Trinchera de la Noticia, 7 de agosto 2019
Por Hamlet
- Los tiempos de la reforma electoral y la unidad política (contra el orteguismo) están sobre la mesa. La oposición democrática está enfrentada al desafío inevitable de liderar estos procesos y cerrar cualquier posibilidad de fraude o sabotaje sandinista en las inevitables próximas elecciones presidenciales.
- Una vez hundida la mesa de negociación -aunque es rescatable-, el mandatario seguramente está sopesando cuánto le conviene meterse a debatir la reforma electoral.
- Ortega no solo ha ganado 16 meses de tiempo tratando de recuperarse del contundente golpe político del 18 de abril de 2018, sino que se encuentra a 27 meses (dos años y tres meses) de las elecciones del 2021.
- Habiendo visto de lo que es capaz de hacer para zafarse la soga que tiene puesta en el cuello, no debemos descartar que Ortega decida no acceder a la reforma electoral por una poderosa razón: Así como está la ley y el aparato del Consejo Supremo Electoral, penetrado hasta los tuétanos por militantes sandinistas, es su única garantía de que podrá manipular los comicios a su favor y cometer el fraude que sea necesario con tal de quedarse en el poder. ¿No fue eso lo que hizo Maduro en las últimas presidenciales?
- En ese período de 17 meses, Ortega cree que ganó el capítulo del adelanto de las elecciones porque eso pasa por la reforma constitucional. El expresidente Arnoldo Alemán recordó el pasado viernes que el orteguismo tiene una aplanadora de 70 diputados en la Asamblea Nacional y puede darse la concesión que quiera si abre un período de cambios de fondo. Aún así hay que agarrar al toro por los cuernos, no hay alternativa y tampoco es negociable.
- El adelanto de las elecciones podría aprobarse este año y ratificarse en enero de 2020, así estaríamos listos para elecciones en marzo o en noviembre. Recordemos que estamos en un período de emergencia nacional, no vivimos tiempos normales, y aunque los demócratas no pueden darse el lujo de prestarse a una violación de la Constitución, por ejemplo, aceptar la aprobación de una nueva Ley Marco, deben asumir con inteligencia los riesgos que implican las reformas. Y para ello se necesita una sólida y clara unidad.
La reforma electoral
- En una reciente conferencia de prensa de la Alianza y Cívica y sus expertos en temas electorales quedó claro que por muy juristas que se llamen o políticos correosos, están lejos de tener una propuesta seria de reformas para que los ciudadanos comencemos a prepararnos para defenderlas en las calles y en la mesa de negociaciones.
- Los temas más candentes de la reforma son:
- 1- Un nuevo consejo supremo electoral. Es vital desmantelar la cúpula del CSE para despartidizar las estructuras a todos los niveles. Hablamos de negociarlo con el FSLN, lo que significa que ellos querrá defender su control interno. ¿Creen que el orteguismo le entregará así por así el CSE a la Alianza Cívica? No hay manera, entonces, ¿cuál es el plan para sacar las manos del Frente Sandinista de este poder estatal?
- 2- Elecciones y cedulación. La oposición debe pujar para separar los procesos electorales de la cedulación. Un instituto de cedulación, autónomo, es obligado siempre y cuando el control no quede en manos de los sandinistas que, a su vez, sabe que sin el dominio de la emisión (y negación) del documento de identidad pierden una de sus estrategias más efectivas para crecer su militancia y reducir la del contrario. La organización de las elecciones debería quedar en manos de una sola persona o máximo tres, ¿para qué siete magistrados y tres suplentes como está ahora?
- 3- Organización electoral. La ley Electoral actual está llena de trampas, hechas a la medida del pensamiento sandinista. Es tan manipulable que el FSLN ha conseguido controlar por mayoría las juntas receptoras de voto tan solo acreditando a los minúsculos partidos aliados en las JRV y disfrazando a sus militantes como fiscales de estos grupitos. Debe cortarse las alas al FSLN que mediante resoluciones administrativas sin valor legal ha estructurado con su gente y a su gusto, los concejos electorales departamentales y municipales, que tienen la capacidad de anular, mediante la impugnación, los resultados electorales en las JRV, por ejemplo.
Defensa del voto
- 4- Ley de partidos políticos. Hay un clamor que está creciendo en las filas demócratas para erradicar el dedazo en la escogencia del candidato presidencial de la unidad opositora: las primarias. Para ello se necesita de una ley de partidos políticos que garantice que la ciudadanía escogerá por mayoría a su candidato. El partido o alianza de partidos que no obtenga -en las primarias- al menos un mínimo del 3% del Padrón Electoral no podrá participar en las elecciones nacionales.
- 5- Voto en el exterior. No puede hacer excusas esta vez, los nicaragüenses deben votar en el exterior. Al menos los nicaragüenses que residen en la Florida, Costa Rica, España, Honduras, El Salvador y Guatemala deben votar en la presidenciales próximas.
- 6- Finalmente y lo más importante: elecciones limpias y transparentes. Asegurar el voto depositado es la meta de esta negociación. Cerrar cualquier posibilidad de fraude es el objetivo principal, aunque los orteguistas son “maestros”. Insisto solo unidos podrá lograrse derrotar al orteguismo.