La Prensa 06/01/21

La próxima semana se instalará la Comisión Nacional de Salario Mínimo para analizar si existen condiciones para ajustar la paga mínima y desde ahorita los presidentes de cámaras empresariales advierten que no hay capacidad para un ajuste, aunque están conscientes que siendo un año electoral se va a buscar alza, que difícilmente será del 8.25 por ciento, como el que se aplicó en zona franca en enero.

Según la Ley del Salario Mínimo en la negociación se deben tomar en cuenta tres indicadores: el crecimiento económico, el comportamiento de la inflación y evolución de la canasta básica, la cual ha superado los 14,000 córdobas, sin embargo en las negociaciones solo toman de referencia los primeros dos indicadores.

Las estimaciones preliminares del Banco Central apuntan a una contracción económica entre el 1.5 y 2.5 por ciento en el 2020, mientras que la inflación acumulada hasta noviembre se ubicó en 1.61 por ciento.

Leonardo Torres, presidente del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conimipyme), manifestó que este año siendo electoral se puede esperar “un empuje del sector sindical y tener un ajuste salarial por encima de la aritmética que establece la ley”.

“Conimipyme primero va a escuchar las propuestas, nosotros estamos abiertos a la discusión en vista que los números ni siquiera nos da el 1 por ciento, si fuera por aritmética no habría incremento del salario mínimo de nuevo, pero que no sueñen con un 8 por ciento, porque la economía no da para eso… El peor año de discusión del salario siempre ha sido el año electoral y el otro problema es que la economía está a la inversa, entonces no se espera un aumento del salario mínimo alto porque al gobierno no le conviene bajo ningún punto de vista generar presión”, dijo Torres.

En los últimos tres años la decisión ha sido adoptada directamente por la Presidencia, tanto así que es la vocera del régimen, Rosario Murillo la que informa a cuánto se ajustará el salario mínimo, que rige a nueve de los 10 sectores que conforman la tabla de la paga mínima.

La mesa es instalada formalmente por la Ministra del Trabajo, Alba Luz Briones, donde participan representantes del sector público, sindicatos y Gobierno, pero desde el 2018  el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) no asiste y  representa a la gran empresa privada y este sería el tercer año que decidiría no sentarse a negociar mientras en Nicaragua no se encuentre una salida a la crisis política.

La propuesta de la CST

Pedro Ortega, secretario de asuntos laborales de la Confederación de Trabajadores de las Zonas Francas y miembro de la Central Sandinista de Trabajadores (CST) , señaló que ellos tienen una propuesta de ajuste del 5 por ciento. Una tasa, si embargo, que estaría por encima de la inflación y el deslizamiento que ahora es del dos por ciento anual.

“La próxima semana, el jueves 14 se estaría instalando la Comisión Nacional del Salario Mínimo, que se instalará de forma tripartita, nosotros como Central Sandinista de Trabajadores, en una asamblea que tuvimos, ahí salió una propuesta de llevar a la mesa el 5 por ciento de salario mínimo para todos los sectores, excepto zona franca, que ya tiene el 8.25 por ciento, y que este sea incrementado de un solo, no en dos partes”, dijo Ortega.

El líder de sector señala que esta propuesta se basa en que la ley es obsoleta y los parámetros para decidir el aumento deben cambiar. “La propuesta que hacemos es en vista que la ley es muy obsoleta, tiene muchos años de estar en vigencia y si solo tomamos en cuenta esos factores, este año no hubo crecimiento económico, la inflación del país esta baja, entonces nos daría negativo la suma de esos dos indicadores, consideramos que la ley se tiene que reformar bajo otro indicadores económicos”, dijo Ortega.

Empresarios no ven condiciones para un aumento

Pero ¿hay condiciones para mejorar el salario mínimo que se estima lo reciben más de 100 mil trabajadores, adicionales a los de zona franca?

LA PRENSA entrevistó a los líderes de diferentes cámaras empresariales del Cosep, los cuales coinciden que no hay condiciones para un aumento y si este se impone puede generar más pérdida de empleo, una advertencia que ha sido recurrente en los últimos tres años de recesión.

“Si vos utilizás los mecanismos establecidos por la ley no debería haber un aumento en el salario mínimo, condiciones no hay, más con las pérdidas que generaron los huracanes al sector agropecuario, entonces en el sector nuestro no se puede y los números establecido también demuestran que no es posible, indudablemente si aumenta podría afectar el empleo, porque las empresas no soportan un aumento en los costos de producción”, dijo Álvaro Vargas, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).

Hasta octubre de este año, el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) de las actividades agropecuarias muestran resultados mixtos. Por un lado, el IMAE de la agricultura crece 3.8 por ciento; el pecuario 5.1 por ciento; pero silvicultura y extracción de madera cae 2.2 por ciento. La pesca y acuicultura apenas crece 0.1 por ciento.

El Banco Central de Nicaragua aún no actualiza el comportamiento de este sector tras el impacto de los huracanes Iota y Eta en noviembre, pero el Gobierno ya estimó en 48 millones de dólares los daños a la actividad productiva.

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Comercio y Servicio de Nicaragua (CCSN), Carmen Hilleprandt, manifestó que el sector no está en condiciones de aplicar un ajuste salarial.

“Sé que toda la ciudadanía necesita un salario competitivo, sin embargo hay que considerar primero que hay un desfase en el empleo, solo en comercio hay más de 70,000 desempleados y el sector está copado por la carga tributaria; las empresas están en modo de subsistencia y si se aplica un aumento esto indudablemente va a afectar el empleo”, dijo Hilleprandt.

La líder del sector señala que se debería de revisar la Ley de Concertación Tributaria, porque fue esa reforma la causó que el precio de la canasta básica incrementará.  “Creo que más bien ante de hablar de salario mínimo se debería de pensar cómo reactivar la economía, cómo promover el empleo y menos informalidad revirtiendo el impacto de la reforma fiscal que se aplicó en el 2019”, dijo la representante empresarial.

El IMAE del sector comercio muestra que hasta octubre hubo un crecimiento de 4.7 por ciento y aún está pendiente conocerse qué impacto tuvo en este indicador las fiestas de fin de año. El sector se ha quejado constantemente por el impacto de la reforma tributaria impuesta en el 2019, especialmente el aumento en el Anticipo del Impuesto sobre la Renta.

Otro sector que considera que no hay condiciones para alza en el salario mínimo es la industria, aunque plantea un condicionante que podría permitir una mejora.  Marcos Pierson, presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin) coincide que solo revertir  el impacto de la reforma fiscal se podría aplicar un ajuste en el salario mínimo.

“El ajuste del salario debe ir asociado con el incremento del costo de la vida de los trabajadores porque su ingreso se ha deteriorado. Creo que se puede aplicar un dígito bajo, sin embargo necesitamos que el gobierno coopere haciendo los ajustes a la reforma fiscal y queremos que esa reforma vaya dirigida a bajar los costos, para que se pueda emplear más personas y se pueda hacer este ajuste en el salario”, dijo Pierson.

Advierten efectos sobre precios

Preocupa especialmente la incidencia que un alza desproporcionada del salario mínimo vaya a tener en los costos de producción y los precios de los consumidores, donde incidiría también la especulación. “¿Qué pasa? sube el salario mínimo y el resto de la cadena se dispara, además hay que cuidar el empleo y si se aplica este ajuste tal vez van a mantener el empleo, pero no va aumentar”, advierte Leonardo Torres, de Conimipyme.

Sostuvo que además el poder adquisitivo de los nicaragüenses este año va a mejorar solo por la baja del 15 por ciento que se dio en la tarifa eléctrica y la reducción del 3 al 2 por ciento de la tasa de deslizamiento de la moneda.

Y es precisamente por esa razón que los sindicatos creen que hay margen para ajustar el salario mínimo. Ortega sostuvo que el alivio de la tarifa y la revisión de la reforma le va a dar oxígeno a las empresas y por tanto el ajuste que se dé en el salario mínimo no las va a presionar.

“Nosotros creemos que esto no va a afectar a las empresas porque ahorita se aplicó el alivio de la tarifa eléctrica y se va a revisar la reforma fiscal, entonces ese cinco por ciento todavía es insuficiente por el costo de la vida que tenemos los nicaragüenses; y si se aplica eso va a dinamizar un poco la economía, eso estimularía el consumo y además se espera que este año la economía crezca un 1.5 por ciento”, dijo Ortega.

La actual tabla del salario mínimo vence el próximo 28 de febrero, por lo que para el 1 de marzo ya debe  haber una decisión.   Lo cierto es que pese a que la mesa de negociación legalmente se instale, y los miembros asistan puntualmente a las reuniones, generalmente la decisión es tomada desde la Presidencia y con base a la directriz que se indique desde arriba es que los sindicatos sandinistas se alinean a los intereses de la Presidencia y al final no a los de los trabajadores, aunque ostenten el papel de defensores laborales.

Desempleo ha aumentado

Pero más allá de los indicadores de inflación, canasta básica y crecimiento económico, lo cierto es que la revisión del salario mínimo llegará en momentos de mayor desempleo y deterioro de la calidad del mercado del trabajo.

La última encuesta del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), publicada el 16 de diciembre de 2020, muestra que el 46.3 por ciento de la población ocupada se encuentra en el subempleo y que la tasa de desempleo abierto se ubicó en 4.8 por ciento.

No obstante el informe de Coyuntura de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) señala que la tasa de desempleo abierto se estima que se ubicará este año en 5.2 por ciento, con lo que el saldo de personas en situación de desempleo sería de 172,000 personas.

El año pasado el Gobierno decidió un ajuste anual de 2.63 por ciento y  fue aplicado de un solo, esto a pesar que la economía registró una contracción de 3.9 por ciento y la inflación 6.1 por ciento en el 2019, cuyos indicadores fueron los que se tomaron de base en la negociación.

El sector de zona franca aplicó un ajuste de 8.25 por ciento, pese a la caída estrepitosa de los ingresos de las maquilas,  porque se basó en un acuerdo que se pactó en el 2017 y que es quinquenal.