La Prensa 17/05/2022

Las posibles consecuencias para este invierno 2022 pueden ser devastadoras debido a la mala planeación del sistema de desagüe y calles en Managua y sus municipios aledaños. Se corren peligros de orden topográfico porque entre Managua y la parte alta de esta ciudad existe una diferencia de casi mil metros de altura, lo que provoca que en cada aguacero que reciben arriba, grandes volúmenes de agua bajan a la capital.

“El problema de Managua es de hace muchos años, porque no se ha querido abordar con seriedad la gestión de la Cuenca Sur de Managua”, expone uno de los especialistas en urbanismo que prefiere no ser citado, y señala que a los sectores que se encuentran al sur de Managua es donde ingresa la mayor cantidad de precipitaciones.

Aunque la cuenca sur ha sido estudiada desde la perspectiva de los suelos, del agua y de urbanización, ninguna de las administraciones han tomado las decisiones de cambiar la situación para Managua, que cada invierno recibe grandes cantidades de suelo fértil arrastrado por las corrientes.

Esto también se debe a la transformación de suelo en las zonas altas, que han sido convertidas en suelo comercial para la construcción de urbanizaciones, barrios y centros comerciales, causando así severos daños, aunque las precipitaciones no sean copiosas ni de larga duración, señalan ingenieros que han participado en distintos estudios en los últimos 30 años.

“No se debía cambiar el uso de los suelos”

El ingeniero urbanístico señaló que los resultados de los últimos estudios realizados apuntan que para preservar la estabilidad se recomendó no cambiar el uso de los suelos. “Eso quiere decir que si vos tenés árboles, recursos forestales, no los toqués, porque además ahí tenés el área de infiltración del agua para las reservas que están en el subsuelo”.

Las alcaldías de Managua, Nindirí y Ticuantepe autorizaron la transformación del uso de suelo convirtiéndoles en un valor comercial para la construcción de urbanizaciones, centros comerciales y barrios. Por lo que el área de amortiguamiento que tenía la capital se transformó en una área sin árboles, llena de pavimento, sin infraestructura adecuada para canalizar todas las áreas de lluvia, sin obras suficientes para detener la velocidad de las corrientes y sin obras ecológicas que permitan la reforestación con el objetivo de amortiguar las corrientes.

“Todas esas urbanizaciones y asentamientos que ahora están techadas no tienen los sistemas para absorber la cantidad de agua de lluvia que cae localmente y la que se escurre, por lo que toda la red de alcantarillado de agua pluvial está colapsada”, señala un arquitecto quien pide anonimato.

La basura es un factor importante

Asimismo, los especialistas señalan el peligro de la cantidad de desechos que la población arroja a los cauces o las calles, convirtiéndose en un “factor explosivo”, porque la concentración de las lluvias y la velocidad con la que bajan las corrientes a Managua ha ocasionado la acumulación de grandes cantidades de desechos que obstaculizan el flujo de agua en cauces y escorrentías.

“No se tiene un bosque alternativo adicional, con cada lluvia se va arrastrando material valioso del suelo. Entonces si le sumamos las miles y miles de toneladas de basura que tira la gente, en cauces, predios, calles; esa mezcla de las corrientes con resto de árboles, llantas, telas y demás desechos, impide que el agua fluya de manera natural”, indicó el ingeniero.

El equipo de expertos también coincide en la responsabilidad que debería incluir también educar a la población, por lo que afirman que no hay solución mientras no se aborde desde la perspectiva integral.

Urbanizaciones sufrieron graves consecuencias

Los pobladores de urbanizaciones como Valle Verde, al noreste de la capital, afirman que se han visto gravemente afectados por las recientes lluvias en Managua. Debido a la mala construcción del drenaje pluvial año con año se inundan casas dejando cuantiosas pérdidas materiales, pero cada año el proyecto habitacional se va ampliando sin tomar en cuenta la saturación del sistema de drenaje ni los problemas ya existentes para los vecinos del lugar.

“Ni las alcaldías ni las constructoras desarrollaron la infraestructura adecuada para la construcción de casas, se deben saber las consecuencias que va a tener porque cuando vos ponés techo, cemento, pavimento, se están tapando los poros del suelo (que deberían absorberla) ¿y dónde va a correr esa agua?, obviamente a los cauces”, finalizó el especialista.

“Eso no les ha importado a las alcaldías, a los dueños de urbanizaciones ni al Gobierno central, sino que se le ha visto el factor comercial”, señala uno de los ingenieros quien habla desde el anonimato por temor a represalias.