La Prensa 08/03/2021

Tres años de recesión han ocasionado un descomunal aumento de desempleo, casi 200 mil plazas destruidas. La inversión extranjera se ha ahuyentado y sobre Nicaragua pesa aún la Nica Act, una regulación de Estados Unidos que restringe el acceso a los préstamos en organismos financieros internacionales.  En ese contexto, los precandidatos que ya presentaron su programa de gobierno aseguran que tienen listas estrategias para lograr revertir ese contexto adverso, reducir la pobreza y retornar al crecimiento económico sostenido.

Juan Sebastián Chamorro, que en semanas recientes oficializó su aspiración a la Presidencia de la República, dijo que su propuesta de nación se fundamenta en tres pilares: la justicia y reparación, una fuerte política social y económica, y la independencia de los poderes del Estado.

“Hago énfasis en la generación de empleo como la forma principal para salir adelante. Si Ortega sigue en el poder, no habrá crecimiento y vamos a perder más empleos porque la única manera de que siga en el poder es el fraude”, dice Chamorro.

Su primera propuesta económica es que el Estado inicie un programa de construcción de viviendas de interés social, el cual generaría empleos y ayudaría a reducir el déficit de viviendas en el país, que anda por unas 900 mil viviendas. Esto impulsaría al sector construcción y ferretero, y generaría empleos directos e indirectos. La meta serían 25 mil viviendas al año.

Diversas encuestan coinciden en que el tema del desempleo y la falta de oportunidades es una de las principales preocupaciones de los nicaragüenses. Economistas y expertos han señalado que, para generar empleo y un crecimiento económico en el país, primero hay que salir del problema político que se viene arrastrando desde 2018.

Según Chamorro, sus propuestas son factibles, alcanzables y carecen de demagogia. Además afirma que están dirigidas a sectores en concreto que necesitan salir adelante como el sector turismo, uno de los más golpeados por la crisis política. Antes de 2018, esta actividad  generaba unos 800 millones de dólares anuales, ahora no supera ni los 300 millones. La generación de empleo es cero y miles de empleos se han perdido.

Para recuperar este sector, Chamorro propone iniciar un programa piloto en la zona sur del país para atraer inversión hotelera y lograr construir 1,500 habitaciones de hotel de entre tres y cinco estrellas. Pone como ejemplo el caso de Costa Rica, donde por cada mil habitantes hay al menos 14 hoteles de este rango cerca de sus playas más visitadas.

“Si uno se cruza a San Juan del Sur, solo hay un hotel con ese nivel. Las playas son las mismas y la belleza del paisaje también. No es posible que desde la construcción de Barceló Montelimar, hace tantos años, no tengamos otro hotel de esa magnitud”, plantea.

Para lograr esta fuerte inversión que rondaría los 360 millones de dólares, Chamorro propone plantarse en las sedes mundiales de grandes cadenas de hoteles como Hilton y atraer esa inversión que, según sus cálculos, generaría seis mil empleos permanentes y unos 21 millones de dólares en salarios.

Chamorro tiene experiencia en la generación de políticas públicas y en la generación de empleo. Fue director de la Cuenta Reto del Mileno, donde se trabajó con más de 12 mil medianos productores.

El precandidato advierte que si Ortega comete fraude se corre el riesgo de que el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Nicaragua se vea afectado, lo que perjudicaría a las manufactureras que operan en el país. Por eso propone traer nuevas empresas de este tipo a Nicaragua, pero que fabriquen productos de mayor calidad. Pasar de las “camisetas de cinco dólares y el pantalón de ocho” a fabricar componentes eléctricos y que tengan mayor valor agregado.

Otro sector al que propone apoyar es la agroindustria y pone como ejemplo la producción de cacao, que se sigue vendiendo como grano.

“Aquí producimos cacao, azúcar y leche. En lugar de venderlo separado, podemos producir chocolate con un valor agregado alto y colocarlo en Italia, Londres o Tokio y a un buen precio”, dice Chamorro.

En cuanto a los impuestos, su propuesta se basa en un sistema tributario «sencillo y sin mucha diferencia entre una tasa y otra», asegurando que es necesario bajar los impuestos.

“La dictadura cometió el error de ver los impuestos solo con fines recaudatorios. Los impuestos si son muy altos, la gente comienza a evadirlos y moverse en el sector informal. Y las recaudaciones fiscales disminuyen, en lugar de crecer”, aseveró.

En cuanto a las exoneraciones, asegura que deben ser justificadas y otorgadas a sectores que generen empleos y disminuyan la pobreza, pero no deben de ser eternas.

Lo que propone Maradiaga

Félix Maradiaga, precandidato de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), es otro aspirante que ya presentó su programa de gobierno. Indica que  el deterioro institucional de Nicaragua ha dañado fuertemente la “marca país” y eso  aleja a la economía del acceso a mercados mundiales, fondos de inversión y capitales.

Maradiaga reconoce que los problemas económicos no serán resueltos en un solo periodo de gobierno, pero que se deben tomar medidas a corto y largo plazo que deben ser de carácter “urgente y para proteger a los sectores vulnerables”.

El primer paso sería la reducción de la carga tributaria a los productos de consumo básico y reducir otros impuestos para estimular la economía.

En cuanto a la reducción del desempleo, propone implementar un programa nacional “de estimulación del empleo de emergencia”, haciendo un llamado mundial para darle una mano amiga a Nicaragua para que se abran los mercados internacionales y venga la cooperación técnica y científica.

Según Maradiaga, un campo donde se puede generar puestos de trabajo es el área de la energía renovable. “El país es el único de la región que no ha tenido licitaciones públicas de megaproyectos de este tipo. Hay empresas grandes que han querido entrar al país, pero no han podido por la corrupción”.

Combatir la corrupción

Precisamente, combatir la corrupción es una de sus metas para recuperar la confianza internacional. Además, el candidato de la Unidad Nacional Azul y Blanco también propone renegociar la deuda externa de Nicaragua, la cual pasó de cuatro mil millones de dólares a casi los 12 mil millones de dólares en los últimos tres años.

En su agenda económica se destaca hacer una reestructuración del gasto público y cortar gastos que no aportan “al bienestar ciudadano”. Según Maradiaga, la inversión en las zonas rurales es clave y se deben de facilitar los créditos a los productores y la asistencia técnica. Pero no solamente se plantea la inversión de agentes internacionales, también espera que los nicaragüenses fuera del país sean parte de este proceso.

“Que la diáspora que ha mostrado un compromiso enorme en la lucha democrática lo haga también en la inversión privada”, sostiene Maradiaga, pues involucrar a los nicas fuera del territorio nacional generaría inversión y la apertura de un “mercado nostálgico” en el que productos nacionales son exportados al extranjero para que sean comprados por los nicas en el mundo.

Casi un 20 por ciento de los ingresos en los hogares nicaragüenses procede de remesas familiares.

En el caso de la inversión de nacionales, según su experiencia, es más fácil convencer a un nica de invertir en el país que a un extranjero. Así lo ha visto durante los años que lleva trabajando en la promoción de inversiones con firmas financieras internacionales.

Otro de los aspectos fundamentales en su programa económico es el apartado turístico, resaltando lo fuertemente relacionada que está esta industria con la estabilidad política. El camino, según Maradiaga, es invertir en el turismo sostenible; en esta área el precandidato de la Unidad Nacional tiene experiencia y asegura que modelos en los que ha trabajado en Perú, Ecuador y Colombia pueden implementarse en el país y con grandes resultados.

“No podemos competir con Disney, París o Londres, pero podemos competir con nuestras bellezas naturales. Debemos potenciar el sello de Hecho en Nicaragua y demostrar que no solo somos un país que se levanta de sus cenizas políticas, sino que también estamos dispuestos a hacer un antes y un después en la parte de generación de empleos”, aconseja.

Maradiaga propone una ley de primer empleo juvenil que dé incentivos a empresas que contraten a jóvenes recién graduados o que van a trabajar por primera vez. Al igual, plantea  un programa nacional de pasantías y una fuerte “inversión agresiva en educación técnica y vocacional en industrias de mayor demanda en el mercado”.

Otra de sus propuestas es reformar leyes para mejorar la inversión en el campo, bajar los impuestos a los insumos básicos de este rubro, quitar trabas burocráticas en la importación de materias primas de este sector y dar asistencia técnica, insumos como semillas y la infraestructura para garantizar riego y energía solar a los pequeños productores.

Al respecto, al igual que Chamorro, pone de ejemplo el tema del chocolate. Pero asegura que debe de producirse de tal manera que tenga una alta calidad y puede venderse internacionalmente a precios competitivos.

“Para crear empleos en tiempo récord, hay que implementar un modelo participativo de empresas, comunidades, municipalidades, comunidad internacional y Estado para que trabajen de la mano”, apunta.

Y finaliza asegurando que Nicaragua ya no debe seguir siendo “mercadeada como un país de mano de obra barata”.

La propuesta de Mora

El fin de semana reciente, Miguel Mora presentó su precandidatura por el Partido de Restauración Democrática (PRD), no así su programa de gobierno. No obstante, durante su discurso se declaró un creyente de la libre empresa y prometió trabajar desde el primer día en el abaratamiento de la canasta básica.

También planteó  que algunas de sus propuestas son bajar los impuestos, combatir el desempleo y dar certeza para que no existan las confiscaciones en el país.