La Prensa 20/10/2020

El informe de Comercio Exterior de Nicaragua, publicado este lunes por el Banco Central del país, refleja un gran alivio en la factura petrolera que nunca se vio reflejado en el costo de los combustibles que consumen los nicaragüenses ni en el de la energía eléctrica.

La entidad, dominada por el régimen orteguista, mantuvo las cifras mensuales y las publicaciones cuatrimestrales de comercio exterior desactualizadas desde abril de 2019, hasta este lunes, por la tarde, que publicó un informe abarcando el período de enero a agosto de este año.

En ese informe aseveró que la disminución de las importaciones se debió “principalmente a la reducción de 265.6 millones de dólares en la factura petrolera, con respecto a igual período de 2019”.

Según el documento, la factura petrolera totalizó en ese período 392.8 millones de dólares, lo que representó una reducción de 40.3 por ciento con relación al mismo período de 2019, cuando las importaciones de petróleo y combustibles costaron al país (658.5 millones de dólares).

Indicó que, en el caso del petróleo crudo, se observó una disminución de 32.2 por ciento en los precios promedio contratados. Es decir, que el beneficio fue por la caída del precio que sufrió el producto en los meses más afectados por la pandemia del Covid-19 y no por una reducción en los volúmenes importados.

En un gráfico que acompaña al informe se puede observar que, entre enero y agosto de este año, Nicaragua importó tres millones ciento ochenta y tres mil novecientos barriles de crudo, un 16.6 por ciento más que en el mismo período de 2019. Y el precio promedio de ese período bajó de 69.6 dólar por barril a 47.2 dólar.

Un dato que no menciona el informe es que, mientras en enero y febrero, el precio promedio del crudo estaba por encima de los 60 dólares por barril, en marzo, abril y junio estuvo por debajo de los 40, y en mayo bajó incluso de los 30 dólares.

Mientras tanto, los volúmenes de crudo importado se mantuvieron, en un promedio de 400,000 barriles mensualmente.

Cuando eso pasaba, el régimen orteguista aplicó una reducción del tres por ciento en la tarifa de la energía eléctrica, con un congelamiento del deslizamiento del córdoba con respecto al dólar por un periodo de seis meses, a partir del 1 de julio.

En el 2019, la tarifa de la energía eléctrica había aumentado casi un 20 por ciento.

Para líderes empresariales y la población, la reducción del tres por ciento fue una burla. El sector privado y economistas independientes habían propuesto que se hiciera una rebaja de entre 15 y 20 por ciento, al tomar en cuenta el impacto que la pandemia del Covid-19 podía tener en el país.

De acuerdo con el informe de Comercio Exterior, en el caso de los combustibles importados, la disminución en los precios promedio fue de 30 por ciento. Pero en relación con estos productos, entre los que se encuentran el diésel, la gasolina, el fuel oil (para las plantas que producen energía eléctrica) y el gas licuado, el BCN no brinda más detalles.

En un artículo publicado por LA PRENSA el pasado 17 de agosto, el ingeniero César Arévalo, especialista del mercado de los hidrocarburos, señaló que los consumidores han pagado un sobreprecio de 0.14 centavos de dólar por galón de gasolina regular; 0.10, por la gasolina súper; y 0.15, por el diésel, en comparación con el año 2019.