos que tengan capacidad de pagar hasta cerca de 400 dólares mensuales, mientras los salarios promedio rondan los 200 dólares mensuales. Además, a la falta de capacidad de pago se suma el temor de las confiscaciones que en los últimos dos años afectaron a miles de organizaciones y a cientos de opositores.