La Prensa 24/04/2024
Aunque desde 2021 Estados Unidos advierte a sus ciudadanos que deben ser “extremadamente cautelosos” al invertir en Nicaragua y la semana pasada incluso el grupo de Cancilleres del G-7 —que reúne a las siete democracias con las economías más grandes del mundo— se unió a las voces que le exigen a Daniel Ortega que no siga violando los derechos de los nicaragüenses, el capital estadounidense se mantiene a la cabeza de las inversiones en Nicaragua. El informe oficial de Inversión Extranjera Directa (IED) de 2023 dice que el 21 por ciento del flujo de IED neta provino de ese país.
El anuncio es tan desconcertante que no hay coincidencia sobre las razones del actuar de los inversionistas. Los argumentos incluyen desde desconfiar de la veracidad de las cifras, hasta lamentar que detrás de las condenas públicas de Estados Unidos y otros gobiernos no haya interés real de frenar los abusos de Ortega.
Después de seis años de crisis sociopolítica la represión se ha agudizado y las empresas no escapan a ella. La persecución fiscal, que ha disparado la recaudación tributaria, e incluso la confiscación, son amenazas que permanecen latentes. A pesar del temor por la represión, hay casos que han salido a la luz. Los más conocidos son el de Agricop que está pagando en cuotas, más de 300 millones de córdobas en supuestos impuestos atrasados. Otro caso de gran relevancia nacional e internacional es el de Cisa Exportadora “intervenida” bajo el argumento de una supuesta deuda de 30 millones de dólares en impuestos.

IED creció 52 % durante la crisis
En medio de este panorama represivo, las autoridades económicas aseguran que en los seis años de crisis sociopolítica, la IED bruta creció en 52 por ciento. Según reportes del Banco Central de Nicaragua (BCN), en 2017, es decir el año previo al estallido de la crisis sociopolítica, se registraron 1,670 millones de dólares en IED bruta y el año pasado el monto subió a 2,534 millones. En cambio, la IED neta creció 19 por ciento, ya que de 1,035 millones de dólares reportados en 2017 creció a 1,230 millones el año pasado.
“Lo primero es que estos números no son confiables. Esos saltos en el tiempo sin mayor explicación y esas cifras que tratan de vender un gran crecimiento lo que buscan es manipular la realidad económica, como han pretendido hacer con la realidad política”, asegura un dirigente empresarial que por el contexto de represión evita identificarse.
A pesar que Ortega ha puesto todas sus esperanzas en China, que es su nuevo aliado político y comercial, el gigante asiático no contribuyó al crecimiento de la IED. Tampoco lo hizo ninguno de los antiguos aliados políticos.
Según el reporte del BCN, el año pasado los responsables de la expansión de la IED neta fueron: Estados Unidos que aportó 269.6 millones de dólares, que representaron el 21.9 por ciento del total; Panamá con 233.2 millones, 19 por ciento del total; Barbados 120.5 millones, 9.8 por ciento; México 103.2 millones, 8.4 por ciento; Países Bajos 94.1 millones, 7.7 por ciento; Colombia 88.5 millones, 7.2 por ciento; Costa Rica 88.5 millones, 7.2 por ciento; y otros países 232.3 millones, que completan el 18.9 por ciento restante del total.

La IED nueva “es poca”
Para el dirigente empresarial otro aspecto que se debe tomar en cuenta es que la inversión que se está reportando es principalmente reinversión, que se deriva de inversiones ya existentes y que necesitan este tipo de inyección de recursos para continuar su operatividad.
Efectivamente, el informe del BCN detalla que el principal componente del flujo neto de la IED fue la reinversión de utilidades. El año pasado se reinvirtieron 721.9 millones de dólares en utilidades, monto que representa el 58.7 por ciento de la IED neta.
“La inversión nueva es muy poca y los números muestran que los resultados son decrecientes. De manera particular, es posible que parte de esa inversión que llegó de Estados Unidos esté vinculada al único proyecto de inversión energética de cierta envergadura que ha llegado en estos años. Por eso vemos ahora que están queriendo entregar el país a inversiones de países como China, con la concesión minera recientemente autorizada, que habrá que ver si tendrá las mismas condiciones que las inversiones existentes en ese sector”, explica el dirigente empresarial.
Inversiones se deciden a largo plazo
El economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, añade que las inversiones se deciden, planifican y ejecutan, con años de anticipación a la fecha en que se realizan. De tal manera que un llamamiento reciente a no invertir en un país, por el ejemplo el del G-7 que se hizo la semana pasada, tendrá efecto después de varios años, cuando los agentes económicos, adapten a sus árboles de decisiones estas declaraciones.
“Esto es un efecto que no se ve inmediato y que además, es bien difícil de medir, porque es fácil medir una inversión que se da, pero es casi imposible medir una inversión que se hubiera dado ese contrafactual es prácticamente imposible de mostrar. La explicación de la alta Inversión Extranjera Directa de los Estados Unidos en Nicaragua tiene que entenderse como el resultado del hecho de que Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua y el principal inversionista en Nicaragua. Son miles de millones de dólares en IED que inversionistas norteamericanos han puesto en Nicaragua”, señala el economista.
Chamorro, quien es miembro del directorio político de la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN-Monteverde), explica que aunque son empresas establecidas en el país y aunque forman parte del stock de capital, con el tiempo, para seguir operando deben renovar maquinaria y equipos, ya que estos tienen una vida útil limitada.
“Así funciona el capitalismo”
Esto obliga a las empresas, si es que decidieron seguir operando, a invertir en ampliaciones, cambios de maquinaria, en todo lo que no sea mantenimiento que es un gasto corriente, en reposición de maquinaria y tecnología, reposición de edificios, o compra de maquinaria nueva. “Todo esto se tiene que registrar como IED. De tal manera que una empresa para seguir operando tiene que desarrollar un plan de inversión”, sostiene Chamorro.
Además, considera que “hay inversionistas que hacen sus cálculos y a pesar de las condiciones tan difíciles para hacer negocios en Nicaragua, sienten que pueden seguir invirtiendo y sacando ganancias de esos capitales invertidos, a pesar del mayor riesgo. Así es básicamente como funciona el capitalismo en el mundo, a un mayor riesgo tenés que hacer una mayor inversión para sacarla rápidamente”.
Por su parte el economista y exreo político desterrado, Óscar René Vargas, teme que no hay interés real de Estados Unidos de frenar los abusos de Ortega. “Pienso que la estrategia de los Estados Unidos no contempla cortar con Ortega. El Gobierno de Estados Unidos si ha querido cortar, hubiera tocado el tema más importante que es el de los préstamos y las inversiones, y eso no se ha tocado. Por lo tanto la estrategia norteamericana es mantener una relación difícil, pero permanente con Ortega”, asegura.
Pilares económicos siguen intactos
Además, considera que en esa línea actuará el G-7, integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, que la semana pasada le pidió Ortega que cese la represión, libere a los presos políticos y realice elecciones libres y transparentes.
“Veo que el G-7 tiene esa misma lógica, no va a tener una política de ruptura, sino de sacar un comunicado para decir aquí estamos, para que Ortega sienta que no se han olvidado de él, pero no veo que la política norteamericana y la del G-7 pretendan sancionar verdaderamente los pilares fundamentales del orteguismo que son: la cooperación internacional, las remesas y los préstamos internacionales y todo eso permanece incólume”, lamenta Vargas.
Agrega como ejemplo que “entre 2018 y 2023 las remesas superaron los 15 mil millones de dólares; las inversiones 8,800 millones; y la cooperación casi 6 mil millones de dólares. Es decir, que esas son las bases fundamentales sobre las que se mantiene la dictadura”.
Según Vargas, a estas bases sobre las que se sostiene Ortega, se suma el endeudamiento externo que ya se acerca a 15 mil millones de dólares. “Entonces esos cuatro factores: remesas, cooperación, inversiones y endeudamiento, todos ellos dependen de la voluntad de los Estados Unidos y de la Unión Europea y están ahí tranquilos. Entonces todo comunicado que diga que Ortega es dictador o cualquier otras cosa, a él no le provoca ningún problema mientras no le toquen los temas económicos que son lo fundamental para mantenerse en el poder”, sentencia Vargas.