La Prensa 01/12/2020
Hasta noviembre de este año el Instituto de Defensa al Consumidor (Indec) contabiliza 34,925 quejas contra la empresa distribuidora de electricidad Disnorte-Dissur, lo que ya supera el total de reclamos que se tuvo por este servicio el año pasado.
Marvin Pomares, presidente del Indec, manifestó que las quejas por el servicio de electricidad cada año aumentan, siendo la principal molestia la alteración de los recibos. El año pasado este instituto cerró con 33,847 denuncias por este servicio y al término de este 2020 se espera unas 38,000, un 12.2 por ciento más que en el 2019.
“Es preocupante la situación porque cada año son más los usuarios que están inconformes con su facturación de energía ¿Qué es lo que dice la gente? Que pese a los ahorros que se hacen en el hogar siempre les sale alta la factura, que no sirve de nada”, sostuvo Pomares.
La instancia que defiende a los consumidores señala que de cada 10 casos que llegan al centro, al menos se logran resolver seis a favor del usuarios en las instancias estatales, pese a que el proceso se ha vuelto más burocrático y costoso.
“Antes solo pasábamos por la primera instancia, ahora tenemos que ir hasta la segunda instancia para poder resolver, porque la distribuidora se cierra y muy pocas veces le da la razón al cliente. Lo que les hemos recomendado a los usuarios es que introduzcan un reclamo para que les hagan una revisión, un censo de carga en los hogares, porque esa es la mejor forma de comprobar si ese fue el consumo o si la empresa se equivocó”, dijo Pomares.
Los arreglos de pago
Pomares señaló que en la mayoría de los casos la distribuidora manda a hacer arreglos de pago a los usuarios: “Y la gente cansada del proceso acepta y pero para eso tenés que pagar una prima alta, casi del 50 por ciento de la factura, entonces el usuario se siente asfixiado”.
Sin embargo señala que si el usuario va acompañado del Indec tiene más probabilidades de que fallen a favor de él, que yendo solo.
En estos últimos meses se han observado las sucursales de Disnorte-Dissur llenas de usuarios, quienes tienen que hacer filas en las afueras de la institución debido a la multitud de quejas.
Pomares señaló que mientras los usuarios se quejan de las altas facturaciones, las malas lecturas, la suspensión del subsidio, la empresa distribuidora de energía se queja de las pérdidas que tiene por el robo de energía. “Disnorte-Dissur tiene altas pérdidas, pero para reducirlas debe invertir y no quieren hacerlo”.
Añadió que en la cuarta región es donde se registra el mayor número de clientes inconformes con Disnorte-Dissur. “Estamos hablando de Granada, Rivas, Masaya y Carazo. La gente se queja de la alta facturación y del mal servicio de la distribuidora. En esos lugares la empresa no está ayudando a los usuarios”, dijo Pomares.
Pese a las constantes quejas, que cada mes crecen fuerte, hasta ahora el Gobierno no ha tomado medidas correctivas contra la distribuidora. Cabe aclarar, no obstante, que el Estado tiene participación accionaria en la polémica empresa, la cual fue vendida por TSK y la andaluza Melfosur en febrero pasado en una transacción que aún carece de una explicación clara por parte del Gobierno.
Reducción del 3 por ciento llega a su fin
Por otra parte, diciembre es el último mes que los usuarios sentirán el beneficio del 3 por ciento de reducción en la factura y el congelamiento en la tasa de deslizamiento de la moneda (ahora del 2 por ciento), puesto que a partir de enero del próximo año la tarifa estará sujeta nuevamente a lo vaivenes del precio del petróleo y los combustibles.
La baja del 3 por ciento que anunció Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, fue imperceptible para la ciudadanía y prueba de ello es que hay más denuncias que el año pasado.
El economista Javier Mejía, del Centro Humboldt sostuvo que la reducción que se aplicó es Nicaragua no es comparable con el resto de países de la región y por tanto considera que no tuvo un efecto importante en la economía de los hogares.
“Fue imperceptible, nadie sintió un alivio por el contrario se percibe un aumento, de hecho Nicaragua sigue teniendo una de la tarifa más alta de la región lo que está golpeando fuertemente a los usuarios”, dijo Mejía.
A eso se suma que a finales de octubre se esperaba un ajuste en la tarifa de energía, después de haberse renegociado los contratos de energía con los generadores, sin embargo hasta la fecha la población sigue a la espera de un alivio en su bolsillo.