La Prensa 03/06/2025

En medio de las tensiones que enfrentan los migrantes en Estados Unidos debido a la política migratoria de la administración Trump que promueve deportaciones masivas, las remesas procedentes de ese país crecieron 25 por ciento en el primer cuatrimestre del año. Mientras que el monto total acumulado se acercó a los 2 mil millones de dólares y representa un incremento similar en comparación con los mismos meses del año pasado. Analistas adelantan que el impuesto del 3.5 por ciento que Estados Unidos le impuso a las remesas provocará un retroceso del PIB y del consumo interno de al menos 1 por ciento.

Según el más reciente reporte del Banco Central de Nicaragua (BCN), entre enero y abril llegaron al país 1,943.1 millones de dólares en remesas; dicho monto es superior en 352.8 millones en comparación con el flujo que registraron estos envíos en los primeros cuatro meses de 2024.

Además, esa cifra supera los 1,851 millones que se recibieron en concepto de remesas durante todo el 2020, cuando apenas iniciaba la migración masiva de los nicaragüenses y estos ingresos comenzaban a dispararse. En 2017, es decir el año antes del estallido de la crisis sociopolítica que el régimen Ortega Murillo sofocó con una cruel represión que propició el peor éxodo en la historia de Nicaragua, el país recibió 1,390 millones de dólares en remesas.

83 % del total de las remesas viene de EE.UU.
Del monto total de las remesas que llegaron al país en el primer cuatrimestre de este año, 1,632.2 millones de dólares, que representan el 83 por ciento del total, llegaron procedentes de Estados Unidos. Además, el monto total que enviaron los nicaragüenses que están en Estados Unidos representa un incremento de 329.6 millones de dólares en relación con lo que mandaron en los mismos meses del año pasado.

Mientras en el lapso mencionado, el 83 por ciento del total de las remesas llegó desde Estados Unidos, el restante 17 por ciento, que equivale a 310.9 millones de dólares, provino de alrededor de una decena de países.

Muy lejos de los 1,632.2 millones que llegaron desde Estados Unidos, el segundo monto más alto provino de Costa Rica, desde donde los nicaragüenses le enviaron a sus familiares 141.1 millones de dólares en remesas. Luego se ubicó España con 104.8 millones de dólares, seguido de Panamá con 19.7 millones, Canadá con un aporte de 10.2 millones de dólares, El Salvador con 5.3 millones de dólares, México con 2.4 millones y con cantidades menores un grupo de países que el Banco Central agrupó bajo el nombre de «resto del mundo» desde donde enviaron 27.4 millones de dólares.

EE.UU. cobrará impuestos a las remesas
El incremento cercano al 25 por ciento que registró el monto total de las remesas que llegaron provenientes de Estados Unidos, ocurre mientras los migrantes nicaragüenses que se encuentran en ese país —la mayoría sin un estatus migratorio regular—, enfrentan la amenaza de deportaciones masivas y obstáculos para enviar estos recursos con los que garantizan el sustento de sus familias.

Además, el 23 de mayo la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el megaproyecto de ley de Presupuesto del presidente Donald Trump, que incluye un impuesto del 3.5 por ciento a las remesas.

Dicho proyecto de ley ahora está en manos del Senado, donde los republicanos tienen la intención de hacer importantes cambios, que podrían afectar a estas transferencias de dinero de los migrantes a sus familias o comunidades. Algunos analistas temen que incluso el impuesto se eleve al 5 por ciento que era la propuesta original.
Impuesto golpeará el bolsillo de los migrantes

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) las remesas enviadas a países de América Latina y el Caribe marcaron un récord en 2024, con 161,000 millones de dólares. México fue el principal país de destino con casi 65,000 millones, monto que representó alrededor del 4 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Mientras tanto Nicaragua recibió 5,243.1, pero por el tamaño de su economía ese monto representó cerca del 27 por ciento de su PIB.

Debido a la alta dependencia de la economía nicaragüense con las remesas, el impuesto que Estados Unidos le aplicará a estas «le asestará un golpe a los bolsillos de los migrantes», tal como lo advierte el BID, pero también afectará a la economía.

Según un análisis realizado por Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, el PIB de Nicaragua podría caer en 1 por ciento y el consumo en 1.1 por ciento. Estos retrocesos serían provocados por el impuesto del 3.5 por ciento que Estados Unidos le impondrá a las remesas provenientes de Estados Unidos, monto que representa el 26 por ciento del PIB.

El PIB y el consumo pueden caer
Dicho efecto se sumaría al que provocarán las deportaciones que promueve la administración Trump; la reducción de la migración irregular que este año puede descender hasta en 80 por ciento en comparación con el año pasado, cuando entraron de manera irregular a ese país 62,814 nicaragüenses; y el arancel a las exportaciones nicaragüenses que también promueve la administración Trump.

Según Orozco, también hay que tomar en cuenta que la Inversión Extranjera Directa (IED) no crece; el financiamiento externo será 7 por ciento menor, en relación con el año pasado, mientas el servicio de la deuda, es decir los recursos que se destinan a los pagos de esta siguen creciendo, por tanto no hay recursos adicionales para el crecimiento.

«El impacto de los aranceles de 10 por ciento podría disminuir el volumen de las exportaciones en 5 por ciento y una disminución en el consumo de bienes importados de Estados Unidos resultado de la caída de las remesas que podrían crear otra contracción económica de 0.3 por ciento del PIB», dice el análisis de Orozco.

Efecto del impuesto a las remesas
Por su parte el economista Néstor Avendaño publicó en su blog un análisis en que pronostica que Nicaragua recibirá este año unos 5,696.9 millones de dólares en remesas. Dicho monto representaría el 26.2 por ciento del PIB; equivaldría al 31.3 por ciento del gasto de consumo de los hogares; contribuiría a financiar el déficit comercial de bienes y servicios de la balanza de pagos igual a 18.1 por ciento del PIB; y a mantener un superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos igual a 2.6 por ciento del PIB.

Este flujo de divisas facilitaría el aumento de las Reservas Internacionales Brutas del Banco Central que garantizan la estabilidad del tipo de cambio y la baja presión inflacionaria.

El economista considera que este impuesto no rompe ninguna convención general de la política fiscal, ya que lo único que está prohibido es cobrar impuestos sobre las exportaciones. Pero considera que viola dos principios de legalidad: el derecho de la igualdad y de la legitimidad, ya que excluye a las personas estadounidenses.

«Existe, por lo tanto, una discriminación política y económica, que ojalá la Cámara de Senadores del Congreso de Estados Unidos pueda eliminarlo, en el mejor de los casos; corregirlo, en el peor de los casos», dice el análisis de Avendaño.

Además, el economista calcula que si durante el 2025 el país recibe un total de 5,696 millones de dólares en remesas y se mantiene la tendencia de que más del 80 por ciento llega desde Estados Unidos, el envío total desde ese país ascendería a unos 4,717 millones de dólares y el cobro del impuesto del 3.5 por ciento equivaldría a 165.1 millones de dólares que representarían el 0.8 por ciento del PIB.

en el consumo de bienes importados de Estados Unidos resultado de la caída de las remesas que podrían crear otra contracción económica de 0.3 por ciento del PIB», dice el análisis de Orozco.
Efecto del impuesto a las remesas

Por su parte el economista Néstor Avendaño publicó en su blog un análisis en que pronostica que Nicaragua recibirá este año unos 5,696.9 millones de dólares en remesas. Dicho monto representaría el 26.2 por ciento del PIB; equivaldría al 31.3 por ciento del gasto de consumo de los hogares; contribuiría a financiar el déficit comercial de bienes y servicios de la balanza de pagos igual a 18.1 por ciento del PIB; y a mantener un superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos igual a 2.6 por ciento del PIB.

Este flujo de divisas facilitaría el aumento de las Reservas Internacionales Brutas del Banco Central que garantizan la estabilidad del tipo de cambio y la baja presión inflacionaria.

El economista considera que este impuesto no rompe ninguna convención general de la política fiscal, ya que lo único que está prohibido es cobrar impuestos sobre las exportaciones. Pero considera que viola dos principios de legalidad: el derecho de la igualdad y de la legitimidad, ya que excluye a las personas estadounidenses.

«Existe, por lo tanto, una discriminación política y económica, que ojalá la Cámara de Senadores del Congreso de Estados Unidos pueda eliminarlo, en el mejor de los casos; corregirlo, en el peor de los casos», dice el análisis de Avendaño.

Además, el economista calcula que si durante el 2025 el país recibe un total de 5,696 millones de dólares en remesas y se mantiene la tendencia de que más del 80 por ciento llega desde Estados Unidos, el envío total desde ese país ascendería a unos 4,717 millones de dólares y el cobro del impuesto del 3.5 por ciento equivaldría a 165.1 millones de dólares que representarían el 0.8 por ciento del PIB.