Confidencial 12/05/2025
Según el Informe de Estabilidad Financiera de marzo de 2025, elaborado por los economistas del Banco Central de Nicaragua (BCN), las únicas preocupaciones que pueden aquejar al Sistema Financiero Nacional, provienen del exterior, porque no hay nada que pueda alterar las tranquilas aguas por las que navega la banca y las empresas de microfinanzas.
Tres profesionales entrevistados por CONFIDENCIAL -el economista Juan Sebastián Chamorro, el abogado Eliseo Núñez, y un experto en derecho bancario que pidió el anonimato- señalaron que el sistema financiero sí tiene riesgos internos, ligados a la inseguridad jurídica y a la concentración de poderes en dos personas: Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El Informe del BCN cita como prueba de los tiempos tranquilos con los que la banca puede contar, el hecho que “la mayoría de las actividades económicas reflejan resultados positivos, la tasa de desempleo sigue estable… y la inflación continúa descendiendo, en un contexto de consolidación fiscal, estabilidad financiera y monetaria, y de mayores flujos externos”.
Juan Sebastián Chamorro,exviceministro de Hacienda, señala que “no considerar riesgos internos, y solo calcular los externos, es un error básico. Lo que hay que hacer es evaluar la situación actual para actualizar la matriz de riesgo. El riesgo es un tema de magnitud, no de existencia o inexistencia”.
El régimen es el riesgo principal para la banca
“El principal riesgo para el sistema financiero en Nicaragua es la ausencia de seguridad jurídica”, asegura el abogado Núñez. “Las nuevas leyes bancarias han consolidado el control del régimen sobre las instituciones financieras, permitiéndole nombrar y destituir personal bancario a su discreción, así como decidir si los bancos pueden vender o no sus acciones”, complementa.
A su criterio, esto crea un entorno de incertidumbre que afecta la confianza de inversionistas y depositantes, poniendo en peligro la estabilidad económica del país. En paralelo, “el modelo constitucional protege la sucesión familiar en el poder, lo que refuerza la concentración de control sobre el sector financiero. Esto no solo limita la autonomía de los bancos, sino que también profundiza el riesgo de decisiones arbitrarias que pueden afectar gravemente la economía nacional”.
En Nicaragua “hay un ambiente muy incómodo para los inversionistas… que hará que se resientan las inversiones. Hay elementos estructurales de la economía nicaragüense que van hacia el deterioro, no hacia la mejora”, asevera Chamorro, en referencia a la represión, la vigilancia, los paramilitares y las confiscaciones. “La ausencia de un Estado de derecho es fundamental para desincentivar las inversiones, y ese riesgo todavía existe”, observó.
