La Prensa 11/02/2021
A raíz de la crisis de la pandemia en 2020 y la salida de Reino Unido de la Unión Europea en 2018, el dólar ha perdido su poder frente a otras monedas que tienen alta representatividad en el comercio mundial. Desde marzo del año pasado, la poderosa divisa se ha depreciado 12 por ciento, lo que ha hecho caer también las tasas de interés drásticamente, tanto así que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) las mantiene casi en cero.
La caída del dólar se debe principalmente a que la Fed, en una apuesta clara por estimular el consumo en momentos que su economía sufre los choques de la pandemia, apostó por impulsar millonarios programas de estímulos fiscales, que implicó imprimir más dólares y rebajar la tasa casi a cero, según explicó recientemente la BBC Mundo en un reportaje.
Al inundar el mercado con más dólares y con tasa de interés casi a cero, cuya tendencia se espera se mantenga en el resto del año, el dólar estadounidense perdió terreno frente a otras divisas, como el euro o el yen. Es decir, hoy se requieren más dólares para comprar un euro, pero menos euros para comprar un dolar estadounidense.
El expresidente del Banco Central de Nicaragua, Mario Arana explica que dicha inyección de liquidez en Estados Unidos lo que hace es bajar el valor del dólar, «porque realmente al haber más dólares circulando hay una deuda que se tiene que pagar y en realidad hay una pérdida de valor de la moneda en relación a esa política expansiva del dólar, para efecto práctico».
Otro factor que también está incidiendo en la caída del dólar es el efecto de la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Al respecto, el economista José Vélez Morgan explica que cuando Londres decidió salirse del bloque europeo, las personas que tenían sus depósitos en libras esterlinas tenían la opción de comprar inversiones en dólares o en euros, entonces la mayoría decidió pasar sus divisas a bancos de Frankfurt en Alemania o Bruselas en Bélgica, de ahí que comenzaron a adquirir euros, haciendo que el dólar descendiera.
En ese contexto,¿qué impacto tendrá el abaratamiento del dólar a nivel mundial en Nicaragua, cuya economía está altamente dolarizada?, ¿por qué se siente tan poco el impacto en las tasas de intereses?, ¿tiene algún efecto en las exportaciones? ¿y los precios a los consumidores e importadores?
Vélez indica que la caída del dólar tiene un efecto directo sobre los importadores, que compran productos en otras monedas, como el euro. Y a manera de ejemplo dijo: «los que importan vehículos (en Nicaragua) pagan en varias monedas, lo pueden hacer en yen japonés o euros, entonces les sale mucho más caro, porque por cada 100 euros pagarán 23 dólares más aproximadamente». Esto precisamente porque requerirán más dólares para comprar el euro, que está más fuerte frente a la moneda estadounidense.
En contraposición, Arana explica que la devaluación del dólar a nivel mundial hace más competitivas las exportaciones de Nicaragua, aunque encarezca las importaciones desde algunos mercados. Confirmó que las compras a países que no son Estados Unidos, resultan más caras. Pero como Nicaragua trae una buena parte de sus productos desde Estados Unidos, la tendencia debería ser bajar esos precios a nivel local, tal como ocurre en otros países de América Latina.
Eso sí, Arana señala que Nicaragua no es un gran importador de una variedad de países donde la transacción es en euros u otra divisa distinta del dólar, pero al final se importa más de lo que se exporta por la tanto se convierte en una pérdida neta. «O sea, nos encarece las importaciones y como sabés importamos para el régimen de zonas francas y arneses, entonces nos pone en esa situación de un tanto en desventaja», dijo. Cuando el dólar cae, comprar materias primas suele ser más costoso, porque los precios tienden a subir en el mercado internacional.
En el caso de las exportaciones, precisa que esa caída del dólar debería hacer más competitivos a los exportadores nacionales, «porque al perder el valor del dólar un 12 por ciento, te da margen para vender más barato». Una de las grandes desventajas de los exportadores en Nicaragua, es que los precios de colocación en los mercados internacionales suelen ser altos respecto a sus competidores, debido al alto costo de producir a nivel local.
Reservas internacionales y cuentas en euro
En el caso de las reservas internacionales, que están en dólares, Vélez dice que tampoco hay ventajas, ni desventajas. Al respecto, cabe mencionar quizás por el lado de los intereses que se perciben por esas reservas depositadas en bancos internacionales pueda haber cierta afectación, debido a que las tasas de intereses han bajado.
Por otra parte, Vélez señala que por el lado del ciudadano que en Nicaragua tenga cuenta en euros, significa una ventaja, porque ahora puede recibir más dólares por su moneda, aunque el que quiera comprar un euro para viajar a Europa se ve golpeado por una moneda más cara.
«El único banco que ofrece cuentas en euros en el país es Lafise, por lo tanto las personas con este tipo de cuentas están beneficiados», aseguró Vélez.
Quizás el oro, es el principal canal de beneficio para Nicaragua que el dólar esté débil frente a otras divisas. Los inversores internacionale suelen refugiarse en el metal precioso cuando observan riesgos económicos elevados y el dólar se debilita. «Cuando hay incertidumbre, la gente compra certificados (en oro), entonces la tendencia de este rubro es al alza», a criterio de Vélez.
De hecho los primeros números del 2020, apuntan a que el oro se mantendrá a la cabeza de las exportaciones de Nicaragua. En enero de 2021, este producto registra un aporte adicional de 15.16 millones de dólares respecto a igual mes del año pasado, lo que estaría detrás del aumento de 16.11 millones de dólares que en ese mes registraron las exportaciones de mercancías totales del país, según explicó el presidente de la Asociación de Productores y exportadores de Nicaragua, Guillermo Jacoby.
Al respecto, Arana dijo: «El oro es la gran variable, se espera que haya tanto más volumen, por un lado, como también se conserven los precios en un nivel alto a como han estado, eso dejará recursos acá en el sentido de el valor agregado que se añade aquí y el empleo que genera, además que la minería está en una fase de inversiones y han pasado a la etapa de explotación varias minas en el país».
Precios internos, estables
Generalmente cuando una divisa se fortalece, en los países importadores a nivel interno los precios suelen aumentar para los consumidores. Al respecto, Arana recalca que eso no ocurrirá en Nicaragua, porque el país no es un gran importador de productos de países donde la divisa sea distinta del dólar.
«Nosotros no importamos alimentos tanto de otros lados del mundo más allá de Estados Unidos, en realidad el problema de los precios de los alimentos está más asociado potencialmente a problemas de alzas en los precios de los agroquímicos, eso hace que los costos de producción nuestros aumenten y potencialmente podrían incidir en los precios al consumidor», consideró.
¿Y las tasas de interés?
Aunque el dólar esté perdiendo poder adquisitivo a nivel mundial y la Fed mantenga casi en cero las tasas de interés, en Nicaragua los bancos manejan todavía altos estos tipos. Tal es el caso, por ejemplo, de los préstamos en dólares , en el 2019 oscilaron entre 9.86 por ciento y 12.42 por ciento; en tanto en el 2020, en plena pandemia se ubicaron en un rango de entre 9.97 por ciento y 11.87 por ciento.
Es decir, que pese al debilitamiento del dólar y las tasas de interés están casi en cero en Estados Unidos, estos créditos, que son mayoría en la banca nacional, han mantenido casi inamovibles las tasas en Nicaragua. Vélez al respecto dice: «Tienen una sobre liquidez y por eso no están reduciendo sus tasas de intereses, tienen más dinero guardado en las bóvedas que lo que están dando a la gente».
Pero Arana sí cree que hay una variación a la baja. «Eso tiene que ver precisamente con esa política a nivel mundial con la que se busca inyectar liquidez para estimular economías que están siendo afectadas por el choque de la pandemia, y eso también se ha trasladado a Nicaragua», refirió.
Distintos economistas han cuestionado que en Nicaragua, pese a estar muy dolarizada, el impacto de tasas más bajas a nivel mundial no se reflejan en los servicios locales, pero sí cuando estas se elevan.