La Prensa, 17 de diciembre 2020
El ingeniero eléctrico Fernando Bárcenas, advierte que hay intereses de proteger a las generadoras con plantas obsoletas. LA PRENSA te explica quién gana y quién pierde con el anuncio del Gobierno de rebajar tarifa en hasta 15 por ciento.
El régimen de Daniel Ortega informó a través de un escueto comunicado, lejos de sus pomposas conferencias de prensa, que a partir del 1 de enero la tarifa eléctrica domiciliar experimentará una reducción del 15 por ciento para los que consuman igual o menos que 150 kilovatios mensuales y que el resto sentirá un alivio de 10.6 por ciento, incluido el sector industrial, comercial y otros grupos de consumidores.
Según el Gobierno el alivio beneficiará a unos 890 mil consumidores en la tarifa domiciliar y la tasa de reducción anunciada se obtuvo de la renegociación de contratos con las generadoras eléctricas que comenzó desde septiembre pasado, para que estas rebajaran los precios pactados de venta y a cambio les ofreció sendos paquetes de exoneración de impuestos.
Y pese a la magnitud aparente del alivio, este se informó solo con un simple comunicado y el discurso habitual de la vocera de la Presidencia Rosario Murillo, quien no brindó una explicación clara de cómo se llegó a la conclusión de que, tras la revisión de los contratos con las generadoras, se determinó ese nivel de reducción en la tarifa.
Tampoco el Instituto Nicaragüense de Electricidad (INE) dio la cara, pese a que es el ente regulador y el que habitualmente anuncia los ajustes en la tarifa eléctrica en conferencias de prensa.
Especialistas advirtieron a LA PRENSA que pese a lo abultada que parece la tasa de reducción en la tarifa domiciliar, la misma realmente no se sentirá por completo en la factura de la mayoría de estos consumidores, principalmente aquellos que consumen entre 101 y 125 kilovatios y más allá de ese rango.
Además alertaron de otra trampa que buscaría cómo proteger a las mismas plantas de Alba Generación, donde, según estimaciones preliminares, se podría obtener un alivio de hasta 25 por ciento en la tarifa de los consumidores, en caso de que muchas de estas salgan del sistema eléctrico nacional, por tener máquinas obsoletas.
El ingeniero eléctrico Fernando Bárcenas, especialista en temas energéticos, manifestó que el Gobierno está recurriendo a alargar los contratos de plantas energéticas obsoletas a cambio de reducción de precio en los generadores, lo que tendrá implicaciones en el futuro.
“Los consumidores que están en el rango de consumo entre 100 y 125, el próximo año iban a sentir un aumento del 17 por ciento, pero ahora le van a bajar un 15 por ciento, eso significa que solo les va a subir un 2 por ciento (del deslizamiento de la moneda)», explicó.
Y añadió: «¿Qué va a ocurrir ahora? Que ese dinero ya no va a salir del Estado sino que va ser resultado de las negociaciones de los generadores, porque se acordó con ellos bajar el precio, a cambio de alargar los contratos de esas plantas viejas que tienen, o sea que están negociando tiempo por precio, que es una forma de ingeniería económica”, explica Bárcenas.
¿De dónde se origina ese 17 por ciento de alza para el 2021 y que se comerá casi todo el alivio anunciado por el Gobierno?
En el 2018 el Gobierno pactó con el Banco Interamericano de Desarrollo un programa de reducción gradual del subsidio eléctrico a los hogares, cuyo proceso de completaría en tramos en un lapso de cinco años. En el 2021 se deben hacer los penúltimos cambios, que golpearán principalmente a los que consumen entre 101 y 125 kilovatios por mes.
Con ello, desde enero los que estén en ese rango, en la factura de la familia el subsidio a la tarifa caerá 5 por ciento, otros cinco por ciento en lo que se cobra por comercialización y otro recorte similar en la subvención que se cobra por alumbrado público. Esto da 15 por ciento, al que se sumará otro dos por ciento por deslizamiento de la moneda, para un total de 17 por ciento.
Ese 17 por ciento estaría en línea con el 15 por ciento en rebaja tarifaria anunciada por el Ministerio de Energías y Minas (MEM) a partir del 1 de enero para los que consuman igual o menos de 150 kilovatios por mes, donde están los del rango antes mencionados y que serían mayoría entre los consumidores subsidiados.
“Eso significa que estamos hipotecando el futuro, porque en vez de decir se hizo un plan con el cual vamos a bajar la tarifa, por el contrario se alargando el tiempo de los contratos, afectando las generaciones futuras, tirando al borde cualquier plan de expansión”, señala Bárcenas.
¿Alivio a los que no están subsidiados?
A criterio de Javier Mejía, del Centro Humboldt, quienes sentirán más está rebaja tarifaria será quienes no están subsidiados, que son minoría en el caso de los que están en la tarifa domiciliar, así como los otros segmentos de la economía, como turismo, comercio, industria, entre otros.
“Los consumidores menores de 150 kilovatios van a quedar (en el 2021) en lo mismo (que el precio actual), este 15 por ciento se lo están reponiendo a quienes lo perdieron, y otro no lo van a ver del todo, donde sí vemos un alivio es a los que consumen más de 150 y quienes consumen de 0 a 100 kilovatios, y ahí si nos parece positivo”, dijo Mejía.
Pero la verdad es que tampoco quienes consumen más de 150 kilovatios al mes verán un alivio, puesto que según la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, aprobada en febrero del 2018, los usuarios que cada mes consuman entre 151 y 300 kilovatios, el próximo año sufrirán en su factura eléctrica un incremento del 8 por ciento en la carga del Impuesto al Valor Agregado (IVA), pasando de pagar 7 a un 15 por ciento, por este tributo. Más el aumento del 2 por ciento en el deslizamiento suman 10 por ciento, que es similar a la tasa del 10.6 por ciento anunciada por el Gobierno.
El alivio se sentiría por completo si el Gobierno decidiera no aplicar el penúltimo ajuste que pactó con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el 2018, para conseguir un préstamo millonarios. Eso permitiría que la tarifa bajara y la cobertura del subsidio se mantuviera el mismo nivel actual, en lugar de reducirse. Sin embargo, hasta ayer se mantenía la decisión de hacer el ajuste tal como está pactado con el BID en acuerdos ya firmados.
Quien defendió la rebaja a la tarifa eléctrica fue César Zamora, presidente de la Cámara de Energía de Nicaragua (CEN), quien sin brindar un explicación técnica clara, aseguró que la reducción se sentirá en la factura de los usuarios y que el anuncio del Gobierno era positivo.
Zamora explicó que, por ejemplo, a los que consumen más de 151 kilovatios se les incorporará un ajuste del dos por ciento, correspondiente al deslizamiento, pero como tendrán un alivio del 10.6 por ciento, al final estos usuarios tendrán una reducción real de 8 por ciento.
Lo que no dijo Zamora es que, según lo pactado con el BID, en el 2021 a este grupo de consumidores el IVA pasará de 7 por ciento a 15 por ciento, es decir un alza de ocho por ciento más el dos por ciento de deslizamiento, prácticamente se comería el 10.6 por ciento anunciado por el Gobierno y por lo tanto lo que habría es un congelamiento de lo que se paga este año.
LA PRENSA quiso profundizar más sobre este tema con Zamora, pero cortó abruptamente la llamada telefónica, lo que impidió conocer más detalles sobre el resto de sectores.
Los que sí ganan
Los que sí sentirán un alivio real son los consumidores del sector industrial, comercio, turismo y otras actividades distintas de la tarifa domiciliar, debido a que, al no estar sujetos al programa de reducción de subsidio eléctrico con el BID, la reducción del 10.6 por ciento será completa.
Carmen Hilleprandt, presidenta de la Cámara de Comercio y Servicio de Nicaragua (CCSN) manifestó que es logró que al menos se haya anunciado la reducción de un 10.6 por ciento para el sector.
“En los comunicados que hemos sacado, estábamos solicitando el 20 por ciento de reducción en base a los análisis, sin embargo es un buen paso, por lo menos un 10 por ciento es una buena señal y ojalá se sigan dando esas buenas señales, nosotros hemos dicho que la tarifa energética es uno de los costos más importantes para nuestro sector que es uno de los más castigados”, dijo Hilleprandt.
Actualmente, el comercio paga 29 centavos dólar por el precio del kilovatio hora y la industria paga 23 centavos dólar, siendo tarifas mucho más caras que en el resto de países de Centroamérica.
Por su parte Erving Kruger, expresidente y miembro del Consejo Directivo de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin) manifestó que es un logro, pero que aún hay margen para una reducción mucho mayor.
“En la Cámara de Industria hay un sentir generalizado, porque hoy en día debemos ser más competitivos en el mundo globalizado y los competidores del sector obtienen precios de generación de energía más baratos en otro país y eso nos deja en desventaja, así que nosotros estamos presionando porque sentimos que hay margen bastante fuerte y LA PRENSA que nos ha ayudado en ese trabajo de divulgación, sin embargo creo que hay más margen para bajar la tarifa”, explicó Kruger.
Añadió que la tarifa podría bajar hasta un 20 por ciento y que en ese sentido van a seguir insistiendo para ver esa reducción.