La Prensa 24/10/2020
Las actividades económicas siguen golpeadas por la crisis sanitaria y por dos años de recesión que traían a cuesta. El mayor golpe lo siguen resintiendo los hoteles y restaurantes, sector que en agosto se hundió en más de un 50 por ciento, según el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE), que hasta ese mes promedió a nivel global – 3.2 por ciento.
Con varias semanas de retraso, el Banco Central de Nicaragua publicó este mes el IMAE de agosto, que muestra una caída de la actividad económica menos dramática respecto a lo que se temía y, sobre todo, con relación a lo que está pasando en la economía mundial, pese a que Nicaragua tiene una economía abierta, es decir, muy dependiente de lo que ocurre en el exterior.
Según el reporte, en agosto el IMAE que agrupa a hoteles y restaurantes cayó 50.9 por ciento, casi similar a julio cuando se desplomó 51.2 por ciento. Este es el sector más asfixiado por la pandemia y la recesión, seguido por energía y agua, con un retroceso en ese mes de 22.6 por ciento.
“Este resultado estuvo asociado al menor número de visitantes provenientes del exterior”, señala el BCN, que indica que como consecuencia de esas caídas mensuales el IMAE de hoteles y restaurantes cayó en promedio 29.1 por ciento en lo que va del año.
La intermediación financiera y servicios conexos sigue arrojando resultados negativos. En agosto se desplomó 14.8 por ciento, pero el lastre de la recesión, que se originó tras la crisis sociopolítica, sigue pasándole factura: -17.9 por ciento en el promedio de año.
La mejoría en los depósitos no evitó la caída del IMAE financiero debido a la contracción significativa de la cartera de crédito, el principal negocio de los bancos.
Otros sectores que mantuvieron su tendencia a la baja, pero menos profunda que los tres sectores antes mencionados, fueron: pesca y acuicultura; silvicultura y extracción de madera; industria manufacturera, transporte y comunicaciones, entre otros.
Agricultura da la cara
Al otro lado de la acera están los que siguen respondiendo en positivo. La agricultura, que es fundamental en la formación del Producto Interno Bruto, crece 3.3 por ciento como promedio anual, luego de experimentar expansión significativa en julio y julio en agosto de más del 9 por ciento mensual.
Mayores “labores y producción en los cultivos de banano, maní, café, arroz, pastos y maíz, entre otros productos agrícolas”, habrían asegurado que la agricultura no cayera en el terreno negativo, lo atribuye el BCN al resultado.
Uno de los sectores que está en crecimiento es la construcción. El máximo emisor bancario dice que en agosto se expandió 5.1 por ciento, para un promedio anual de 4.8 por ciento. “Entre los materiales de construcción que más aportaron a este resultado se encuentran: asfalto, cemento, arena, bloques, adoquines y concreto premezclado”, precisa.
Aunque hay un mayor desempleo, lo que suele deprimir la demanda, el Banco Central asegura que el comercio está creciendo 4.2 por ciento hasta agosto “debido al aumento del comercio al por mayor y al por menor”. Solo en agosto creció 6 por ciento.
El sector pecuario, muy ligado a la agricultura, creció hasta agosto 4.1 por ciento, pese a que en ese último mes de referencia se contrajo 7.4 por ciento.
En agosto hubo menor matanza vacuna, avícola y porcina. No obstante, se registró crecimiento en la producción de leche, huevos, y en las exportaciones de ganado en pie, indica el BCN.
La industria manufacturera disminuyó 3.8 por ciento en agosto, para un acumulado a la baja anual de 5.5 por ciento. Lo anterior debido a menor producción de cárnicos, bebidas, textiles y maquinaria y equipo de transporte, entre otros. Dicho comportamiento fue parcialmente contrarrestado por el aumento en la elaboración de tabaco.