La Prensa 08/09/2019

En el marco del Día del Empresario Nicaragüense, que se conmemora este 8 de septiembre, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, aseguró que los «ataques cobardes» como el que sufrió ayer él junto a otros directivos y periodistas por parte de parapolicias orteguistas en la ciudad de León, «no cambiarán» el compromiso del sector privado de lograr que Nicaragua retome a la democracia.

El Día del Empresario Nicaragüense se conmemora el 8 de septiembre por el natalicio del empresario Jorge Salazar Argüello, quien siendo vicepresidente del Cosep, fue brutalmente asesinado a balazos por miembros de la extinta Dirección General de Seguridad del Estado. El asesinato de Salazar fue el 17 de noviembre de 1980, pero 39 años después sigue en la impunidad.

«Hoy en el Día del Empresario Nicaragüense nuestras empresas, nuestros directivos y colaboradores seguimos comprometidos por una Nicaragua con justicia, democracia, seguridad y progreso para todos. Ataques cobardes como el que sufrimos ayer no cambiarán ese compromiso», se pronunció Aguerri en sus redes sociales.

Las cámaras empresariales de la región han reaccionado condenando el atentado contra Aguerri y otros miembros de la Alianza Cívica, el periodista Aníbal Toruño y el comentarista opositor Jaime Arellano, y exigen a las organizaciones internacionales pronunciarse así como demandar a la dictadura de Ortega cesar el hostigamiento y amenazas contra el sector privado nicaragüense.

Ayer sábado miembros de la Alianza Cívica, de la que Cosep es parte, sufrieron un brutal atentado por parte de turbas orteguistas que operaron en complicidad con la Policía, luego que estos finalizaran una visita en León, hasta donde llegaron para acompañar al periodista Aníbal Toruño, propietario de Radio Darío, en su regreso tras nueve meses en el exilio.

Al finalizar la misión, la camioneta conducida por el presidente del Cosep, José Adán Aguerri, fue atacada con piedras, bates de aluminio y disparos. Todo sucedió delante de la Policía Orteguista (PO) que no hizo nada para detener el ataque de los parapolicias del régimen.

No habrá celebración
El Cosep como gremio también informó que este 8 de septiembre en el que recuerdan al empresario Jorge Salazar, asesinado durante el régimen orteguista en la década de los años 80, tampoco realizarán ninguna actividad por cuanto consideran que en Nicaragua no hay nada que celebrar, porque nuevamente una dictadura dirigida por Daniel Ortega somete a los ciudadanos a la represión al violentar los derechos humanos.

«Por segundo año nuestro gremio tiene muy pocos motivos para celebrar; sin embargo, reiteramos el compromiso que asumimos de trabajar por una Nicaragua inclusiva, que garantice plenamente los derechos a todos los ciudadanos», informó Cosep en sus redes sociales.

Los crímenes contra las protestas ciudadanas desde el 18 de abril del 2018 causó la ruptura de la alianza que el sector privado mantenía con Ortega, y desde entonces el Cosep, la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) y el resto de organizaciones empresariales forman un bloque opositor con campesinos, estudiantes, comerciantes, productores, académicos y organizaciones de la sociedad civil. Agrupados en la Alianza Cívica se demanda al régimen de Ortega el cese de la represión, reformas electorales que permitan elecciones adelantadas y transparentes así como justicia por los más de 500 asesinatos, los que han sido torturados, heridos y demás víctimas de la represión.

Las 25 cámaras que conforman Cosep en un comunicado condenaron el atentado contra sus directivos José Adán Aguerri, Michael Healy y Álvaro Vargas, quienes eran parte de la comitiva que acompañaban al periodista Anibal Toruño y al comentarista Jaime Arellano en León.

Cosep denunció que esta agresión es «una muestra más que valida lo expresado» en el informe de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Oacnudh, el viernes pasado en donde se «desnuda una vez más el estado de violaciones a los derechos humanos que se viven en el país».

Además de demandar a las autoridades investigar el atentado contra los empresarios y los periodistas de forma «objetiva» y se sancionen a los responsables, las cámaras de Cosep reiteraron el llamado a retomar el diálogo con todos los sectores nacionales y el régimen que permita una solución pacífica a la crisis sociopolítica que devuelva la estabilidad a los nicaragüenses.

Funides también se pronunció contra el acoso de los grupos de «paraestatales» a Radio Darío y a la casa de su propietario Anibal Toruño. Se calificó de «ataque criminal, permitido por la Policía» contra los empresarios Aguerri, Vargas y Healy, así como contra Toruño y el comentarista político Jaime Arellano.

El centro de pensamiento es parte de la Alianza Cívica reiteró su «determinación» por trabajar por una Nicaragua en democracia donde haya respeto de los derechos humanos y apego al Estado de derecho.

Cámaras empresariales de la región condenan atentado a Aguerri
El sector privado de Centroamérica condenó el ataque de las turbas orteguistas al presidente del Cosep, José Adán Aguerri. La Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco) a través de un comunicado condenó «los actos delictivos por grupos de paramilitares y permitidos por las autoridades policiales, que atentaron contra la integridad física» de Aguerri.

«Hacemos un llamado a los organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU a pronunciarse y exigir a las autoridades respetar la vida y la dignidad de todos y cada uno de los ciudadanos nicaragüenses», demanda Fecamco.

La Federación de Cámaras de Comercio exigió a los gobiernos de Centroamérica «garantizar la integridad física de quienes representan a los sectores productivos de la región».

Naciones Unidas condena
La Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Oacnudh, se sumó a las condenas internacionales. «Oacnudh condena los grafitis amenazantes en Radio Darío y la casa de su dueño, recién regresado del exilio, así como la agresión contra miembros de la Alianza Cívica, quienes le habrían acompañado hoy a León», afirmó el órgano en sus redes sociales.

La Federación Centroamericana de Cámaras Agropecuarias y Agroindustriales (Fecagro) emitió un comunicado en el que «rechazó las agresiones por grupos paramilitares» en contra de los representantes empresariales que puso en peligro sus vidas.

«Condenamos estos actos vandálicos y hacemos un llamado urgente a las autoridades de Nicaragua para esclarecer esta situación que se deduzcan responsabilidades para que este lamentable hecho no quede impune», demandó Fecagro, sumándose a la exigencia del resto del sector privado a que se respeten las garantías constitucionales, resguardar la democracia y el Estado de derecho en Nicaragua.

En similares términos se pronunció el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cafic) de Guatemala, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Exportadores de Centro América y República Dominicana (Fecaexca) así como la Asociación Nacional de la Empresas Privadas (ANEP) de El Salvador al repudiar el ataque contra los empresarios del Cosep y los periodistas como muestra «de una condenable intolerancia y persecución política» del régimen orteguista,

La Federación de Cámaras de Industria de Centroamérica y la República Dominicana (Fecaida) demandó que «este lamentable hecho no quede en la impunidad» reiterando el llamado al respeto a la libertad de expresión y prensa como el garantizar la integridad física de los dirigentes del sector empresarial nicaragüense.

Por su parte el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) expresó su «profunda indignación y preocupación» por «lo actos vandálicos y delictivos» sufridos por Aguerri, Healy y Vargas del Cosep así como contra el periodista Toruño y el comentarista Arellano, por «paramilitares y permitidos por la policía» que son «condenables y no deben volver a ocurrir contra ningún nicaragüense».