La Prensa 16/05/2024
En las últimas semanas, un documental atrajo la atención de los amantes del cine hacia Nicaragua; no por sus conflictos bélicos, sino porque muestra la destrucción de la reserva biológica Indio Maíz y el riesgo que enfrentan los indígenas que la habitan. Pero mientras la obra recibe premios internacionales, los ganaderos — los “malos” de la película porque aparecen como causantes del daño— aseguran que el señalamiento es falso; y que la obra esta sesgada porque no incluyó su versión. Incluso, temen que su objetivo real sea destruir a esta industria que es uno de los pilares que sostiene la economía nacional.
Dirigentes de organizaciones ganaderas nicaragüenses, que por temor a represalias piden no ser identificados, aseguran que el documental Patrullaje producido por el cineasta nicaragüense Camilo de Castro Belli, presenta un problema real, pero con una visión sesgada, ya que solo muestra una cara del problema, pues para validar los hechos no incluyó la versión de ninguno de los más de 135 mil ganaderos que se encuentran dispersos en todo el país.
Por su parte, dirigentes de organizaciones ganaderas internacionales, que a pesar de estar fuera del país también temen a las represalias del régimen Ortega Murillo, consideran que el interés del documental es poner en agenda un tema de moda, para ganar premios y visibilidad, y a la vez acceso a los abundantes recursos que actualmente se ofrecen para visibilizar el deterioro ambiental del planeta. Tampoco descartan un trasfondo político.
Productor del documental niega intereses ocultos
Los dirigentes de organizaciones ganaderas internacionales temen que la reacción que está provocando el documental, principalmente en Estados Unidos, ocasione el cierre de ese mercado a la carne y otros productos de origen ganadero. La falta de respuesta del Gobierno ante la amenaza de perder ese mercado ha llevado a dirigentes ganaderos internacionales a sospechar que, ante el distanciamiento que surgió en 2018 con los empresarios, exista interés de destruir al sector.
Además, el régimen podría sacar ventaja, ya que se sabe que tiene intereses en los distintos eslabones de la cadena de esta industria, que es uno de los pilares económicos más importantes del país. Según reportes del Banco Central de Nicaragua (BCN), en 2023 el sector pecuario exportó 966.25 millones de dólares en carne y lácteos, de estos, 350.84 millones de dólares, que representan el 36 por ciento del total, se colocaron en el mercado estadounidense.
El productor del documental, Camilo De Castro Belli niega que el interés del documental sea cerrar el mercado estadounidense a la carne, aunque en algunas entrevistas ha dicho que se ha reunido con los importadores para exponer la situación.
El cineasta admite que la presencia de ganado en la Reserva Indio Maíz es mínima, dice que han contabilizado unas 30 mil cabezas de ganado, en comparación con el hato nacional que supera los seis millones de reses. Sin embargo, considera que hacer esta comparación es minimizar la destrucción de la Reserva y está convencido de que el sector ganadero tiene la obligación de frenar la ganadería ilegal que practican algunos de los colonos que han invadido la Reserva. De hecho, aunque no los incluyó en el documental, dice que desde hace varios años mantiene acercamientos con las organizaciones ganaderas, en busca de mecanismos para frenar la ganadería ilegal en la Reserva.
Ganaderos rechazan los señalamientos
A través de un amplio escrito, dirigentes de organizaciones ganaderas expresan que son respetuosos de los derechos humanos de todos los nicaragüenses y de la propiedad privada; por tanto, “repudian los casos aislados de personas inescrupulosas que violan los derechos de los indígenas y causan daño ambiental que afecta a toda la nación”, pero consideran que no están obligados a intervenir, sino que son las autoridades las que deben frenar estos abusos y castigar a los culpables.
Según el sitio web Green Climate Fund (GCF) la Reserva Biológica Indio Maíz es uno de los cinco grandes bosques de Mesoamérica y uno de los más extensos de Nicaragua, con una superficie de 318 mil hectáreas. Históricamente fue una de las grandes reservas menos dañadas, pero la creciente deforestación provocada por la expansión de la ganadería ilegal y el tráfico de tierras está amenazando el bosque y la fauna. Los indígenas Rama y los afrodescendientes Kriol comparten la titularidad comunal de más del 70 por ciento de la Reserva y su cultura y medios de vida también dependen de su protección.
La reserva está ubicada en la esquina sureste de Nicaragua, en los municipios de El Castillo, San Juan de Nicaragua y Bluefields, el bosque se extiende hacia el sur, donde entra Costa Rica y forma el Parque Nacional de Tortuguero. La región de Indio Maíz-Tortuguero incluye selva alta, manglares, pantanos, playas y lagunas. Es una zona de muy mucha precipitación por lo que “tanto la productividad primaria como la biodiversidad son extremadamente altas”.
Advierten que puede causar daño
Dirigentes de una organización de ganaderos de Nicaragua califican como “una irresponsabilidad mayúscula” la forma en que el documental fue concebido y como lo están promoviendo, principalmente en Estados Unidos, porque:
1. Pone en peligro la histórica relación comercial de más de 60 años, con los principales compradores de sus productos (carne, leche, quesos y otros derivados lácteos), en Estados Unidos, Centroamérica y otros mercados, que de perderlos costará mucho tiempo y dinero recuperar.
2. Perder esos mercados afectaría los ingresos de las más de 735 mil familias, 135 mil de los ganaderos y más de 600 mil de las personas que emplea el sector. Esto violaría los derechos humanos de todas las personas que participan en los diversos eslabones de la cadena pecuaria del país.
3. Minimiza la importancia que tiene para el sector ganadero la Trazabilidad Bovina que implementa el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), que aunque requiere una mejora permanente, ya tiene identificadas todas las fincas ganaderas del país, el inventario de ganado, su origen y destino. Por tanto, la trazabilidad ya es un activo público que le suma competitividad al sector en los mercados.

Ganaderos lamentan “el sesgo político”
Los dirigentes dicen lamentar “el sesgo político” del documental que los pone como coautores de hechos en los que no tiene responsabilidad, ya que considerando el contexto histórico y político en el que se desarrollan los eventos le quita objetividad.
El sector niega toda responsabilidad en el despale de la Reserva y asegura qu””e realiza esfuerzos tangibles para: implementar sistemas de pastoreo rotacional que permiten rotar el ganado en diferentes potreros para prevenir la sobrexplotación de la tierra y promover la regeneración del suelo; utiliza la siembra directa, cultivos de cobertura, agroforestería y otros métodos para mejorar la salud del suelo y promover la biodiversidad; y desarrolla estrategias para usar eficientemente los recursos hídricos.
“Es inaceptable que mientras el sector hace todos estos esfuerzos, vengan profesionales de la noticia a socavar los cimientos de una de las actividades de mayor importancia para el país en términos económicos, sociales y ambientales. Instamos a los productores del documental a no seguir difamando la producción ganadera, ya que la publicidad mal intencionada acarreará serios problemas al país”, dice un dirigente de una organización ganadera nicaragüense que pidió el anonimato.
No avalan destrucción
Por su parte el dirigente de una organización internacional de ganaderos también rechaza la responsabilidad que se atribuye al gremio en la destrucción de la Reserva; y dice que sería muy ingenuo de parte de los colegas nicaragüenses involucrarse en actividades de este tipo porque conocen las consecuencias que eso les provocaría en el mercado europeo y estadounidense. Por tanto, no avalan ningún tipo de producción que tenga rastro o huella de daño ambiental por las consecuencias que eso provocaría en el mercado europeo y estadounidense.
“Creemos que hay un tinte político que se mezcla, para por un lado desestabilizar el mejor negocio del país para desestabilizar al gobierno porque no encontramos otra explicación… y por otro lado están enfocados en conseguir fondos, premios o reconocimientos para posicionarse y llamar la atención a los grandes fondos europeos que financian los programas medioambientales. Ni siquiera creo tenga un interés genuino en los bosques porque en Nicaragua hay otras actividades que hacen más daño y contaminan, pero no se mencionan en ninguna parte del video”, expone el dirigente ganadero.
Además, aconseja a las organizaciones de ganaderos de Nicaragua que sin importar si tienen personería o se las quitaron, que se organicen, que presionen al Gobierno para que vaya a la zona, indague, presente cifras reales y actúe antes de que esta “propaganda mal intencionada” deje al país fuera de los mercados más importantes donde coloca sus productos el sector ganadero.
Otros dirigentes consideran que si ante esta amenaza tan grave el gobierno no cumple con su obligación de actuar antes que sea tarde, ya que al final el más afectado será el país, puede ser señal de que está interesado en destruir al sector, seguramente con la intención de sacar provecho.
Según De Castro los ganaderos deben resolver
Por su parte, De Castro niega que haya intereses ocultos de dañar al gremio o desestabilizar la economía del país. Asegura que junto a las organizaciones que realizaron el documental llevan más de diez años trabajando para visibilizar las demandas de las comunidades indígenas y los problemas que enfrentan.
Asegura que ha documentado el avance de la ganadería ilegal y la grave afectación que provoca a los bosques y al bienestar de las comunidades indígenas, que dependen directamente del bosque, los ríos y la biodiversidad para mantener su forma de vida.
De Castro admite que el problema de la ganadería ilegal es complejo y requiere de un esfuerzo conjunto por parte del Estado, el sector privado y la sociedad civil para solucionarlo. Sin embargo, mantiene su teoría de que es el sector ganadero el que debe frenar la ganadería ilegal en la zona. Es por ello que desde 2017 comenzó a promover planes y estrategias para que el sector ganadero las impulse y solucionen en problema, cosa que el sector considera es obligación del Estado, especialmente por la inversión que amerita.