La Prensa 11/05/2021
El régimen de Daniel Ortega sigue ocultando información sobre el estado de la economía nicaragüense. A casi a medio año se desconoce el estado de varios indicadores, algunos de los cuales son tan sensibles como la situación financiera del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), el avance del gasto público en los primeros tres meses del año, la evolución del turismo, los salarios y el poder de compra. Otros que han sido actualizados están hasta febrero o marzo.
Esto a pesar que las autoridades de Gobierno y el Banco Central están recibiendo financiamiento de organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que suelen condicionar mediante políticas de transparencia de información pública sus créditos.
En concreto, hasta ayer 10 de mayo se desconocía la evolución del indicador de turismo del primer trimestre del 2021. Asimismo, no se ha actualizado el estado de las finanzas públicas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), ni de las empresas estatales, el comportamiento de la recaudación de impuestos, la balanza de pagos y la deuda pública y privada. Todos estos informes están hasta diciembre del año pasado.
Róger Arteaga, exgerente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), manifestó que anteriormente el Fondo Monetario Internacional (FMI) había sugerido mejorar el sistema estadístico, pero al parecer el Gobierno no siguió el consejo.
“El Fondo Monetario Internacional ha sugerido no una vez sino en varias visitas que tienen que revisar el sistema de estadísticas que lleva el Banco Central, mejorarlo, modernizarlo, actualizarlo y hasta la fecha eso es reflejo que no han avanzado nada en esa parte”, dijo Arteaga.

Con respecto a la información del INSS, Arteaga considera que es necesario pedirle cuenta tanto al FMI como al Gobierno. “Puede ser que ellos (el Gobierno) al FMI le den cifras y a los ciudadanos no, habría que hacerle un llamado al FMI y si están desembolsando normalmente, preguntarle que está pasando con la información. Yo creo que el problema es que como no están obteniendo los resultados que esperaban, prefieren correr el riesgo de ineficiencia para no revelar la situación real del país, porque eso tendría un costo político”, sostuvo.
Durante todo el 2020, el Gobierno mantuvo ocultas las cifras de la mayoría de los indicadores económicos y fue hasta en el último tramo de ese año que empezó a liberar la información tras conseguir préstamo con el Fondo Monetario Internacional, y una parte de esta fue a parar a las finanzas del INSS.
Los números mostraron en esa ocasión que la economía no estaba golpeada severamente por la pandemia, como el resto de la región, y por esta razón el Banco Central determinó que el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo dos por ciento, lejos de las proyecciones que habían hecho los organismos financieros internacionales, los centro de pensamiento independientes y economistas nacionales. Pero estos últimos no pudieron conocer mes a mes la evolución de la economía hasta el último tramo del año.
En el 2021 continuaron la publicación de algunos indicadores, especialmente los de remesas familiares, comportamiento de las reservas internacionales, canasta básica, inflación, encuesta de empleo, evolución del empleo formal. También el Banco Central de Nicaragua divulgó el Informe Anual 2020, el Anuario Estadístico.
Sobre los indicadores que aún siguen sin actualizar, el economista Luis Murillo señala que dado que el Gobierno no ha actualizado estos indicadores, “el informe sobre las perspectivas y estado de la economía que sacó el Banco Central no es muy confiable”
“Para ellos lo más fácil era presentar un informe del desempeño y perspectivas de la economía, porque no han actualizado los datos oficiales y posiblemente ya lo hayan compartido con los técnicos de los organismos internacionales y los cooperantes”, dijo Murillo.
Otros informes desactualizados
Por ejemplo, pese que ya se está en mayo, el Índice Mensual de la Actividad Económica, mercado laboral, la evolución de los depósitos bancarios, comercio exterior y producción están actualizados hasta febrero, es decir ya acumulan varios meses de rezagos, pese a que el BCN generalmente lo que hace es divulgar información que recibe directamente de las entidades económicas encargadas de recoger las cifras entre los agentes económicos. El calendario de divulgación de información del BCN está desactualizado hasta el año pasado.
Hay otros indicadores que fueron asumidos por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), que están actualizados hasta marzo, como la canasta básica, el Índice de Precios al Consumidor, la encuesta de empleo, con la excepción de la encuesta de turismo, que está hasta el cierre de diciembre. Se desconoce cómo avanza la construcción privada este año.
Asimismo, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, que se encarga de divulgar los informes de ejecución presupuestaria por trimestre, tiene pendiente publicar el informe de liquidación del 2020 y para esta fecha también ya debería de estar el informe de ejecución presupuestario de enero a marzo del corriente. Toda esta información suele estar disponible en el sitio web del ministerio.
El economista Maykell Marenco manifestó que los informes en su mayoría por lo menos deberían de estar hasta marzo o abril del corriente año, pero cuando existe un rezago en la información provoca que haya desconfianza.
“Eso agudiza el tema de la desconfianza por parte de la población, primero en las funciones que desarrollan estas instituciones como el Banco Central, Hacienda, porque despierta susceptibilidad en la población, de que si se está publicando información correcta. Creo que ellos están valorando lo que se publica, porque puede ser contraproducente para su gestión pública, más en un año electoral”, dijo Marenco.
Falta de información ahuyenta inversionistas
Arteaga añadió que además la falta de información está alejando a los inversionistas, puesto que no existe una guía que los motive a invertir en el país.
“Todo inversionista que va a invertir en un país lo primero que hace es ver Doing Business, las cifras del Banco Mundial, del Fondo Monetario, del BID, para ver cómo perciben la economía de los países, y si les interesa un país determinado, buscan información más puntual en los ministerios, pero si aquí buscan información en el Banco Central o Hacienda, no hay nada, es como jugar a la ruleta y los inversionistas no son así, a ellos les gusta minimizar el riesgo, ir a lo seguro, pero además las empresas están navegando sin radar, porque las decisiones las toman a percepción, a ojo de buen cubero como dicen, pero no científicamente con información estadística, entonces el país va al garete, va a la buena de Dios y eso no ayuda en nada”, dijo Arteaga.
Tanto Arteaga como Murillo coinciden que las cifras oficiales que se presentan con retrasos no son confiables. “A lo mejor tienen la cifra, pero como no les favorece, mejor no la publican, se ve mala intención o buscan cómo esconder la realidad. Recuerde que todavía hay un rezago en la ejecución de proyectos que los organismos han aprobado, pero el Gobierno en su lentitud no ha llevado la misma velocidad que los organismos con sus desembolsos, o están esperando que se acerquen las elecciones para salir con sus proyectos”, dijo Arteaga.