La Prensa 19/10/2022

Los cálculos apuntan a que en Costa Rica hay por lo menos 400 mil nicaragüenses, otros datos señalan que son más de medio millón y en la voz popular se menciona que ya alcanzan las seis cifras: un millón, pero no hay evidencia de ello. Lo cierto es que el aporte económico es considerable: al menos el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) tico es generado por migrantes, siendo los nicas los de mayor presencia. 

A esto se suma el envío de remesas, que en los últimos seis años promedia los 20 millones de dólares mensuales.

Un nutrido grupo de especialistas consultados por LA PRENSA, analizan el aporte socioeconómico de la migración nicaragüense en el vecino país del sur, cuyos vínculos son históricos. 

Un reciente estudio, elaborado por Manuel Orozco, director de Migración, Remesas y Desarrollo, del organismo Diálogo Interamericano, refiere que la migración nicaragüense hacia Costa Rica ha tenido seis ciclos: el primero a causa del terremoto (1972-1974), la guerra civil (1977-1980), la Revolución Sandinista (1981-1989) y la etapa de reconstrucción y pacificación (1990-2000). 

Además, el ciclo de modernización económica de Costa Rica (2001-2017) y la crisis política (2018-a la fecha). 

¿Cuántos nicas hay en Costa Rica?

Según Orozco, el total de nicaragüenses en Costa Rica, sin incluir personas menores de edad, es de 348,217 adultos. “El número total, incluyendo personas inmigrantes menores de edad, puede ser superior a 400,000”, apunta en el estudio Los migrantes nicaragüenses en Costa Rica: Vulnerabilidad e implicaciones de su integración, publicado en abril reciente a solicitud de la revista Confidencial. 

“Las cifras oficiales apuntan a unos 400 mil nicaragüenses en Costa Rica”, señala Eduardo Ulibarri, exrepresentante de Costa Rica ante las Naciones Unidas. 

El Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), refiere en base a los resultados de una encuesta aplicada en diciembre de 2019, que los ciudadanos nicaragüenses constituyen el principal grupo de extranjeros que residen en Costa Rica. “De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica (INEC), en 2019 el 78 por ciento de los residentes en Costa Rica nacidos en el extranjero eran nicaragüenses”, señala. 

La Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano, reseña por su parte que a partir de 1963 más del 50 por ciento del total de nacidos en el extranjero son nicaragüenses.   “En la base de estos flujos migratorios se encuentra la intensificación de la relación socioproductiva entre ambos países”, señala el estudio, cuya primera edición fue publicada en el año 2000.   

“Algunas fuentes estiman que para finales de los años ochenta, 150,000 nicaragüenses se encontraban en Costa Rica”, señala el documento. 

Entretanto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), de acuerdo con los datos del censo 2011, indicó en un informe publicado en 2020, que la población inmigrante en Costa Rica representa un 9 por ciento del total de la población, de ellos, el 76.4 por ciento de dicha población nació en Nicaragua y se concentra en la zona Norte del país, frontera con Nicaragua, y en áreas centrales del país. 

Actualmente la población de Costa Rica se estima en 5.2 millones de personas. 

El aporte económico

Pese a las situaciones que enfrentan y el casi nulo proceso de ahorro, Orozco señala en el estudio que los migrantes nicaragüenses aportan constantemente las remesas y son una mano de obra importante en el vecino país.

“En 2021, los nicaragüenses enviaron US$273 millones a Nicaragua; aproximadamente US$1,300 al año
por persona. Esto significa que existe un total de 209,769 personas remesadoras”, señala.

Sin embargo, refiere que los ingresos de los nicaragüenses encuestados no varían independientemente del tiempo que llevan en Costa Rica.

“Prácticamente, 75 por ciento de los nicaragüenses que llevan más de cuatro años en Costa Rica tienen
ingresos menores a 450,000 colones (unos 730 dólares)”. El menor rango estimado por Orozco son ingresos menores a 112,000 colones (182 dólares), en donde se ubican 32.5 por ciento de los migrantes después de 2018.

El salario mínimo promedio a nivel nacional en Nicaragua estimado es 7,096.82 córdobas (196.7 dólares).

El economista y sociólogo en el exilio, Oscar René Vargas, estima que aproximadamente 800 mil hogares vulnerables son los que reciben las remesas en Nicaragua,” lo que ayudan a sobrevivir y amortiguar los niveles de descomposición social, transformándose en el mejor programa social existente en el país. A la concreta significa que los pobres que emigraron ayudan a los pobres que han quedado en el país”. 

Un análisis elaborado por el Cemla, publicado en 2021, señala que en particular, la madre del remitente aparece con la mayor frecuencia de referencias como receptor de remesas, siguiéndole en importancia los hijos, los hermanos, el o la cónyuge y el padre (15.2 por ciento).

La publicación, titulada “Migración internacional, remesas e inclusión financiera. El caso de inmigrantes nicaragüenses residentes en Costa Rica”, indica además que el costo promedio por remesa enviada es de 5.34 dólares.

Orozco por su parte indica que el principal canal de envío de son las agencias de remesas (83.8 por ciento), seguido de los bancos (14.4 por ciento). Envíos mediante aplicaciones en celulares, internet y con viajeros, totalizan juntos 1.8 por ciento.

El aporte en Costa Rica

En el estudio, Orozco refiere que los datos reflejaron que la fuerza laboral nicaragüense trabaja en ocupaciones predominantemente de baja calificación y con poca movilidad laboral, por lo que sus
ingresos no cambian sustancialmente.

“La condición socioeconómica se refleja también en la baja capacidad de tener una base financiera fuerte. Primero, tres cuartos de los inmigrantes no poseen ahorros y solamente un tercio tiene una cuenta bancaria”, indica.

A juicio de Ulibarri, la migración nica ha generado redes de apoyo que explican otros flujos posteriores. “No es lo mismo emigrar a un país donde no se tiene a nadie que en un país donde hay familiares, vecinos, amigos y eso ha permitido que el flujo se haya mantenido con distintas características”. 

El también exdirector del Diario La Nación, considera que los grupos de llegada más recientes, a partir de 2018, han tenido un perfil menos orientado hacia buscar oportunidades socioeconómicas y laborales y más bien han sido impulsados a salir por razones políticas, por la represión, la persecución. 

Estima que con ello también el aporte socioeconómico es distinto, “se podría decir que en una primera instancia hubo presión sobre los servicios sociales, educación y salud fundamentalmente, conforme se fueron integrando al mercado laboral y los niños fueron creciendo, esa presión se redujo”. 

Sin embargo, el economista costarricense Daniel Ortiz, considera que una buena parte de los migrantes nicas vive en la informalidad y esto tiene repercusiones sobre algunos servicios por ejemplo el área de salud. “Utilizan servicios sin haber cotizado y esto le genera cargas adicionales al sistema de salud u otros”. 

No obstante, Ortiz estima que en el caso de Costa Rica, la migración nicaragüense hacia el país ha sido un elemento que le ha permitido aportar trabajadores a ciertas actividades y citó como ejemplos el área agrícola o la construcción. 

Ulibarri también reconoció también el aporte en ciertos sectores productivos, donde la disponibilidad de mano de obra local era limitada, es el caso de la actividad agrícola, principalmente en la zona norte de Costa Rica en cultivos de piña, yuca, plátano, banano. 

También mencionó otros sectores más urbanos, es el caso de la construcción y ciertos servicios. “La última oleada tiene un perfil de más profesionales con un perfil laboral más alto, creo yo que vienen aquí con la esperanza que no sea para siempre”. 

Indicó que eso no ocurría en otras etapas de llegada de migración nicaragüense que sí venían con la intención de asentarse permanentemente. 

Desde los noventa

Carlos Murillo, especialista en Relaciones Internacionales y catedrático de la Universidad de Costa Rica, señaló que para los años noventa, dio inicio una migración nicaragüense de naturaleza económica, “es una población que sale a buscar trabajo para enviar remesas, e incluso el gobierno de Arnoldo Alemán utilizó el fomento de esta migración hacia Costa Rica como una fuente de recursos monetarios, en la medida que las remesas ayudan a la economía de los países receptores”. 

En este momento, su evaluación es que es una migración más por causas políticas, por la situación interna en Nicaragua en donde además hay preocupación por fuentes de trabajo, por la violación de los derechos humanos y otra serie de cosas, ha sido un flujo de migrantes constante, pero ha habido picos”. 

También cito que hay empresarios nicaragüenses que invierten en Costa Rica, que tienen negocios con empresarios costarricenses.

También consideró que “el principal aporte ha sido en mano de obra como sectores de la construcción, servicios, sobre todo del hogar, agricultura y aquí la población nicaragüense ha sido un punto clave para contribuir a la economía costarricense”. 

El sociólogo costarricense Guillermo Acuña,  considera que la migración nicaragüense ha hecho aportes importantes a nivel socioeconómico, primero mediante el desarrollo de actividades económicas en Costa Rica, “que si no contaran con la presencia de la población trabajadora nicaragüense no podrían desarrollarse”, citando también al sector agroindustrial y los servicios. 

Además, destacó la reciente cuantificación que hizo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que permitió identificar que la población migrante en Costa Rica aporta el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). 

“Si tomamos en cuenta que la principal población de esta naturaleza es de origen nicaragüense, podemos destacar esta cuantificación”, señaló Acuña. 

Agregó que el aspecto sociocultural y artístico también es de mucho peso en el aporte que hace a Costa Rica, “pero este no se puede cuantificar como se hace con lo económico”. 

Mientras que Carlos Sandoval, profesor de la UCR, asegura que hay una estimación que el 11 por ciento del PIB de Costa Rica, es producido por nicaragüenses, “eso da la idea de la contribución económica”. 

Enumeró los sectores de agricultura de exportación, construcción, trabajo doméstico remunerado y seguridad privada, como los de mayor presencia de mano de obra nicaragüense.  Mencionó también el aporte desde las remesas hacia Nicaragua.  

“En términos sociales, acá hay miles de familias binacionales donde una de las personas de la pareja es nica, hay una nueva generación de niños y jóvenes costarricenses de padres nicaragüenses”, detalla. 

Mencionó que las sociedades de ambos países están unidas por la historia, por la geografía, por la economía, por lazos familiares, “un reto enorme es vernos más allá de los intereses mezquinos que ha habido alrededor de querer enfrentar a las sociedades hermanadas de muy diversas maneras”. 

Por qué los nicas buscan Costa Rica 

Un economista nicaragüense, bajo condición de anonimato, señaló que los nicaragüenses emigran hacia Costa Rica por ser un país con mayor grado de educación y desarrollo económico que Honduras y El Salvador, “punteando entre los países de mayor libertad, democracia y desarrollo en Latinoamérica, lo que hace que sus ciudadanos se ubiquen en mejores posiciones”. 

Destacó que también el mercado laboral paga mejor. “Lo triste es ver que mucha juventud que ha logrado salir de la secundaria o bien graduarse ante la angustiosa situación que viven sus familias, dejan este país y sus sueños de sus profesiones o seguir sus estudios para acomodarse por necesidad a trabajos primarios, pero que al menos les resultan en ingresos que aquí le es imposible obtener”. 

También mencionó que otro motivo es el temor de vivir en un país donde sus libertades y derechos ciudadanos están pisoteados. “Nadie quiere vivir en un país totalitario donde la dignidad te la han quitado”, señaló. 

Además, refirió que Costa Rica es el segundo origen de remesas. 

El economista y sociólogo en el exilio, Oscar René Vargas, indicó que entre el 2018 al 2022, se incrementa sustancialmente la migración hacia Costa Rica por factores económicos, políticos y la represión indiscriminada.  

“Se calcula que entre el período 2018 al 2022 han emigrado alrededor de unos 250 mil nicaragüenses (jóvenes, mujeres, trabajadores, etcétera)”, refirió.  

Consideró que, en términos generales, el cálculo es que alrededor de un millón de nicaragüenses radican en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, Costa Rica, España, Panamá, México y el resto de los países centroamericanos. 

Para Vargas, los nicaragüenses optan por Costa Rica, principalmente por la cercanía y el nivel de desarrollo que ofrece alternativas laborales a los emigrantes nicaragüenses. Además, ofrece una garantía y estabilidad política para los migrantes por motivos políticos, exiliados. Características que no se encuentran en los otros países centroamericanos.