La Prensa 06/01/2019
Nicaragua cerró el 2019 sin información sobre la evolución de los distintos indicadores macroeconómicos del país, luego que el Banco Central de Nicaragua (BCN) aplicó un apagón informativo, incumpliendo con su propio cronograma de publicaciones.
Las estadísticas monetarias, que incluyen la base monetaria, reservas internacionales, depósitos, entre otros indicadores, estaban actualizadas hasta noviembre del 2019.
En el caso de las estadísticas financieras, que incorporan las tasas de interés y el comportamiento del Sistema Financiero Nacional, su última publicación fue en agosto del año pasado.
Pero además indicadores que no fallaban en su publicación muestran retraso, tal es el caso de la canasta básica, el último registro que hay está hasta julio, y en caso de las remesas hasta junio.
Los indicadores más rezagados son las finanzas públicas que
no se actualizan desde diciembre del 2018 y el informe del tercer trimestre del
turismo 2018, es decir, que ni siquiera se sabe oficialmente cómo cerró en el
2018 el sector turismo.
Más desconfianza e inseguridad
Aunque el BCN puede justificar que el cese de las publicaciones es una medida para evitar mayor incertidumbre, economistas aseguran que esconder las cifras provoca más desconfianza e inseguridad.
El economista Luis Murillo señala que las autoridades han sido totalmente irresponsables al tomar este tipo de medida. “Que no publiquen las estadísticas es una total irresponsabilidad, porque incluso está la ley de acceso a la información pública, además si ellos quieren generar confianza deben dar estadísticas, no es posible que se siga ocultando la información, realmente es necesaria más si quieren atraer inversionistas”, dijo.
Por su parte el economista Róger Arteaga argumenta que esa información no se publica porque los indicadores son negativos.
“Lo que pudieran publicar son realidades que se está deteriorando la economía, entonces prefieren no publicarlo, esconderlo y ¿qué pasa? esa información es vital, aquí los empresarios están navegando sin radar, a ciegas, a pura intuición, están tomando decisiones y las decisiones más seguras son reestructurar costos, despedir gente o cerrar”, explicó Arteaga.