La Prensa 13/08/2021
La crisis sociopolítica y la pandemia provocaron un incremento en las pérdidas energéticas, en el número de clientes subsidiados y en los reclamos ante el ente regulador, mientras que la demanda en el servicio bajó, según dio a conocer el presidente del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), José Antonio Castañeda, al brindar su informe de gestión ante la Asamblea Nacional este jueves.
“Las pérdidas de energía han evolucionado muy lentamente, se había logrado un gran avance hasta el 2017, pero en el 2018 por el absurdo golpe de Estado fallido las pérdidas se incrementaron un poco y ahorita con la pandemia hemos tenido algunas dificultades, entonces las pérdidas están en 21.4 por ciento. Se están haciendo planes de inversión para reducir estas pérdidas en el corto plazo, en eso está trabajando la empresa distribuidora con Enatrel, porque la intención es reducir las pérdidas técnicas y no técnicas, que tiene que ver con la gente que no paga”, dijo Castañeda.
Las pérdidas en la distribución energética reflejan las deficiencias operativas de la empresa Disnorte-Dissur, ocasionando un aumento de los costos, lo que produce un efecto directo en las tarifas y los costos de producción del país. Aunque Castañeda no especificó el aumento de las pérdidas, hasta el 2018 era del 19.7 por ciento y era una de las más altas de Centroamérica.
El régimen de Daniel Ortega en los últimos años ha obligado a los consumidores a asumir la ineficiencia de la empresa distribuidora de energía Disnorte-Dissur a través de la facturación, ya que antes se incorporaba en el tarifa el 12 por ciento de las pérdidas y ahora es el 14 por ciento, reveló un estudio de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), publicado el año pasado.
El estudio denominado “Mercado eléctrico de Nicaragua. Diagnóstico y recomendaciones”, indica que hasta el 2018 las pérdidas energéticas en distribución andaban en 19.7 por ciento, cuando el promedio de la región es de 13.4 por ciento. Es decir que de ese 19.7 por ciento de pérdidas, un 14 por ciento es asumido por los usuarios y un 5.7 por ciento por la empresa, o sea los usuarios estarían pagando por la ineptitud de esta empresa.
Las pérdidas se clasifican en técnicas y no técnicas. Las técnicas se refieren a la energía que se pierde por falta de mantenimiento de la red o porque el sistema es obsoleto. En el caso de las no técnicas (o comerciales) se da por consumo de usuarios no legales o alteraciones a los medidores consumiendo más de lo que se factura.
El aumento del desempleo y la contracción de la economía en los primeros dos años de recesión estaban ocasionando que más nicaragüenses afrontaran dificultades para cumplir con el pago de sus facturas a la distribuidora, lo que provocaba pérdidas a la misma, según reveló en su momento la Cámara Nicaragüense de Energía.
Subsidio en la tarifa eléctrica
En cuanto a los subsidios que se le da a los consumidores que consumen de 0 a 150 kilovatios horas al mes, Castañeda dio a conocer que el 80 por ciento de los clientes de la distribuidora reciben este beneficio.
“Eso quiere decir que hay 900 mil consumidores que están subsidiados, es una cifra importantísima, solo en el 2020 este programa significó 69 millones de dólares que nuestro gobierno aporta a esas familias para que tengan acceso a una energía más baja; en el 2019 el aporte fue de 67 millones de dólares”, refirió.
En promedio el año pasado, por cada usuario se destinó 75 dólares para subsidiarlo (6.25 dólares al mes), cuya estimación resulta de dividir el monto total gastado entre el número de beneficiarios.
El número de subsidiados ya equivale al 75 por ciento de los clientes de la distribuidora de energía Disnorte-Dissur. El año pasado la empresa contó 1.24 millones de clientes, según datos del INE.
En el informe que presentó el INE también se dio a conocer que adicionalmente se subsidia a los jubilados. En el 2020 dicho beneficio alcanzó a 64,044 pensionados, lo cual significó 7.14 millones de dólares.
Reclamos antes el INE
Castañeda también dio a conocer que en el 2020 se atendieron 40,120 recursos administrativos, lo cual representó un aumento del 21.30 por ciento.
“El 70.80 por ciento corresponde a facturación, servicios nuevos, refacturación que corresponde a la primera instancia y el 26.85 por ciento corresponde a recursos de apelación de segunda instancia”, explicó Castañeda.
Por otro lado dio a conocer que la demanda de electricidad bajó en el 2020, aunque sostuvo que la caída fue mucho menor en comparación con el resto de países.
“En el 2020 la demanda cayó 1.9 por ciento por la pandemia, en Centroamérica fue mucho mayor, Nicaragua fue el país que menos bajó su demanda, eso fue porque en Nicaragua seguimos trabajando con el enfoque que no cayera la economía”, dijo.
En cuanto al tipo de consumo de energía, indicó que la demanda a base de electricidad térmica se ha reducido, porque, según Castañeda, ha aumentado la generación de fuentes renovables. Cabe mencionar, no obstante, que el año pasado debido al desplome del crudo producir electricidad a base de fuel oil resultaba más barato que las renovables.
“Por ejemplo la compra en el 2010 compramos 3.5 por ciento millones de barriles de fuel oil para generación de energía y en el 2020 solo compramos 1.6 millones de barriles de fuel oil, menos de un 50 ciento, eso es un logro importante sobre todo cuando está aumentado el precio del petróleo”, agregó.
Aumenta la cobertura eléctrica
El INE dio a conocer que ha aumentado el número de clientes de la distribuidora, de tal manera que en el 2006 se contaba con 623,000 consumidores y en el 2020 se registraron 1.25 millones, este es un incremento de 101 por ciento, que en parte se debe a que el nivel de electrificación ha llegado al 98.8 por ciento, y la meta este 2021 es llegar a un 99 por ciento.
Asimismo el informe del INE indicó que el 37 por ciento de la electricidad producida en el país la consume el sector residencial, el comercio el 20.8 por ciento, la industria el 22 por ciento, riego 3.2 por ciento, alumbrado público un 3.89 por ciento, industria turística 1.83 por ciento y los grandes consumidores 3.42 por ciento.
Otro punto que abordó Castañeda fue las reducciones que se aplicaron en la tarifa eléctrica, después de haber aumentado casi un 20 por ciento en el 2019.
“La energía eléctrica ha tenido altos y bajos; en julio del 2020 se aplicó una baja del 4.34 por ciento a favor de las familias nicaragüenses, se continuó trabajando y la Asamblea Nacional aprobó una ley y esa ley hizo posible que se hablara con todos los generadores de energía eléctrica y se renegociaron todos los contratos que se tenía con los generadores, tanto privados como estatales y al final producto de eso, en enero logramos una baja del 12.5 por ciento, más la baja del 4.3 por ciento, significó una baja acumulada del 17 por ciento, una cifra importante que logramos en ocho meses”, añadió.