La Prensa 16/02/2022

Matagalpa albergará una hidroeléctrica de envergadura. Se llamará Mojolka, en el río Tuma, de ese departamento. Es la promesa que el régimen de Daniel Ortega volvió a hacer, luego de que incumpliera la promesa de construir el fallido megaproyecto conocido como Tumarín, que se iba a desarrollar en La Cruz De Río Grande, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur.

La nueva inversión china, cuya programación del proyecto no está claro aún, forma parte de una mega inversión de 564.1 millones de dólares que el régimen de Daniel Ortega anunció en días recientes, de los cuales 251.3 millone serán para Mojolka, que generaría menos de la mitad de los 253 megavatios que se había prometido con Tumarín.

El pasado 8 de febrero, el ministro de Energía y Minas, Salvador Mansell dijo a medios oficialistas que la obra será ejecutada por China Comunications Construction Company Limited, (conocida por las siglas CCCC), que invertirá 357.4 millones de dólares, de los cuales 251.3 millones estarán destinados para la hidroeléctrica , y el restante (106.1 millones), será para el proyecto solar El Hato, en Terrabona.

La empresa también invertirá en nuevas líneas de transmisión eléctrica; en el sistema de gestión comercial y distribución de electricidad; en la construcción y modernización del Centro Nacional de Despacho de Carga; en proyectos de movilidad eléctrica; y en telecomunicaciones, aseguró.

“La gran ventaja es que ya teníamos estos proyectos listos y la infraestructura actual lo permite, entonces esto nos va a dar grandes oportunidades”, señaló durante la entrevista. Y agregó que ya se encuentran firmando todos los acuerdos antes mencionados y que han estado en reuniones durante todo diciembre “y las seguimos teniendo”, enfatizó el funcionario.

Desempolvaron viejo proyecto

Bautizada como Mojolka y localizada en el río Tuma, la obra contará con un monto de 251 millones de dólares para la obtención de una capacidad instalada de 103.8 megavatios (MW) de energía eléctrica. La energía primaria producida será incorporada al Sistema Eléctrico Nacional para la cobertura de la demanda de energía a nivel nacional.

Mojolka es una aspiración de vieja data. De acuerdo a sus estudios de factibilidad, elaborados por el Gobierno desde hace varios años atrás, se había determinado que la central hidroeléctrica tendría las siguientes características: el volumen útil del embalse es de 552 hm3, superficie de embalse de 40km2 y el caudal medio anual de 86hm3/s.

Cabe destacar que actualmente, gran parte de la generación de energía eléctrica del país se realiza en base a combustibles fósiles, lo que crea una importante dependencia de los derivados del petróleo importado y afecta negativamente las tarifas a los consumidores finales, cuando estos productos aumentan su precio en el mercado internacional. Con la ejecución de este proyecto, Nicaragua estaría aprovechando su recurso hidroeléctrico para llevar energía a las zonas rurales más aisladas del país.

Patricia Rodríguez, consultora en temas energéticos y de hidrocarburos, lleva más de 30 años trabajando en el sector energía y compartió que “desde que comencé se habla del proyecto Mojolka. Ha sido como una planta que se ha querido desarrollar desde hace varios años y no se ha concretado”.

Sobre si en estos momentos existen posibilidades de que dicho proyecto se lleve a cabo, respondió que “habría que ver, hay que actualizar el estudio de factibilidad porque hace muchos años que se hizo y hay que ver las actuales condiciones, sobre todo del caudal de agua”, enfatizó.

Asimismo, compartió que un proyecto hidroeléctrico de ese tamaño y que llevaría un embalse, es conveniente siempre y cuando haya suficiente agua. “Ese es uno de los problemas con las hidroeléctricas, la falta de agua, sobre todo en la época de verano, pero sería un proyecto renovable, con recursos locales”.

“La inversión es más cara que una planta térmica de petróleo, pero la operación es súper barata y nos conviene. Sería un proyecto rentable toda vez que el estudio de factibilidad así lo diga, si hay buenos caudales de agua para generar energía la mayor parte del año”, afirmó.

Similitudes y diferencias con el inconcluso Tumarín

El nuevo anuncio de la hidroeléctrica recuerda un fallido proyecto similar: Tumarín. En 2009, la Asamblea Nacional aprobó la ley que otorgó una concesión por 30 años para ejecutar el proyecto hidroeléctrico más grande de la historia de Nicaragua.

La empresa Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN) fue la beneficiaria para ejecutar el proyecto hidroeléctrico denominado Tumarín. No obstante, este fue variando con el tiempo, y al final quedó paralizado, en parte por un escándalo de corrupción que estalló en Brasil e involucraba a los principales socios que eran las empresas brasileñas Electrobras y Queiroz Galvão.

La hidroeléctrica Tumarín se ubicaría en el municipio de La Cruz de Río Grande, en la Costa Caribe Sur, exactamente en la cuenca del Río Grande de Matagalpa, y tendría una extensión de 3,700 manzanas (unos 26 kilómetros cuadrados). Los pobladores de esas tierras serían indemnizados y reubicados en un nuevo pueblo, Apawás, que la empresa construiría para ellos.

El proyecto tendría un costo estimado de 1,100 millones de dólares y aportaría al país unos 253 megavatios de energía renovable, es decir el 50 por ciento del consumo nacional. Según la Ley 965, “Ley Especial para el Desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico Tumarín” esta obra reduciría el gasto de unos 100 millones de dólares anuales en la compra de petróleo para la generación de energía.

Primero se anunció que el proyecto estaría listo en 2014, luego se reprogramó para 2019. Posteriormente se informó que la obra iniciaría en enero del 2023 y finalizaría en diciembre del 2030. Actualmente se encuentra paralizado.

Rodríguez indicó que la hidroeléctrica Mojolka tiene ciertas similitudes con el Proyecto Hidroeléctrico de Tumarín. “Es similar a Tumarín porque es una hidroeléctrica de embalse, pero la capacidad de Mojolka (103.8 megavatios) es un poco menos de la mitad de lo que iba a ser Tumarín (253 megavatios). Sin embargo, el esquema y la configuración son similares, son hidroeléctricas relativamente grandes, Mojolka tendría la capacidad que tienen las plantas estatales Centroamérica y Carlos Fonseca, que juntas son 100 MW y tienen más de 60 años de operación”, sostuvo.

Agregó que Mojolka sería una obra grande para Nicaragua, al mismo tiempo que recalcó que la inversión de una hidroeléctrica es más cara que una planta térmica de petróleo, una eólica, una solar y una biomasa. “Dentro de las renovables es una de las más altas a la inversión, pero a su operación es sumamente favorable el precio, entonces todo depende de la magnitud de la inversión que definan, del costo de los materiales, que eso se establece en el estudio de factibilidad”.

Por otro lado, Mansell también compartió durante la entrevista que, hasta el 30 de enero, Nicaragua había generado el 72.67 por ciento de la electricidad con fuentes renovables y el 27.33 por ciento con no renovables.

“La energía solar aportó 0.48 por ciento; hidroeléctrica 6.04 por ciento; geotérmica 13.71 por ciento; biomasa 19.44 por ciento; eólica 20.48 por ciento; importaciones 12.52 por ciento; térmico 27.33 por ciento”, se lee en la página web del medio de comunicación oficialista.

¿Qué pasó con New Fortress Energy?

La inversión de la obra Mojolka casualmente se anuncia en momentos en que se esperaba que entrara en operaciones la planta de gas natural, de New Fortress Energy (NFE), en Puerto Sandino. No está claro si dicha empresa ya empezó a funcionar, puesto que en noviembre Estados Unidos impuso sanciones contra los funcionarios que están a la cabeza del sector eléctrico nicaragüense, un temor que la inversionista ya había expresado a sus inversores en la Bolsa de Valores.

«Si alguna de nuestras contrapartes queda sujeta a sanciones como resultado de estas leyes (las que se han aprobado en EE. UU.) y regulaciones, cambios a las mismas o de otro tipo, podemos enfrentar una serie de problemas, que incluyen, entre otros: tener que suspender nuestro desarrollo u operaciones de forma temporal o permanente, no pudiendo recuperar el tiempo y el capital invertidos anteriormente o estar sujeto a demandas, investigaciones o procedimientos que podrían llevar mucho tiempo y ser costosos de responder y que podrían dar lugar a multas o sanciones penales o civiles», temía la empresa de capital estadounidense, que estimó en 700 millones de dólares el costo de la planta de gas.

Winnie Irizarry, gerente del proyecto, compartió en octubre a medios de comunicación oficialistas, que la inversión asciende a 700 millones de dólares y prevén que la misma pueda procesar un millón de galones de gas natural al día con lo que esperan producir 300 megavatios, que serán inyectados a la red eléctrica nacional y centroamericana.

Sin embargo, diversos expertos han puesto en tela de duda que la inversión pueda costar 700 millones de dólares, al recordar que producir un megavatio de electricidad a base de gas natural cuesta un millón de dólares y esta planta generará 308 megavatios.

Lo último que se sabe de esta planta es que en octubre el proceso de instalación contaba con un avance del 80 por ciento y se estimaba que el inicio de operaciones sería a finales de ese mes o en noviembre.

Al respecto, la especialista sostuvo que “sin duda alguna” es preferible generar energía con un recurso local que con un recurso con el que el país no cuenta, como lo es el gas natural, aunque este tenga muchas ventajas.

“El gas natural impacta menos al medio ambiente porque las emisiones no emiten gases contaminantes, pero las hidroeléctricas también no contaminan. El impacto ambiental de la hidroeléctrica es que le quita recursos de agua a otros usos e inunda comunidades, porque a veces cuando se hacen los embalses hay que inundar comunidades y trasladarlas”, aseguró.

Siguiendo esta línea, compartió que habría que analizar si eso sucedería en el caso de Mojolka, una vez esté listo el estudio de factibilidad, en caso de que esta se concrete y no corra con la misma suerte de Tumarín, que quedó en intenciones.

“¿Cuál es el problema del gas?, que no lo tenemos localmente y estamos a merced de los precios internacionales de este, que hasta hoy se han disociado de los del petróleo, pero nadie nos garantiza que luego se va a comportar como tal, es decir, que se convierta en un producto geopolítico. Por eso sin duda alguna es más rentable generar energía con un recurso local porque lo tenes disponible siempre y los precios no están a merced de otros, sino que vos los manejas particularmente en tu país”, agregó.

¿Habría suficiente capacidad para producir energía en Mojolka?

Históricamente, para este tipo de obras se debe tomar en consideración temas ambientales, como el cambio climático y la tala de árboles en las zonas, pues de lo contrario sería muy difícil producir la energía deseada.

“Definitivamente ese es el impacto ambiental que tiene, que pueda deforestarse en algún momento para la construcción, pero siempre tiene que complementarse con una medida de mitigación, la cuenca tiene que estar con suficiente vegetación porque es lo que va a generar el agua”, expresó.

Al respecto, agregó que si es una zona que tiene despale, “definitivamente no es conveniente construir el proyecto ahí, porque no va a tener suficiente agua y no va a generar (la energía) que se pretende, entonces definitivamente tiene que haber un plan de reforestación”.

“Si es una zona despalada no creo que de una rentabilidad adecuada, eso se define en el estudio de factibilidad que tienen que hacer. No creo que alguien se arriesgue a invertir en un proyecto del que se habla desde hace más de 30 años, pero que no tiene un estudio de factibilidad actualizado, pero de todas maneras tiene que hacerse un estudio de impacto ambiental y tiene que cumplir con un plan de gestión ambiental para que pueda dar, durante la vida útil del proyecto, la generación que se calcule”, recalcó.

Impacto positivo para el país, siempre y cuando…

La especialista también señaló que, de concretarse el proyecto Mojolka, este tendría impactos positivos en el país. Puso como ejemplo que al utilizarse un recurso local generará mano de obra local y recordó que en Nicaragua existen profesionales especializados en cada una de las etapas de la obra, no solo para diseñar sino también para construir, operar y mantener la central.

“Claro, sí se hace con la inversión de otro país, pues ahí tendríamos que ver que cuales van a ser los requisitos que se les debería de imponer a ese inversionista, por ejemplo, si va a ser con una empresa china, cuidado nos van a traer solo personal chino, porque se generaría poco empleo nacional, hay que tener mucho cuidado”, recomendó.

Agregó que también sería muy conveniente en la matriz energética sobre todo si es una hidroeléctrica con un embalse adecuado para regularlo, puesto que podría sustituir la generación de plantas térmicas de petróleo, incluso la de gas natural. “Además, los precios deberían de tender a la estabilidad, es decir que no nos importaría que cambien los precios del petróleo o del gas si esta capacidad va a contribuir enormemente a la matriz energética, el impacto sería positivo”.

Experiencia de la constructora

En su momento, el titular de Energía y Minas resaltó que China Comunications Construction Company Limited es una de las empresas más grandes en infraestructura a nivel nacional y con ellos ya firmaron un acuerdo en Nicaragua. “Esto nos viene a fortalecer totalmente”, indicó.

Lo que Mansell no comentó es que la compañía está incluida en la lista de empresas sancionadas que administra la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés).

Además, el 26 de agosto de 2020, el entonces Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, acusó a CCCC de estar “involucrada en la corrupción, la financiación depredadora, la destrucción del medio ambiente y otros abusos en todo el mundo” y colocó a la empresa y a sus subsidiarias en la Lista de Entidades del Departamento de Comercio, lo que significa que requerirán licencias específicas para importar o transferir bienes.

Esta es una empresa multinacional de ingeniería y construcción y se dedica principalmente al diseño, la construcción y la operación de activos de infraestructura, incluidas carreteras, puentes, túneles, ferrocarriles, aeropuertos, plataformas petrolíferas y puertos marítimos. 

En un artículo publicado en 2020 por Dialogo Chino, se dio a conocer que CCCC ha sido una de las empresas estrella de la Iniciativa de La Franja y la Ruta y ha participado en grandes proyectos de infraestructura en América Latina, incluidas expansiones de aeropuertos en Guyana y Ecuador, proyectos portuarios en Cuba y Brasil, además que ganó el contrato para construir el metro de Bogotá.