La Prensa 07/01/2021
Aunque organismos internacionales reportan que en los países de Centroamérica, incluida Nicaragua, las cosechas de granos básicos de postrera y apante fueron afectadas por el paso de los huracanes Eta e Iota, lo que va a generar inseguridad alimentaria en los primeros meses del 2021, hasta el momento se desconoce qué planes tiene el Gobierno de Daniel Ortega para ayudar a los productores a salvar apante, el último subciclo y el más grande del periodo agrícola 2020-2021.
“Se estima que, a pesar de los actuales esfuerzos de asistencia humanitaria, muchos de los hogares impactados directamente por los huracanes Eta e Iota, en las áreas urbanas y rurales de Honduras y Nicaragua estarán en crisis (Fase 3), por un limitado acceso y disponibilidad de alimentos a causa de la pérdida de cosechas y menor demanda de mano de obra”, revela el monitoreo remoto de Seguridad alimentaria de la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (Fews Net), correspondiente a diciembre.
Efectivamente en Nicaragua las cooperativas de productores se quejan de la poca asistencia en las zonas afectadas por los huracanes, esto a pesar que el Gobierno ya ha conseguido millonarios préstamos de organismos internacionales para atender la reconstrucción y atención a los afectados por ambos potentes huracanes que azotaron en noviembre pasado.
Luis Orlando Valverde Luna, enlace nacional del Movimiento de Productoras y Productores Agroecológicos y Orgánicos de Nicaragua (Maonic) manifestó que los productores han recibido muy poco apoyo para poder sembrar en el ciclo de apante- que arrancaría en diciembre- y que el gobierno ha dado apoyo a través del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), pero no fue a gran escala.
«Sí sabe que de parte del INTA se facilitó semilla certificada de la reserva que tenían a un precio favorable, pero no fue para todos los productores, nosotros hemos trabajado con algunos organismos para apoyar la reactivación de la siembra, pero fue a pequeña escala, porque no hay recursos», dijo Valverde.
Según el informe de Fews Net, en Nicaragua y en el resto de la región afectada por los huracanes se espera escasez de alimento sobre todo en los meses de enero y febrero en estas comunidades.
“En las áreas rurales damnificadas por los eventos meteorológicos, se espera una menor disponibilidad de alimentos por la pérdida de reservas arrastradas por las inundaciones y las pérdidas de los cultivos de postrera; también un menor acceso a los alimentos por la caída en los ingresos debido a las pérdidas en los cultivos comerciales. Lo anterior causará un adelanto en la temporada anual de escasez de alimentos en enero/febrero, la cual concluirá con la cosecha de primera en septiembre”, reza el informe.
La siembra de primera comienza a mediados de mayo de cada año y empieza a salir en meses posteriores.
Valverde manifestó que es un hecho que los suelos están debilitados y que la producción de frijoles se va a ver afectada, pero aclaró que «si no se especula y no se acapara para exportar o venderla más cara después no debería de haber escasez».
Por su parte Julio Munguía, gerente técnico de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua, (Upanic) manifestó que a raíz de la afectación de los huracanes se desarrolló un programa de asistencia para los productores de Matagalpa, Jinotega y el Caribe Norte, precisamente para hacerle frente al nuevo periodo cosechero.
“Nosotros hicimos un pequeños programa para dar asistencia a los productores de la zonas afectadas, le brindamos un paquete tecnológico, que consiste en semilla certificada de frijol e insumos foliares, insecticidas, fertilizantes, herbicidas y fungicidas, el paquete es para atender una manzana de frijol por productor, eso se hizo con recursos propios de Upanic y de sus cámaras, pero del gobierno no hemos escuchado de algún programa de ayuda, pero sí hay otras organizaciones apoyando”, dijo Munguía.
Señala que hasta el momento no tienen los datos del cierre del ciclo de postrera, pero sí destacó que en este subciclo y apante puede haber una buena cosecha porque muchas organizaciones no gubernamentales ante la pérdida que generó el paso de Eta e Iota, se dispusieron a ayudar a los agricultores.
Álvaro Vargas, presidente de Upanic manifestó se supo que el gobierno estuvo comprando semilla certificada, pero se desconoce en qué zona productiva fue distribuida y el alcance que tuvo en este ciclo de apante, que ya está en proceso.
Vargas señala que se espera que en apante haya una recuperación de la cosecha que se perdió en postrera por dos razones: la humedad acaparada por el suelo y que hubo buena siembra incentivada por el aumento del precio del frijol.
Sin embargo el reporte de Fews Net detalla que “debido a las pobres condiciones de los suelos, la siembra de apante/postrera tardía se atrasará, y con ella la finalización del ciclo, que usualmente se lleva a cabo entre marzo y abril”.