Trinchera de la Noticia, 18/01/2022
Ya se conoce el dato oficial de 7.21% de la tasa de inflación de los precios al consumidor de Nicaragua en 2021, y la Comisión Nacional de Salario Mínimo, en la que participan representantes gubernamentales, líderes sindicales y dirigentes empresariales, se prepara para amortiguar el impacto de la pérdida de poder de compra de los trabajadores que devengan los más salarios más bajos en la escala salarial del país.
El Ministerio del Trabajo (MITRAB) parece tranquilizarse con la aprobación de un aumento anual del salario mínimo, tradicionalmente entregado en dos partes a los trabajadores, una en marzo y otra en septiembre, pero el problema consiste en que el salario mínimo sólo protege a 100,000 trabajadores en el sector formal de la economía, porque en este año, según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), el 45% de la población ocupada se encuentra en el subempleo, y entre los subempleados se encuentran personas que ganan menos del salario mínimo y personas que trabajan menos de 8 horas diarias.
¿Cómo impactó la inflación al salario mínimo promedio simple por la inflación en 2021? Antes de contestar la pregunta, cabe recordar que el último aumento del salario mínimo legal fue igual a 3%, aprobado en marzo de ese año, y fue entregado de una sola vez. Ese 3% obedece a la tasa de inflación de 2020, que, de acuerdo con el INIDE, alcanzó el nivel de 2.93%.
La ley del salario mínimo señala que en cada año, ejemplifiquemos con 2021, el ajuste anual se determina con la suma de la tasa de crecimiento económico y la tasa de inflación del año anterior, o sea, las registradas en 2020. Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), el producto interno bruto (PIB) real del país disminuyó 2.0% en 2020, debido a la presencia del Covid-19 en el país desde marzo ese año.
Por consiguiente, si las tasas de crecimiento económico e inflación se hubieran sumado, la tasa de ajuste del salario mínimo hubiese sido apenas 0.93% (= – 2.0% + 2.93%), lo cual, lógicamente, fue desechado y el ajuste del salario mínimo se basó únicamente en el índice del costo de la vida, es decir, la tasa de inflación. El ajuste de 3% se aprobó en marzo de 2021.
A la fecha, aún se desconoce el dato oficial preliminar de la tasa de crecimiento económico. Recientemente el presidente del BCN, Ovidio Reyes, manifestó públicamente que la economía crecerá entre 7.5% y 9.5% en 2021, por lo que podemos hacer uso de la media aritmética de ese rango, 8.5%, para estimar en términos preliminares la tasa de ajuste del salario mínimo ,según su Ley.
La suma preliminar de la tasa de inflación y de la tasa de crecimiento económico de Nicaragua correspondiente al año de 2021 sería igual a 15.71% (= 7.21 + 8.5), un ajuste de dos dígitos porcentuales. Ambas tasas reflejan el “efecto base” o “rebote” del PIB real y del Índice de Precios al Consumidor (IPC) General, que es evidente al comparar un PIB creciente en 2021 con un PIB de 2020 que estaba caído por la presencia del Covid-19, y que se encontraba en recesión desde el tercer trimestre de 2018, mientras que el IPC General subía aceleradamente en 2021 por (i) los cuellos de botella en la cadena de suministro (de materias primas y productos finales), (ii) el incremento de 52.5% del precio del barril de petróleo WTI hasta US$76.99 y (iii) el aumento de 28.1% del índice de precios promedio anual de los alimentos, estimado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el nivel más elevado en los últimos diez años.
También cabe recordar que la inflación local no ha sido provocada por una política monetaria expansiva del BCN, sino que ha sido bastante contractiva, mientras que la política fiscal ha impulsado el crecimiento económico por la vía del gasto de inversión pública, que es financiado en gran parte por la cooperación internacional y, por lo tanto, no genera nuevas presiones inflacionarias, pero su principal impacto es una mayor apreciación del tipo de cambio del córdoba con sus ya conocidos efectos, tales como un mayor incentivo para producir bienes no transables (para el mercado interno) que bienes transables (exportables o importables), y la consecuente profundización del déficit comercial de la balanza de pagos.
Los niveles del crecimiento económico y de la tasa de inflación tenderán a normalizarse por (i) la desaparición del “efecto base” o “rebote”, (ii) la reducción de los cuellos de botella de la cadena de suministro global que están provocando una oferta escasa que choca con una demanda creciente, y (iii) la disminución de la presión de la inflación importada de las materias primas o commodities. Continúo aferrado a la opinión de que la actual presión inflacionaria, tanto mundial como local, es transitoria, y que en el caso de Nicaragua es una inflación de oferta y no de demanda, por lo que no puede ser reducida con los instrumentos del BCN. Probablemente en el segundo semestre de 2022 comencemos a observar la normalización de esas variables, debido a que sus niveles se estarían comparando con los niveles altos ya registrados en el segundo semestre de 2021, pero también se requiere la minimización de la curva de contagio global de las variantes del Covid-19.
Por esas razones, la aprobación de una tasa de ajuste del salario mínimo de dos dígitos porcentuales podría provocar la espiral precio-salario-precio y socavar la estabilidad macroeconómica del país: los ajustes salariales aumentarían los costos de producción, los empresarios trasladarían el mayor costo de producción a los precios al productor y a los precios al consumidor, los trabajadores observarían un rápido deterioro del salario real y aparecería de nuevo la presión de un nuevo ajuste salarial, y así sucesivamente. Habría que evitar esta situación.
Un segundo procedimiento para estimar el ajuste del salario mínimo es por la vía de la determinación del deterioro de su poder de compra, o de su poder adquisitivo, acumulado en el período diciembre 2020-diciembre 2021, que es igual a 4.03%; en otras palabras, el salario mínimo promedio simple real (sin inflación) cayó 4.03% en 2021. Por lo tanto, la tasa de ajuste del salario mínimo nominal promedio anual, que tenga como objetivo el restablecimiento de su poder de compra observado en diciembre de 2020, se determina con el recíproco de (1 – el deterioro del salario real), que es igual a 4.2% [= 1 / (1 – 0.0403)]. La tasa de ajuste del salario mínimo sería de un dígito porcentual, compatible con las características del escenario macroeconómico actual, que mantiene sobre todo la estabilidad del tipo de cambio y del IPC General, pero sería bastante discutido por el deterioro acumulado de 8.2% del salario real desde marzo de 2019, un mes después de la reforma de la Ley de Concertación Tributaria.
Un tercer procedimiento, siempre tomando en cuenta situación del momento económico del país, es ajustar el salario mínimo nominal con la tasa de inflación subyacente acumulada en el período diciembre 2020-diciembre 2021. El IPC Subyacente (IPCS) excluye de la canasta de productos del IPC General los precios volátiles de los combustibles y los alimentos. La tasa de inflación acumulada en ese período antes mencionado es 5.5%, que en este caso sería igual a la tasa de ajuste del salario mínimo nominal, y es también de un dígito por lo que sería más apreciado que el ajuste de 4.2% correspondiente al segundo procedimiento. Tomando en cuenta la estructura de los costos de producción de las actividades económicas de Nicaragua contenida en la Matriz de Insumo-Producto (MIP) 2006 de Nicaragua , un ajuste salarial de 5.5% a todos los trabajadores provocaría un incremento de 1.5% en los precios de los productos finales de origen nacional y de origen importado.
Un parámetro de referencia para el ajuste del salario mínimo es el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico. A diciembre de 2021, el costo de la canasta de consumo básico fue C$16,255.38 (equivalente a US$450) y mostró una tasa de inflación de 11.9%; el salario mínimo tuvo una cobertura de 43.8% sobre el costo de la canasta en diciembre de 2021, inferior a la cobertura de 47.6% correspondiente a diciembre de 2020. Cabe agregar que la tasa de inflación acumulada de los 23 alimentos incluidos en la canasta de consumo básico fue 14.61% en 2021. Todos estos indicadores invitan al riesgo de la adopción de un ajuste salarial de dos dígitos.
La moderación salarial en estos momentos económicos evitará una mayor presión inflacionaria por la vía de los costos de producción. El salario mínimo no protege a todas las personas que son vulnerables y ayuda solamente a los que tienen los salarios más bajos, o sea, no es un instrumento para reducir la pobreza debido a la existencia de una alta tasa de subempleo, que es el principal problema estructural del mercado laboral de Nicaragua. Además, un salario mínimo alto provocaría la pérdida de beneficios y el pago del impuesto sobre la renta del trabajo.
Los miembros de la Comisión Nacional de Salario Mínimo decidirán el nivel de la tasa de ajuste salarial teniendo en cuenta, muy probablemente, la estrategia y la política macroeconómica del Gobierno, cuyo beneficio es la estabilidad del tipo de cambio y de la tasade inflación, pero el costo de dicho beneficio ya no es inflacionario.