Confidencial 08/03/2024
Saúl —un empleado público nicaragüense que pidió omitir su verdadero nombre— fue de compras, a mediados de febrero de 2024, a una de las nuevas y cada vez más numerosas tiendas chinas en el Mercado Oriental, de Managua, donde encontró un par de pantuflas acolchonadas en 200 córdobas. Las vio, pero no las compró. Media hora después observó las mismas pantuflas en un tramo del mercado, pero el comerciante le pedía 450 córdobas por ellas.
Por esa enorme diferencia de precios, Saúl, opina que los comerciantes aprovechan que “la gente no se mete en las tiendas (chinas) porque se mantienen llenas, así que ellos compran y revenden ganando el doble o aún más, porque pueden negociar con el chino para adquirir, por ejemplo, un cajón de pantuflas que podrán obtener más baratas”.
La mercadería china es una vieja conocida entre los nicaragüenses, en especial entre aquellos que buscan productos más económicos. Sin embargo, la importación de productos de consumo masivo procedentes de esa nación asiática ha crecido hasta un 114% en los últimos cuatro años. Y la cantidad de tiendas chinas en Managua crece cada vez más, con productos que llegan hasta los negocios o puestos de Ciudad Jardín, una de las puertas de entrada al populoso Mercado Oriental, que recibe a centenares de miles de clientes por día.

Mayores importaciones y nuevos negocios chinos en Nicaragua
Entre los productos que Nicaragua importa más desde China destacan telas, equipos de transmisión, estuches y baúles; motocicletas, pesticidas, calzado de goma, fertilizantes, neumáticos, juguetes, instrumentos médicos, mallas metálicas, botellas de vidrio, entre muchos otros, según un detalle publicado por el Observatorio de Complejidad Económica en 2022.
Pero la llegada de mercadería es ahora más evidente entre los consumidores con la apertura de negocios como la tienda por departamentos China Mall, la franquicia de artículos Miniso, o el supermercado Casa China.
La proliferación de comercios y mercadería china en Nicaragua ha incrementado después de que Daniel Ortega y Rosario Murillo rompieron relaciones con Taiwán y reanudaron diplomáticamente con China Continental, que aumenta su presencia en toda Latinoamérica.
El aumento representa una oportunidad para los comerciantes y consumidores, pero ambos también tienen razones para preocuparse. Los comerciantes, porque las generosas ganancias no durarán por mucho tiempo; y los consumidores por los temores sobre la calidad de algunos de esos productos, porque la percepción general es que los productos chinos son diseñados en masa con alta tendencia a ser “desechables”.
Junto con ellos, hay un segmento que está viviendo un reto a la supremacía comercial conquistada a lo largo de las décadas. Se trata de los comerciantes de origen árabe, cuyas tiendas estaban entre las más antiguas, visitadas y reputadas, y ahora deben pelear cada córdoba con sus nuevos competidores asiáticos.
Chinos contra árabes, batalla en el Mercado Oriental
La “invasión” china a los mercados nicaragüenses sigue un patrón bien definido en el que los recién llegados adquieren un local cuyos dueños decidieron cerrar, quizás como reacción al asedio de la Dirección General de Ingresos, la de Aduana, y la Alcaldía de Managua; por bajas ventas, o porque se convencieron de que ya no vale la pena seguir operando en el enrarecido ambiente de negocios que prima en Nicaragua.
En Ciudad Jardín, hay un nuevo negocio chino donde era la Tienda Prolar, y otra enfrente de esa. Según Saúl, la Carioca también la tienen unos chinos. Y donde fue la Pizza María, la tienen otros. “O sea, la zona de Ciudad Jardín está prácticamente invadida”, describe.
Luis, un pequeño empresario que viaja por Centroamérica, también constató la existencia de varias tiendas “chinas” en Ciudad Jardín, donde “antes no tenían ni una, ahora tienen varias tiendas muy seguidas”, afirma.
En esos locales hay bisutería, productos de cocina, y para el hogar, cosméticos, peluches, zapatos, juguetes, lámparas y una amplia variedad de mercancía, a bajos precios.
Según Saúl, los asiáticos adquieren las tiendas, las remodelan y convierten en grandes almacenes. “Cuando entraron los turcos hicieron eso mismo, abriendo el Super 99 o el 123. Hoy son los chinos los que están invadiendo el mercado y los están desplazando”, compara.
Mercadería china también llega a los departamentos
La “invasión” de mercadería china también se nota en otros departamentos. En Masaya, epicentro comercial en la región suroriente del país, Emma ha observado la apertura de varias tiendas chinas en los últimos meses.
En una tienda ubicada en la esquina opuesta a uno de los bancos comerciales de Masaya, encontró esmaltes para uñas en 35 córdobas, y cosméticos con precios que oscilan entre 35, 60, y 140 córdobas.
También vio maceteras que asegura que compraron “las señoras que venden plantas”. Describe que “están muy bonitas y a precios súper económicos”, y cree que “ellas las venderán mucho más caras”.
El norte del país también destaca la presencia de mercadería china. Un profesional que vive y trabaja en una de las localidades principales del departamento de Matagalpa, relató que en febrero de 2024 abrieron una tienda propiedad de gente asiática.
Su pronóstico es que esa tienda no tendrá mucho recorrido, a partir de una característica que ha observado entre sus coterráneos, y es que “los lugares nuevos se llenan de gente, pero tres meses después, ya casi nadie los visita”.
Temor entre los consumidores: Lo barato sale caro
Luis describe que en las tiendas chinas ha visto “zapatos, electrodomésticos, chucherías, más que todo mercadería que no vale la pena”. Según él, “los chinos ofrecen productos exóticos, pero de mala calidad”, y cita como experiencia varios artículos chinos que compró en El Salvador. “Prácticamente todo lo que tienen es para que sirva un mes y después ya no sirve para nada”, critica.
De hecho, la categoría ‘zapatos’ fue una de las más buscadas por los compradores que compartieron sus experiencias con CONFIDENCIAL. No solo Saúl y Luis, sino también Denis, un aficionado al deporte que se alegró al ver zapatos para jugar al fútbol (tacos, en el habla popular), a una fracción del precio al que normalmente los compra… hasta que los revisó detenidamente.
Denis narra que vio bastantes productos en una de esas tiendas “sobre todo en el área del calzado, que está lleno de copias de marcas conocidas, pero son imitaciones muy malas, incluyendo zapatos tacos, pero no son vulcanizados: usan pega para armarlos, y les ponen un tipo de suela que no sirve para eso”, describió.
Los consumidores han encontrado zapatos a 250 o 300 córdobas (menos de diez dólares) que son imitaciones de la marca ‘Nike’ o ‘New Balance’. Saúl dice que él no aún se arriesga a comprarlos, porque son productos “saca apuros”, que estarán dañados a los seis meses. Piensa que tal vez probará comprar un par, pero los usaría para estar en la casa, porque teme quedarse descalzo en la calle.