La Prensa 04/06/2022
En el primer trimestre del año, el estado financiero del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) experimentó una aparente mejoría, sin embargo, la entidad aún sigue registrando un abultado déficit financiero y dificultades para recuperar la cifra de afiliados que tenía en 2017, previo al estallido de la crisis sociopolítica y la pandemia de la covid-19.
Cifras recién actualizadas por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) revelan que entre enero y marzo del corriente el INSS —que se encamina a su noveno año consecutivo de crisis— registró un déficit de 271 millones de córdobas, 57.3 por ciento menos que lo reportado en el mismo periodo de 2021 (635 millones).
Cabe destacar que en febrero el desequilibrio financiero de la entidad cedió un poco, pero la situación cambió en marzo, cuando este volvió a ascender. Específicamente, en enero la entidad reportó un déficit de 236.4 millones de córdobas, y en febrero hubo un superávit de 106.5 millones, un comportamiento positivo que no se observaba desde hace varios años. Sin embargo, en marzo el hueco financiero se ubicó en 141.1 millones de córdobas.
No obstante, lo acumulado hasta marzo es el déficit más bajo que registra el Instituto en el primer trimestre de los últimos cinco años, según muestran las estadísticas del Ministerio de Hacienda.
Ingresos y gastos de la institución
Los números divulgados por el MHCP muestran que los ingresos que recibe el INSS están creciendo, pero no lo suficiente como para cubrir sus gastos y adquisiciones, y además empezar a crear excedentes para alimentar las reservas del instituto.
Hasta el tercer mes de 2022, la cifra total de ingresos que recibió el INSS ascendió a 8,692.3 millones de córdobas, 965.8 millones de córdobas más que lo obtenido en el mismo lapso de 2021 (7,726.5 millones). La diferencia equivale a un aumento de 12.4 por ciento.
De los ingresos de este año, 8,236.9 millones corresponden a contribuciones realizadas por trabajadores y empresas. Esta cifra en el primer periodo de 2021 se ubicó en 7,321.4 millones, es decir que en un año se reflejó un incremento equivalente al 12.5 por ciento.
Mientras, el restante (455.4 millones) provino de “otros ingresos”, los que engloban las ganancias por inversiones del INSS. Ese monto también es mayor en un 12.4 por ciento a lo contabilizado en 2021.
Por su parte, los gastos de este año se distribuyen en enero (2,704.6 millones de córdobas), febrero (2,872.6 millones) y marzo (3,170.2 millones), lo que suma un total de 8,747.4 millones de córdobas, un 5.5 por ciento más que en el mismo periodo de 2021, cuando se contabilizaron 8,291 millones.
En detalle, del total del gasto de este año, las “remuneraciones a empleados” totalizaron 507.2 millones de córdobas, según las cifras del Ministerio de Hacienda.
Con relación a la “compra de bienes y servicios” — que engloba la atención brindada a través de clínicas, compra de insumos, medicinas, entre otros—, hasta marzo el INSS gastó 2,475.2 millones de córdobas, frente a los 2,527.4 millones desembolsados en 2021. Esto equivale a una caída de 2.10 por ciento.
Por otro lado, en el caso de las “prestaciones sociales”, que incluyen las pensiones que otorga el Seguro Social, el gasto pasó de 5,317.5 millones de córdobas en los primeros tres meses de 2021, a 5,755.1 millones en el mismo lapso de 2022. Eso es un aumento de 8.23 por ciento.
¿A qué se debe el caos financiero del INSS?
El INSS concluyó el 2021 como su octavo año de crisis financiera, agobiado por tres años de recesión económica, señalamientos de corrupción en el manejo de las finanzas de la entidad y carente de transparencia en su información financiera.
Los números oficiales indican que desde el 2013 el INSS registra un déficit que no ha dejado de crecer con el paso de los años y que en 2021 totalizó 2,905.3 millones de córdobas.
Esta institución es una de las más afectadas por los efectos de la crisis sociopolítica y por la pandemia, debido a la significativa caída del empleo a nivel nacional, lo que provocó una disminución de afiliados, haciendo más grande la necesidad financiera.
De hecho, según la evolución de la base de afiliados al INSS, un total de 123,641 empleos destruidos por los tres años de recesión económica siguen sin recuperarse.
Un economista y consultor externo, quien prefirió el anonimato por temor a represalias, explicó que el caos financiero del instituto obedece a tres elementos. “El estructural se refiere a que el INSS comenzó a operar de una manera equivocada, o sea, la política errónea que dirigió este Gobierno colapsó a la entidad, de una manera absurda porque saquear el Seguro Social o reducirle su capacidad de reproducción financiera es matarlo en el largo plazo”, sostuvo.
“Y resolverlo en el largo plazo no es fácil, porque primero se requiere de una tasa de crecimiento de la economía bastante elevada para que genere bastantes empleos y cotizaciones”, mencionó.
Siguiendo esta línea, agregó que también se requiere que el empleo formal aumente, así como las medidas sanas de inversión, “para que el INSS se mantenga estable y que las inversiones de recursos generen también un retorno de esas inversiones para que ayuden al instituto a mejorar su situación financiera”.
“Todas esas tres cosas fueron abandonadas y eso es lo que ha determinado que el INSS, estructuralmente, no pueda recuperarse de forma inmediata y tampoco veo que pueda ser de mediano y largo plazo con la tendencia que lleva la economía y el mundo”, lamentó.
De hecho, para este año, el Gobierno proyecta que el INSS complete un nuevo ciclo de crisis en sus finanzas con un déficit de 3,603.6 millones de córdobas al finalizar el 2022. En detalle, se estima que los ingresos totalicen 35,530.6 millones de córdobas y los gastos ronden los 39,134.2 millones.
Por otro lado, el economista considera que, en el corto plazo, también incidieron “las medidas que se han tomado por parte del Gobierno para elevar los gastos del INSS, sobre todo gastos que nada tienen que ver con los beneficiarios del Seguro Social”.
“Esta situación es un problema estructural de largo plazo, la solución no está cerca, ni va a estar cerca, sigue el mismo esquema y la misma política, entonces ese es el problema y aunque muestran figuras de que hay pequeñas recuperaciones, lo que debería hacer el Gobierno, ahora que tiene recursos adicionales ahorrados, es un saneamiento del INSS, porque el problema está en que no pueden recuperar las inversiones que hicieron pues son inversiones que fueron mal hechas y además, bajo corrupción”, afirmó.
A su criterio, “no se puede recuperar lo invertido de ninguna forma y ese es el gran problema que tiene este instituto: el mal manejo político financiero que hicieron de él y que verdaderamente es un hoyo que vamos a estar pagando los nicaragüenses que aportamos o vivimos del INSS. Nos está desfavoreciendo”, enfatizó.